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UNION VALLECAUCANA |
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Cali se hace escuchar
La multitudinaria participación en la marcha del 4 de febrero es una confirmación de que cada vez más los caleños se unen para dejar claro que el civismo y la solidaridad continúan latentes en la ciudad. En menos de un año se han realizado en Cali tres grandes movilizaciones. |

La marcha del 4 de febrero pasará a la historia como la manifestación más grande realizada en Cali y en Colombia.
Los cálculos dicen que el pasado 4 de febrero cerca de 700 mil personas participaron en Cali en la marcha ‘Un millón de voces contra las Farc’, convocada a través de la red social Facebook y que tuvo repercusión en todo el mundo.
La cifra, además de ser el reflejo del total rechazo a las acciones del grupo subversivo, es la confirmación de que en Cali la gente dejó a un lado la indiferencia y el miedo para expresarse sobre situaciones que de una u otra manera la afectan.
Si bien es cierto que ya los caleños se habían hecho escuchar ante hechos tan dramáticos como los secuestros del kilómetro 18 y la Iglesia La María, el asesinato de Monseñor Isaías Duarte Cancino, la desviación de los recursos pú-blicos, el secuestro y asesinato de los diputados del Valle y el atentado terrorista contra el Comando de la Policía Metropolitana de Cali, en cada oportunidad la participación y la organización de la sociedad civil es mayor.
Según el padre José González, Director de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Cali, el aumento en el número de personas que ha participado en cada marcha se debe, por un lado, a que cada vez hay mayor conciencia ciudadana y más cansancio de la gente por las injusticias y atropellos que ocu
rren, y por el otro, a la buena organización y convocatoria que han tenido cada una de ellas. “Hay que resaltar la manera concertada como se hacen. Aquí tenemos un gran equipo de entidades, personas y medios de comunicación que respaldan las marchas cuando éstas tienen una verdadera finalidad y un bien común”, explica el padre González. |
“En las marchas no hay condición social, política, cultural, racial ni religiosa. Allí todos nos unimos para decir no más, de una forma pacífica, sin agresiones. Esto de alguna manera está cambiando el panorama en Colombia”, agrega.
Para la consultora de comunicaciones y relaciones públicas Isabela Vernaza, quien ha sido una de las promotoras de las marchas, este tipo de movilizaciones tienen mucha importancia porque son un mecanismo para dar a conocer lo que siente y lo que piensa una ciudadanía. “La gente encuentra en ellas una forma de expresar sus sentimientos ya sean de rabia o de dolor. Y cuando sale a la calle y ve que no son ellos solos, sino que son muchas más las personas en sus mismas condiciones, siente que unidos se puede lograr algo, así sólo sea hacerse escuchar”.
“Por fin estamos entendiendo que la unión hace la fuerza, una frase, que aunque muy trillada, parecía que a todos se nos había olvidado. Estoy convencida que después de la marcha del 4 de febrero, el mundo nos ve de otra manera”, concluye Vernaza.
Ambos coinciden en que es muy interesante que en menos de un año los caleños hayan participado en tres grandes marchas, dejando ver que esta es una comunidad que se expresa y sienta una posición contundente frente a los hechos que la afectan y de esta manera ganan espacios y se fortalece. |
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En la memoria

Cinco mil ciudadanos participaron en la marcha ‘Los Dineros Públicos son Sagrados’, realizada el 30 de octubre de 2005.

El 12 de abril de 2007, más de 200 mil personas tomaron parte de la marcha ‘Lo que es con Cali es Conmigo’, para rechazar el atentado terrorista contra el Comando de la Policía Metropolitana de Cali.

El asesinato de los Diputados del Valle generó la marcha llevada a cabo el 5 de julio de 2007, exigiendo la libertad de los secuestrados. |
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