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CRONICA EMPRESARIAL |
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“Con la formalización empresarial
existimos para el país y los bancos” |
A principios de la década de los noventa, Alexis Vásquez Tamayo era un tecnólogo en electrónica que ponía sus conocimientos al servicio de una empresa pionera en el mercado de la informática.
Allí estuvo poco más de dos años, los suficientes para adquirir experiencia en la materia “en una época en la que hablar de redes de datos era como hablar del trasbordador Challenger”, recuerda.
Es más, se trataba de un negocio riesgoso por los altos costos de la materia prima, que después de un buen tiempo como líder, padeció hasta desaparecer del mercado. “Quedaron clientes sin apoyo. Era una época en la que no había suficiente oferta y era difícil conseguir técnicos”, asegura.
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Alexis, con sus conocimientos y con su experiencia empresarial como una prenda de garantía para captar esos clientes, aprovechó la necesidad del mercado y empezó a trabajar de manera informal. Primero, desde su casa; luego, desde un local en alquiler y con su hermano Genner como auxiliar técnico y su mamá Rubiela como auxiliar contable. Con ellos conformó un equipo con el que se dedicó de lleno al mantenimiento de computadores, a vender equipos y a la instalación de redes de datos.
Informalmente, sin mayores complicaciones y con grandes rentabilidades el negocio se fue consolidando, al punto que no |
AFR Computadores es una empresa del sector de los computadores dedicada hoy a la difusión de las nuevas tecnologías para la educación y la comunicación. Ensambla equipos de cómputo y es distribuidora autorizada por canales mayoristas de marcas como Microsoft, HP, IBM, Lenovo, Samsung, LG y Canon, entre otros.
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era suficiente la mano de obra de los tres, sino que también se necesitaron los servicios de un contador, una secretaria, un mensajero y otros dos auxiliares técnicos.
“No sólo nosotros éramos informales, buena parte del mercado de la época también lo era porque las partes de los computadores se vendían en garajes, en bodegas clandestinas. Además, los márgenes eran buenos, porque en esa época el mantenimiento de un equipo costaba casi la mitad de un salario mínimo de entonces. Teníamos al día la plata que necesitábamos y pues, obviamente, no veíamos la necesidad de ponernos a pagar impuestos y formalizarnos”, agrega.
No era una apuesta difícil trabajar independiente por el reconocimiento alcanzado, pero los negocios buenos eran a otro ‘precio’, por la simple exigencia de una factura, el RUT y el NIT, a los que esa empresa familiar y no tenía acceso. “Por eso entramos a
prestar servicios técnicos a grandes compañías de la ciudad, pero bajo subcontratación. Sin embargo, no estábamos haciendo nuestro propio ‘good will’, ni historial de trabajo sobre el que pudiéramos pedir referencias. Vimos que estábamos trabajando para la imagen de otro y no para la propia. Empezamos a tener la ambición de un nombre”, asegura Alexis.
Las relaciones comerciales de cobros por servicios y ventas, recuerda el empresario, eran de tipo personal y se utilizaba la ‘cuenta de cobro’. Y así fue durante 8 años.
Pero luego, así como apareció en un momento la necesidad de tener una imagen, surgieron las recomendaciones ante nuevos clientes, que exigían la formalidad como condición para hacer negocios. Con el fin de no perder más oportunidades de negocios se toma la que, según Alexis, “fue la mejor decisión de los últimos 10 años: formalizarnos para crear AFR Computadores Ltda.”
Llega la hora de formalizarse
La formalización resultó más fácil de lo que se esperaba. “Se hizo una minuta, nos registramos en la Cámara de Comercio, notarizamos la escritura y registramos en la Dian. Con eso ya teníamos la personería”, recuerda.
En octubre de 1998, con la Matrícula Mercantil en mano, AFR Computadores inició otra etapa de su existencia. Pero con la formalización llegaron retos distintos. Eso sí, ahora se tenían más herramientas para enfrentarlos y lo mejor de todo, para hacer actividades comerciales reales, “esas que uno no quiere que nadie olvide y por las que trabajamos diariamente para que traspasen mi generación y persista en mis descendientes”.
Fue el momento de abrir una cuenta corriente empresarial en un banco. El trámite no resultó nada fácil: las exigencias eran mayores que las capacidades crediticias y no se tenía historia bancaria, pues toda las transacciones comerciales se hacían en efectivo. Sólo, luego de unos meses, cuando se pudo presentar un informe contable al banco la empresa consiguió la cuenta.
Además, había que competir con los informales bajando los precios de los bienes y servicios ofrecidos. “Fue un comienzo difícil. Algunos clientes nos empezaron a decir: ‘si nos van a hacer factura mejor no vengan’. Empezamos perdiendo; pero el truco estuvo en no dejarnos vencer, sino en ca
biar de estrategia”, dice.
Después de hacer un análisis del mercado, AFR Computadores ingresó al negocio de las importaciones de equipos. La estrategia se convirtió en una salida, pero no fue la solución. “Volúmenes se vendían, pero el margen era poco. Empezó a aumentar la cartera, pues había que esperar hasta 60 días para recibir plata y por esos años apareció la Ley 550, entonces tocaba hacer cola para que nos pagaran”, recuerda Alexis.
Había que seguir buscando estrategias. La mejor, en esas circunstancias, fue no vender por impulso y escoger los clientes. Y funcionó. La empresa se mantuvo a flote y vinieron tres años de buenos indicadores económicos que le permitieron a Alexis ver las ventajas de la formalización: “Se existe para |
| el país como comerciante y se existe para los bancos. Y si genera cifras, estados financieros, tiene la posibilidad de buscar ayuda del Estado y de entidades como la Cámara de Comercio, a través de sus ciclos de formalización y Rutas Empresariales. Allí está la clave de la formalización, con ella descubrimos el apoyo, que no estamos solos”. |
En la próxima edición: AFR Computadores enfrenta su primera gran crisis con la que casi va a la quiebra. El contrabando se convierte en su principal enemigo y tiene que buscar nuevas
estrategias.
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