Editorial
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 EDITORIAL
La importancia de decidir bien

Los resultados de los programas 'Cali Cómo Vamos' y 'Encuesta Social de Fedesarrollo XI Etapa', en donde los caleños entregaron sus opiniones sobre la gestión municipal y la evolución en las necesidades básicas de sus hogares, respectivamente, reseñadas en la presente edición de Acción, son dos buenas herramientas para que los empresarios y la comunidad en general generemos conciencia sobre el momento trascendental que para la ciudad y el departamento representan las elecciones del 28 de octubre.

¿Qué queremos de nuestro próximo alcalde? ¿Cómo avanza el desarrollo de la ciudad? ¿Cómo está la calidad de vida de la población menos favorecida? Son preguntas que dichos programas buscan responder de acuerdo con la percepción de la ciudadanía. Y cuyos resultados reflejan la importancia no sólo de salir masivamente a las urnas para cambiar realidades que en nuestra ciudad se han deteriorado en los últimos años por cuenta de administraciones deficientes, sino de convertirnos en agentes del cambio promoviendo entre nuestros allegados la necesidad de votar a conciencia, por las personas que representan las mejores calidades profesionales y éticas.

Ya se ha visto cómo a través de liderazgo colectivo y de la definición de propósitos comunes, los vallecaucanos hemos logrado sacar adelante grandes retos. Nuestra próxima meta común, a la que debemos llegar con el concurso de todos, es elegir buenos gobernantes. Todos somos actores fundamentales en la construcción de lo público y las elecciones de octubre son la oportunidad de transformar nuestra realidad. Y además de elegir bien, tenemos también la corresponsabilidad en el futuro de nuestra ciudad, participando en lo público, vigilando el buen empleo de los recursos que son de todos y exigiendo buenas gestiones, que permitan que la ciudad y la región sean viables y brinden a sus habitantes las mejores condiciones de vida.

Para los electores es fundamental entender que las instituciones públicas son eje sustancial del desarrollo. Por más que nos esforcemos por ser mejores profesionales, fortalecer nuestras empresas y alcanzar nuevos mercados, ello no generará el desarrollo que buscamos sin unas instituciones públicas fuertes y confiables.

Debemos, entonces, hacer el esfuerzo por votar, y votar bien, pero también incentivar que nuestros familiares, empleados, amigos, vecinos, también lo hagan. Démonos la oportunidad de lograr que nosotros mismos cambiemos el estado de las cosas. El futuro de Cali y el Valle depende de nosotros.