encuentran los hornos de barro atizados con el bagazo de la molienda, donde en grandes pailas se deshidrataba el jugo de caña para obtener la miel que luego se convertiría en panela.
Más adelante está el primer trapiche de tracción animal que utilizó masas de piedras para la extracción. Este fue construido en 1565 por el español Gregorio de Astigarreta, pionero de la industria del dulce que se desarrolló a orillas del río Amaime.
El trapiche metálico de tracción animal se encuentra en uno de los ranchos que ilustran la Costa Atlántica. Este fue importado de Estados Unidos por la Caja Agraria en 1939.
De esta manera, en medio de los zurrones de cuero utilizados para transportar la miel, los canastos de bejuco en los que se llevaba la caña y el bagazo, las caguingas, bateas, cachazas y hornillas, se llega al trapiche de vapor y al hidráulico, originales del siglo XIX.
Este recorrido se puede complementar con visitas a los cañaduzales usando el ‘calambuco’, tradicional transporte de los corteros para llegar a la plantación, o con las visitas programadas al Ingenio Providencia, para observar el proceso actual de la caña de azúcar. Una Industria que en sus 500 años de transformaciones pasó de la obtención del guarapo a la producción de alcohol carburante. |