Editorial
Opinión
El Valle para el Mundo
 
 


Julián Domínguez Rivera, Presidente
Cámara de Comercio de Cali

Lo Logramos

No suelo firmar los escritos en la revista Acción de la Cámara de Comercio de Cali, pero en este caso quisiera reseñar a título personal lo que ha significado para la familia de esta institución concretar el sueño de construir un Centro de Eventos de categoría mundial.

Los sueños nacen como tales, alguien tiene una visión, una inspiración y empieza a contagiar a los demás de lo que parece una ilusión, a veces irrealizable.

Así ocurrió con este megaproyecto: Rosita Jaluf de Castro encontró un día que el Cali Exposhow no cabía en los recintos de la ciudad y contagió a la Junta Directiva de la Cámara de la necesidad que tenía el Valle de tener un recinto especial para realizar eventos de gran formato.

A partir de aquí empezamos a concretar el proyecto. De cidimos que no se trataba simplemente de construir un recinto, era indispensable entender cómo debía ser el Centro y si enmarcaba dentro del Plan
Estratégico 'Unión, Compromiso y Acción´ que viene ejecutando la Cámara de Comercio de Cali desde el año 2000.

Para esto último sometimos el proyecto al examen de las estrategias que están contempladas en dicho Plan para la región, la ciudad de Cali y nuestros empresarios, y encontramos que encajaba como piedra angular de la que vino a llamarse la estrategia 'El Valle para el mundo', a través de la cual teníamos claro, después de superar la crisis de los 90, que era indispensable mostrar las fortalezas del Valle por medio del concepto de 'city marketing' o marca región, con las cuales las grandes capitales han logrado posicionarse como destino apetecible.

También enmarcaba en las otras estrategias que podemos compendiar en aprovechar la ventaja geoestratégica del Pacífico para posicionar a Colombia en la nueva civilización que se viene construyendo en la Cuenca que lleva su nombre, y en la de construcción de tejido social buscando elevar nuestro sentido del logro y así la autoestima y pertenencia a la región.

Para responder lo primero acudimos a quienes llevan desde el Medioevo haciendo ferias y convenciones: los alemanes. De su mano definimos el negocio como un lugar de encuentro multipropósito que permitiera desde una reunión empresarial pequeña, pasando por eventos académicos, culturales, sociales, deportivos, congresos, ferias, exposiciones, hasta un concierto de 11.000 personas. Con ellos hicimos el estudio de mercado y de factibilidad, establecimos la localización ideal y definimos el tamaño que debía tener para atender los requerimientos de dichos estudios.

Hoy es una realidad, pero no ha sido fácil. Precisamente porque su versatilidad entrañó desafíos de ingeniería, tecnológicos y constructivos sin antecedentes en el país.

Pero si nuestro plan estratégico se ha inspirado en los conceptos de región competitiva definido por Michael Porter y liderazgo colectivo de Ronald Heifetz, este proyecto debería realizarse entendiéndolo como detonante de desarrollo regional y realizado bajo la dirección y coordinación de la Cámara de Comercio de Cali, pero mediante la vinculación de múltiples actores y personas. Y así ha sido.

Empezamos a tocar puertas y en una conversación entre Rosita Jaluf y Carlos Jorge Garcés surgió la posibilidad de que Meléndez aportara el lote, para lo cual con Luis Alfredo Maldonado puso a disposición tres potenciales localizaciones, llegando a la conclusión de que la mejor era la de la Autopista a Yumbo, cuya Administración y Concejo Municipal entendieron la visión estratégica del proyecto y respaldaron su ejecución.

Luego llegó el hierro de la mano generosa de Maurice Armitage y una contribución importante de Cementos Argos, y Emcali dijo sí. Y llegaron los comerciantes liderados por Fenalco Valle del Cauca, después los hoteleros con Jaime Alberto Cabal, Manuelita con Henry Eder a la cabeza y la respuesta entusiasta de la CVC a través de José William Garzón y su Consejo Directivo. El Presidente Alvaro Uribe, el Gobernador Angelino Garzón y el Bloque Parlamentario del Valle le dieron todo su apoyo y decisión política.

Serán inolvidables las largas jornadas, los desvelos, las alegrías, pero prevalecerá siempre en nosotros haber servido como ejecutores de un proyecto que, lo decimos con orgullo, implica la entrada en una nueva era que hemos denominado la del Valle del Pacífico.

Y así más de 500 entidades y personas. Cada una de ellas es una bella historia de amor por el terruño y de entender el proyecto como fundamental para el Valle. Sus nombres están esculpidos en las paredes del Centro de Eventos y dentro de 100 años o más sus descendientes estarán orgullosos de lo que hicieron sus ancestros.

El Centro de Eventos Valle del Pacífico ha sido posible por la magnífica resolución arquitectónica de Motta & Rodríguez, ganadores del concurso de diseño, la interventoría de Carlos A. Olano y la dirección de Latco - Conconcreto con Luciano Gómez a la cabeza, el acompañamiento inicial de Pisa y más de 40 firmas de acabados eléctrico, cableado estructurado, comunicaciones, paisajismo, bioclimatización, carpintería, aluminio, seguridad y control, enchape, pintura, ingenieros residentes y cerca de 700 operarios de la construcción.

A todos ellos gracias, atendieron el llamado, entendieron el concepto y dieron el paso al frente. Qué bello ejemplo para tantos proyectos que debemos acometer.

Permítanme amables lectores una disgresión que toca con el interior de la organización que presido. Tuve la fortuna de dirigir este proyecto con el acompañamiento de un equipo de calidad insuperable de la Cámara de Comercio de Cali: María Leonor Cabal, Diego Fernando Ocampo, Jorge Alberto Durán, Carlos Mario Cañas, María Teresa Suaza, Clara Liliana Ramírez, Fernando Payán, María Isabel Sancho, Luis Eduardo Arellano, María Cecilia Castaño, Adriana Córdoba, Daniel Zamorano, Andrés Felipe Martínez, Libardo Campo y sus equipos de trabajo, animados y respaldados por la Junta Directiva de la Cámara y sus presidentes Manuel José Carvajal, Rosita Jaluf de Castro, Eduardo José Victoria y Diego Sanint Peláez.

Serán inolvidables las largas jornadas, los desvelos, las alegrías, pero prevalecerá siempre en nosotros haber servido como ejecutores de un proyecto que, lo decimos con orgullo, implica la entrada en una nueva era que hemos denominado la del Valle del Pacífico.