Está preocupado porque Colombia debe tomar medidas de reactivación rápidas, critica el papel del Banco de La República por su permanente interés en la inflación y no en la reactivación económica y cree que los empresarios, en las condiciones actuales, deben arriesgarse a explorar mercados externos, pero también ser cautelosos con el endeudamiento.
Esa es la visión de José Antonio Ocampo, el colombiano que ha ocupado la posición más alta en la historia de ONU, donde dirigió el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, y quien es catalogado como uno de los mejores economistas latinoamericanos.
Aprovechando su breve paso por Cali, ACCION habló con este caleño quien además de estar vinculado actualmente al School of International and Public Affairs of Columbia University como profesor, es uno de los miembros de la comisión encargada por la ONU para reformar el sistema monetario y financiero internacional.
¿Teniendo en cuenta como cerró el 2008 el país, cómo cree que va a ser el 2009?
En el 2008 hubo una desaceleración bastante fuerte, más de lo que se pensaba inicialmente, entonces creo que el crecimiento económico va a ser del 3%; yo era de los que creía que iba a ser del 4%, pero va a ser mucho más.
Lo importante es contener para que la economía no se siga desacelerando fuertemente. Creo que la probabilidad de un crecimiento del 1% en el 2009 no es baja y por eso estoy profundamente preocupado para que tomen medidas de reactivación rápidas.
¿Y qué se debe hacer?
Una política reactivadora tiene tres elementos: Primero, una tasa de cambio competitiva que es lo único que tenemos, pero puede ser más competitiva para lo cual el Banco de la República no debe frenar el alza de la tasa de cambio. Segundo, hay que reducir las tasas de interés, creo que el Banco ha estado un poco demorado en hacerlo. Y el tercer elemento, es una política fiscal reactivadora y, en ese sentido, veo bien los anuncios que hizo el presidente Alvaro Uribe sobre un paquete en inversión de infraestructura y la amplia
ción de algunos programas sociales.
¿Qué piensa del temor constante del Banco de la República de bajar las tasas de interés porque pueden afectar la inflación?
El temor de una inflación en Colombia mayor a la actual creo es cercana a cero; es decir, la inflación va a bajar. No creo que bajar las tasas de interés tenga efectos inflacionarios porque ya estamos en desaceleración y podemos estar en recesión. Y tampoco hay riesgo con la tasa de cambio porque aquí en gran medida lo que hemos hecho es corregir la revaluación que hubo. Si me preguntan qué se debe hacer con las tasas de interés yo le diría al Banco: olvídese un poco de cumplir la meta de inflación, la inflación va a ser un poco menos que el 2008 y dedíquese a lo que es más urgente que, a mi juicio, es la reactivación económica.
¿Cómo ve a Colombia con respecto a América Latina?
Está en una posición intermedia, ni tan bien ni tan mal. Está mejor que México --en recesión-- y que otras economías centroamericanas, que están en una fuerte desaceleración; pero está menos bien que Brasil y Perú, que siguen creciendo. Lo que no hay que decir es que somos la mejor economía de América Latina, lo cual es una falta de perspectiva.
¿En el país vamos a tener recesión?
No creo, pero la probabilidad del 1% es alta, lo que es una desaceleración brutal.
¿Qué efectos va a tener esa desaceleración?
El impacto más importante es que se frena el empleo y nosotros no hemos
podido bajar bien la tasa de desempleo, y se va a frenar el boom de la inversión.
¿Qué recomendaciones le hace a los empresarios?
Pensar seriamente en orientarse hacia los mercados externos, pese a que van a estar débiles, porque esta es la oportunidad de diversificar la oferta exportadora. Además deben tener mucha cautela con el endeudamiento.
¿Cuándo cree que se va a estabilizar la economía mundial?
Para que haya una estabilización hay 3 tiempos: Hay una estabilidad que es la más urgente que es que el enfermo deje de sangrar, es decir, que se paren las continuas quiebras de las entidades financieras. Ese es el problema más urgente y creo que se va dar relativamente pronto si continúan las capitalizaciones de las entidades financieras. El segundo tiempo es parar la caída del crédito. Ahí los seguros al crédito, especialmente al interbancario, son fundamentales, pero en este soy menos optimista. Puede que pare la caída, pero es poco probable que haya una reactivación del crédito. Y la tercera, que es la reactivación económica, la actividad productiva, que es la más importante de todas. Esa va a depender de la magnitud de los paquetes fiscales que adopten las economías industrializadas y se puede dar, con suerte, en el segundo semestre de este año, pero más probablemente a comienzos del 2010.
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La Comisión asesora de la ONU
Así como en julio de 1944 (después de la Segunda Guerra Mundial), se firmó el acuerdo en Bretton Woods, New Hampshire, que estableció nuevas normas para las relaciones comerciales y financieras entre los países industrializados, la ONU nombró reciente una comisión para reformar el sistema monetario y financiero internacional, con el propósito de garantizar el progreso y la estabilidad sostenidos de la economía mundial.
José Antonio Ocampo hace parte de la comisión asesora, en la que también tienen asiento Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en el 2001; Mohamed El-Arian, ex director del Fondo Monetario Internacional y gerente de inversiones del fondo de donaciones de la Universidad de Harvard; Roger W. Ferguson, Jr., antiguo miembro y vicepresidente de la junta de gobernadores del sistema de la Reserva Federal entre 1997 al 2006; y Arminio Fraga (Brasil), ex gobernador del Banco Central de Brasil, entre otros.
Según explicó Ocampo, esta es la oportunidad para hacer una reforma integral al sistema financiero que debe incluir tres elementos importantes: “El establecimiento de un nuevo marco regulatorio financiero internacional montado sobre tres principios básicos: que la regulación sea anticíclica, o sea acentuarse durante los auges para evitar las crisis; debe ser comprensiva, es decir, con una coordinación integrada entre la regulación bancaria, la regulación de los intermediarios no bancarios, la del mercado de capitales y de la industria aseguradora; y, por último, debe buscar la simplicidad, casi prohibir títulos financieros que son extremadamente complejos porque esos son los que tienen la mayor probabilidad de ser altamente riesgosos y son no transparentes”.
El segundo elemento es la reforma al sistema monetario internacional. “He propuesto cuatro cosas: Una, moverse hacia una moneda realmente internacional, que se puede basar en los llamados derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional; segundo, mejorar significativamente la líneas de crédito a los países en desarrollo revisando la condicionalidad internacional; tercero, convertir al FMI en el coordinador de las políticas económicas internacionales; y por último, establecer un marco internacional viable para la regulación de flujos o movimiento de capital transfronterizos”.
El tercer elemento es que sea una institución internacional la que maneje los problemas de sobreendeudamiento y la refinanciación de las deudas a nivel internacional. |
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