Proyecto Nashira, una idea concebida para apoyar los sueños de 88 mujeres cabeza de familia.
Desde entonces, con el apoyo de la Asociación de Mujeres Cabezas de Familia y de Ángela Cuevas, mujeres provenientes de El Cerrito, Candelaria, Ginebra, Cali y otros municipios han encontrado en este lugar una oportunidad de progreso.
A punta de codornices, gallinas ponedoras, patos, conejos y curies, matas de plátano, árboles de noni, limón y naranja han levantado huertas, que hoy constituyen su modo de sustento, y que proyectan convertir en una granja con espíritu agroturístico. Todo esto lo han conseguido con “la única exigencia de hacer tres cursos básicos”, explica Cuevas, y jornadas de capacitación tanto en labores de campo como de oficina. “Hemos recibido apoyo del Sena, la Universidad Cooperativa y la Umata en tareas administrativas, talleres de psicología y técnicas de siembra”, indica Bárbara Orjuela Vargas, inte
grante del núcleo de lácteos.
Pero todo ese esfuerzo no tiene como único propósito convertirse en una opción de trabajo para estas 88 mujeres y sus familias. Según Elsy María Martínez Zuluaga, presidenta de la Junta Directiva del Proyecto Nashira, “a parte de aprender actividades que tienen que ver con la agricultura y el manejo de animales, también es una motivación conseguir una casa para vivir con mi familia y a la vez generar recursos para el mantenimiento de la granja que es nuestro mayor tesoro”.
Gracias a las ganancias que les deja su trabajo, estas mujeres están levantando sus propios hogares. No obstante, en todo este trabajo también han tenido una ayuda adicional y --con el apoyo del municipio de Palmira y la Gobernación del Valle-- han conseguido 41 subsidios de vivienda para el mismo número de familias. “Y con un préstamo que se hizo al Banco Agrario hemos empezado a construir el sueño de tener nuestro propio hogar”, dice Aleida Orjuela, integrante de esta iniciativa.
Se trata de un trabajo de largo aliento en el que las acciones son constantes y los planes no faltan. Por eso es que en las próximas semanas algunas de ellas viajarán a España para conseguir más recursos para su vivienda a través de un convenio laboral, otras actualmente están buscando la forma de comercializar sus productos de noni y condornices y todas aspiran a que en un futuro cada familia pueda vivir de lo que les dé Nashira y tener ganancias por encima de un salario mínimo.
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