La primera sede de Fundamor estuvo ubicada en el barrio San Antonio. En ella se atendían adultos enfermos terminales de VIH. Su crítico estado de salud hacía que la prioridad se centrara en ayudarles a bien morir. En 1998, Fundamor alcanza una de sus más anheladas metas: la firma de un convenio institucional con la Fundación Joaquina Sardi - La Viga, que permitió la entrega en comodato a Fundamor de las instalaciones de la casa de recuperación La Viga - Pance, ubicada a 40 minutos del centro de Cali.
“Con esta sede Fundamor enfocó sus servicios en trabajar con los niños, los cuales son el futuro de nuestra sociedad. Para los infantes que conviven con esta enfermedad tenemos a su disposición servicios de salud, capacitación, educación, terapias y, lo más importante, les brindamos cariño, comprensión y compañía, elementos que hacen que el ser humano se motive para seguir viviendo”, comenta Guillermo Garrido Sardi, presidente ejecutivo de Fundamor.
En la actualidad habitan la fundación 47 niños de varias partes del país y se espera que en el transcurso del año lleguen 10 infantes más. La institución cuenta con 33 empleados directos, entre médicos, odontólogos, terapeutas, profesores, auxiliares de enfermería, psicólogos, comunicadores sociales y funcionarios de las áreas administrativas. Además, cuenta con la colaboración de estudiantes de colegios y universidades que realizan el proceso de alfabetización y prácticas profesionales.
“Los mayores logros de la fundación han sido construir un proyecto educativo para los niños, desde preescolar hasta la secundaria, construir una granja orgánica con la cual se autoabastece Fundamor y se generan ingresos para la misma y conformar un grupo humano talentoso que brinda lo mejor de sí por sacar adelante a los niños del mañana”, comenta Garrido Sardi.
La meta de Fundamor es construir próximamente un programa para los adolescentes, no sólo para su for-mación, sino para que emprendan un proyecto de vida. Iniciará con un programa vocacional para identificar cuáles son sus fortalezas para prepararlos en las áreas que ellos más quieren explotar en un futuro, con miras a reintegrarlos a la sociedad antes de los 18 años, ya sea con su familia biológica o a través de una de red de apoyo.
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