Editorial
Entremeses
 
 


Jaime Quintero Londoño en compañia de su Esposa Aleyda Aguado y sus hijos
Una casa que le rinde tributo al pandeyuca

Durante 35 años, Jaime Quintero Londoño se ha dedicado a promocionar ese producto a base de almidón de yuca en una empresa que hoy es referencia obligada entre los caleños.

Jaime Quintero Londoño no nació en esta región, pero como ningún otro vallecaucano ha promovido uno de los productos de mayor

tradición del departamento: el pandeyuca. En esa tarea está desde 1973, cuando bautizó su empresa como La Casa del Pandeyuca.

Un nombre que surgió con la intención de crear un nicho de mercado poco explorado en aquella época y cuya promoción le ha valido un reconocimiento regional y nacional, al punto que hoy le brinda empleo a 65 personas, a través de tres sedes: una en la Calle 5 con Cra. 23 B; otra en la Av. Roosevelt con 27 y una más en la Av. Pasoancho con Cra 66.

Han sido 35 años en los que, según él, ha logrado mantenerse gracias al espíritu empresarial infundido por su padre, a la perseverancia, al interés por la innovación, la calidad y el mejoramiento continuo. Eso sí, el apoyo de su esposa Aleyda Aguado y sus empleados también ha sido un pilar fundamental para que La Casa del Pandeyuca sea una tradición entre los comensales caleños.

“He tenido muchas satisfacciones. Hoy, la más grande es que la segunda generación de esta familia se haya integrado al negocio, porque el propósito es sostener esta empresa que se ha construido con muchos años de lucha, dedicación y esfuerzo”, indica Quintero Londoño, tras revelar que este año planea mejorar la planta física y los equipos de producción, abrir nuevos puntos de venta, obtener el certificado de calidad y, a mediano plazo, exportar a países como Estados Unidos, Panamá y Chile.


Para cumplir estas metas, Mauricio y Jaime Eduardo Quintero Aguado -sus hijos- están trabajando en estandarizar cada vez más la calidad de los productos, a través de la realización de pre-mezclas; en la búsqueda de nuevos empaques y referencias; y el desarrollo de una línea orgánica, de la cual ya comercializan
En promedio, La Casa del Pandeyuca vende diariamente 3.000 pandeyucas en cada punto de venta.

seis productos. “Para la elaboración de esta línea le compramos el almidón a una ONG que apoya la agricultura orgánica para la erradicación de los cultivos ilícitos en el Cauca”, explica.

Pero el compromiso de este quindiano con el Valle del Cauca va mucho más allá de la promoción de ese producto a base de almidón de yuca. La Casa del Pandeyuca decidió apostarle al Centro de Eventos Valle del Pacífico, convirtiéndose en uno de sus aportantes.

Él considera que esta es una obra que demuestra el despertar de la dirigencia valluna. “Pocos países y ciudades del mundo se pueden dar el lujo de tener un espacio como estos. Es un orgullo y un acierto, donde podemos mostrar todo lo que bueno que tenemos en la región”, puntualiza.