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Gente de
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En esta sección destacamos a los vallecaucanos que sobresalen por su trabajo por la región y sus habitantes. Los invitamos a que postulen a personas u organizaciones que merezcan ser destacados como Gente de Calidad, en el teléfono 886 13 84 o en el correo electrónico comunica@ccc.org.co


Calceta y Arte: una empresa con puntadas de esperanza

Un grupo de mujeres desplazadas y en estado de vulnerabilidad de Florida, Pradera y Candelaria conformó una asociación artesanal dedicada a elaborar productos en calceta de plátano.

Yolanda Marín tiene las manos duras de tanto enredar sus dedos en el mango de la tijera y de clavar la aguja capotera. Ella, una mujer de 40 años, de sonrisa ancha y mirada coqueta, es una artesana que de vez en cuando se refunde en la platanera de su finca para extraer las cintas de calceta y convertirlas en canastas, bolsos o paneras. Es un oficio al que le saca tiempo “mientras se hacen los quehaceres de la casa” y con el que está rumbo a convertirse en empresaria.

Pero no es sólo ella. Otras 90 mujeres, entre desplazadas y residentes de zonas de conflicto o vulnerabilidad económica de las áreas de influencia de Florida, Candelaria y Pradera, también tienen las manos gruesas, los dedos chatos y las uñas gastadas de tanto tejer ese residuo de la mata de plátano que una vez en el mercado se conoce como Ilama. Esa es la marca de los productos de la asociación Calceta y Arte, una iniciativa que nació en la Fundación Progresamos, entidad adscrita a la Cámara de Comercio de Palmira, y que tiene a un grupo de vallecaucanas ‘sacando’ fibras de las plataneras de la región.


Hace tres años empezaron en ese trabajo, en el que, según Andrés Trujillo, de la Fundación, la idea “no era capacitar por capacitar. Era pensar en toda una cadena productiva”. Por eso hoy María Ofelia Flórez, otra pradereña de 53 años, ve la vida con un optimismo que creía perdido, cuando hace cinco años un grupo armado ilegal le arrebató a su esposo y la obligó a desplazarse con sus cuatro hijos hasta el casco urbano “con una mano adelante y otra atrás”. “Ahora, uno se siente orgulloso de lo que está haciendo porque se hace con amor y esfuerzo”, dice.



Es un sentimiento que las envuelve cuando le dan las últimas puntadas a floreros y cofres, cuando les admiran los sombreros o les ofrecen por un bolso, pero que llega a su punto máximo cuando empiezan a entenderse como todas unas empresarias. “Hoy --agrega Trujillo--, es un logro que hablen de estandarización de productos y de productividad. La idea es fortalecer a los artesanos como empresarios”.

Ese objetivo empezaron a cumplirlo desde el 2006, cuando las paneras de Nelly Tez, las joyas de Lucy Riascos, las canastas de Marleny Morales y los tapetes de Liliana Medina estuvieron en cerca de 16 ferias a escala nacional. Sin contar las pasarelas en las que han desfilado y de una que otra muestra que han enviado al exterior. “Mi primera panera está paseando en Bélgica”, comenta Yolanda.

Para cumplir con todo eso, el tiempo en el taller no alcanza, tienen que llevarse el trabajo a casa, lugar que, además, les sirve de inspiración para las
nuevas líneas de producción. Hoy Calceta y Arte tiene tres: decoración,hogar y oficina, y en alianza con la Universidad Nacional de Palmira, están desarrollando la línea mobiliaria que aspira a convertirse en otro motivo de orgullo para estas mujeres de manos duras, pero con un gran corazón de empresarias.