Editorial
Entremeses
 
 


  EN PRIMER PLANO



Una marca caleña que
se expande por el país
y el mundo


Hace cinco años nació esta empresa que ya ha ingresado a mercados como el bogotano y el antioqueño. Miami será la próxima conquista de ocho jóvenes que vieron en la rumba un negocio para conquistar con pensamiento empresarial.


Podrá no tener panales de huevos que camuflen el sonido, haber abierto sus puertas en pleno corazón de la zona rosa de Cali y tener un grupo de diez músicos exclusivos y permanentes, pero según sus dueños, Kukaramakara es un bar con ‘pinta’ de tienda.

O por lo menos bajo ese concepto fue que en el 2002 nació uno de los principales referentes de la rumba caleña en Colombia y, mejor aún, una muestra del empresariado joven que se gesta en la ciudad.

Y es que la de Kukaramakara fue una idea que, contrario a muchas otras, no surgió por casualidad, pero que “se pensó siempre como una empresa”, asegura Carlos Fernando Velasco, uno de los socios. La casualidad, quizás, quedó reservada sólo para su nombre.

Bajo esa consigna hace cinco años y medio un arquitecto, un empresario y tres socios inversionistas, todos ellos “amigos y jóvenes caleños, de lo más raizal de la ciudad” formaron una sociedad, montaron un negocio, le hicieron el ‘quite’ a las dificultades, no se dejaron deslumbrar cuando empezaron a capitalizar y, en menos de un año, ya estaban pensando en irse con su ‘tienda’ para otra parte, sin dejar obviamente a Cali, donde empezó su éxito.

El comienzo y el secreto

Desde sus inicios, Kukaramakara llegó al mercado de la rumba caleña rompiendo esquemas. En una época en la que la música en vivo se estaba llevando todos los aplausos, ellos incursionaron con un grupo propio que tuviera un repertorio renovado cada fin de semana y mantuviera a los rumberos ‘sintonizados’. Ese avance los obligó a volverse vanguardistas en cuestiones acústicas y a cambiar las técnicas empíricas por la ingeniería de sonido.

De manera adicional vendría “un trabajo en equipo, con novedosas estrategias de mercadeo, usando desde correos electrónicos hasta jalando diferentes generaciones de amigos”, cuenta Guido Franco, otro de los ocho socios de un negocio que, como todos, no ha estado exento a las dificultades.

Y cambiar de sede fue una de ellas. Cuando la condición residencial o comercial del barrio Granada pasó a ser un debate de ciudad, Kukaramakara tuvo que buscar otros rumbos. Para ello, dicen, prácticamente les tocó convencer, puerta a puerta, a unos residentes del barrio San Vicente reacios a compartir sus noches todos los fines de semana.
“Cuando descubrimos que la fusión entre excelente tecnología de sonido, excelente banda y excelente manejo administrativo había sido la fórmula del éxito pensamos que esto en cualquier parte debería funcionar igual.
Pero siempre teniendo claro que Kukaramakara debería ser un estilo único”, dice Velasco. Por eso, un año después ya estaban entrando en el mercado bogotano.

La expansión

No fue una aventura cualquiera y los resultados lo demuestran. El año pasado fue escogido como el bar crossover número uno de Bogotá y durante las tres noches que duró la inauguración bloquearon la Carrera 15. “Los primeros partes nos los pusieron el primer fin de semana”, recuerda Velasco.

Por eso la llegada a Medellín tampoco fue un capricho y aunque eran conscientes de lo difícil de entrar a esa plaza, lo intentaron de la única manera con la que una empresa caleña podía hacerlo. “Nos quedamos con una participación del 60% y el otro 40% se la dimos a unos jóvenes paisas que se interesaron. La condición: nosotros seguiríamos manejando esta empresa”. Y bajo un esquema parecido ya están a punto de dar un salto mayor: Miami

“Hay dos socios de muy alto nivel y el proyecto ya está caminando, tanto que si no es para finales de este año, para principios del otro ya será un hecho”, asegura. Inversionistas de Panamá, Ecuador y Argentina también los han buscado, y aunque hasta ahora sólo han sido contactos, éstos son más que señales positivas.

Después de todo, según dice Franco, lo que se está demostrando es que “Kukaramakara ha ido creciendo como una marca caleña que se está tomando el mercado de la rumba. Y eso ya es mucho decir”.