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El caleño Walter Ricardo Cotte cumple 40 años de estar vinculado a la Cruz Roja Colombiana, institución humanitaria a la que llegó como voluntario a los 10 años de edad y desde la que hoy lidera acciones para mitigar los riesgos del cambio climático en el país.

Liderar en el país acciones de sensibilización, adaptación y respuesta frente a los riesgos de los efectos del cambio climático es el nuevo reto del caleño Walter Ricardo Cotte, desde la Dirección Ejecutiva Nacional de la Cruz Roja Colombiana.

Y para asumirlo acumula una preparación y experiencia de varios años. Es el primer y único miembro de dicha entidad en Colombia que inició como voluntario y llegó hasta la Dirección Nacional. Ingresó a la institución a los 10 años, cuando era estudiante del Colegio Fray Damián González de Cali, para seguir a un compañero de curso y pilatunas. Desde entonces, han pasado cuatro décadas dedicadas a la labor humanitaria.

Fue brigadista y miembro de la Junta Directiva de la Seccional Valle del Cauca; Director Nacional de Socorrismo, Difusión, Doctrina y Protección; miembro de la Junta Nacional del Cuerpo de Bomberos; consultor de la ONU en rescate; perteneció a la Comisión de Desastres de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y fue delegado para temas de reducción de riesgo, actividades y proyectos de respuesta y recuperación en caso de desastres en más de 30 países, entre otros.

Actualmente es promotor y consultor internacional para cambio climático. Sobre este tema y con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio, ACCION dialogó con él.

¿Cómo está el clima en Colombia?
Colombia está en una zona de confluencia tropical y las consecuencias de esta ubicación, sumadas a los efectos del cambio climático, la exponen a sequías, incendios forestales, elevación del mar en las costas, desaparición de islas y afectaciones en la salud de los seres humanos; y aunque no emitimos gran cantidad de gases efecto invernadero, no llegamos a los dos dígitos dentro de una escala decimal, sí recibimos sus efectos.

¿Cómo asume este reto la Cruz Roja Colombiana?
Estamos desarrollando un programa que incluye tres aspectos básicos: sensibilizar a los científicos para que bajen su lenguaje técnico a un lenguaje sencillo y de aplicaciones reales en lo político, económico, administrativo, pero sobre todo en lo comunitario, para que una comunidad pueda responder de manera adecuada. Otro aspecto es la reducción del riesgo donde la sociedad y las empresas juegan un papel importante. Y por último, la adaptación a los cambios que se van a presentar y que requieren, por ejemplo, formas de construcción y planificación territorial enfocadas en la supervivencia.

¿Está preparado el país para enfrentar las situaciones derivadas de este fenómeno?
Colombia tiene un muy buen sistema de respuesta en desastres y emergencia, pero todavía hay que hacer un gran esfuerzo en reducción de riesgo. La Cruz Roja es una entidad optimista por naturaleza porque siempre trabajamos en tiempo de desastres con miras a que estos se conviertan en oportunidades de desarrollo y
"En el Valle tenemos los jugadores, pero no un equipo. Es urgente volver a generarlo para darle un manejo estratégico a la prevención del riesgo".
eso es lo que tiene que hacer todo el país. Estas realidades climatológicas, hidrológicas, metereológicas y geológicas tienen que servirnos para pensar bien nuestra planeación territorial y nuestros procesos de desarrollo.

¿Cuál es la responsabilidad de las empresas y cómo ayudar?
Todas las empresas tienen responsabilidad, aunque no sean generadoras de gases efecto invernadero. Las de carácter social y de servicios tienen una responsabilidad directa frente al bienestar de sus clientes y eso significa que deben hacer programas de preparación y educación. Las que en sus procesos industriales no generan gases, pero utilizan transporte público para trasladar los productos y generan contaminación por residuos sólidos y manejo de desperdicios deben implementar planes de reciclaje y protección de aguas. Las que emplean procesos de combustión y tienen muchos vehículos que producen gases deben buscar mecanismos de filtrado para mejorar el aire y hacer una intensa labor de apoyo a las comunidades vulnerables.

¿Cómo está el Valle del Cauca frente al cambio climático?
El Valle, como todo el Suroccidente, es una de las zonas del país con mayor vulnerabilidad. Hay riesgos sísmicos, geológicos, de inundaciones, tsunamis, deslizamientos y, adicionalmente, conflicto armado. Un tema complejo en la región y un reto muy grande para las entidades preventivas.

¿El departamento tiene con qué responder a estos riesgos?
Tenemos herramientas muy buenas como las entidades de socorro, los Bomberos, la Defensa Civil, la Cruz Roja, los servicios de salud y las universidades, pero hace falta crear más interacción entre ellas. Conociendo la región y la gente creo que tenemos todos los jugadores, pero no tenemos un equipo, y es urgente volver a generarlo para darle un manejo estratégico a la atención y prevención de riesgo.