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REGION

Museo de la Caña de Azúcar:
guardián de la dulce historia de la región


En la tradicional Hacienda Piedechinche, a tan sólo 45 minutos de Cali, se puede conocer la evolución de la industria azucarera mientras se disfruta del encanto de la naturaleza.

La Hacienda Piedechinche, ubicada en el corregimiento de Santa Helena, municipio de El Cerrito, es un destino obligado para todos los vallecaucanos y un placer que no puede perderse quien visite el departamento. En este lugar se encuentra el Museo de la Caña de Azúcar donde se conserva toda la historia de la industria azucarera.

En las diez hectáreas que ocupa el Museo se puede apreciar la evolución de esta agroindustria que hace cinco siglos fue introducida al país por los conquistadores españoles y ha sido protagonista del desarrollo de la cultura vallecaucana.
El Museo es visitado anualmente por más de 26.000 personas, que encuentran en él una alternativa diferente de cultura y recreación.
El recorrido inicia su primera etapa en la casa de la hacienda construida en 1715 por José Sebastián Borrero y Josefa Costa, que fue adquirida en 1942 por la Central Azucarera del Valle - hoy Ingenio Providencia -, y que desde hace 29 años guarda la dulce historia de la región para el disfrute de sus visitantes.

La construcción es una típica muestra de la arquitectura vallecaucana de la época de la colonia, con paredes de adobe de un metro de espesor, techos altos y amplios corredores que la resguardan del calor. El mobiliario es representativo de los siglos XVII, XVIII y XIX, en los que se destacan la lámpara de polea, las vasijas de porcelanas, la cama estilo rococó, el comedor expandible hasta 18 puestos, la vajilla que data de 1850 compuesta por 148 piezas y las imágenes religiosas propias del arte quiteño. En la parte exterior de la vivienda se encuentra el oratorio, la cochera y la cocina.

Del trapiche a la fábrica

La segunda etapa es un recorrido de hora y media a través del cual se observa el proceso evolutivo de la industria azucarera en el departamento y otras zonas del país. A lo largo de la caminata se encuentran ranchos y trapiches que fueron utilizados en diferentes épocas y están ambientados de acuerdo con las características climáticas y culturales de la región a la que pertenecen, desde la Costa Atlántica, pasando por Antioquia y el Viejo Caldas, Chocó, Tolima y Cauca, hasta llegar al departamento de Nariño.

Así empiezan a aparecer ‘el matacho’, ‘el tronco de vieja’, ‘la vieja lenguona’ y el ‘mata gente’, antiguos trapiches en madera, llamados así por las formas dadas a sus troncos, que eran operados por la fuerza del hombre y que se encuentran en los ranchos del Magdalena y el Chocó.

Siguiendo el recorrido se aprecian los primeros trapiches de tracción animal. En ellos la fuerza del hombre es remplazada por los bueyes, caballos o mulas, como el correspondiente a la región de Tierradentro, donde se observa la evolución del procesamiento de la caña. Allí, también se encuentran los hornos de barro atizados con

encuentran los hornos de barro atizados con el bagazo de la molienda, donde en grandes pailas se deshidrataba el jugo de caña para obtener la miel que luego se convertiría en panela.

Más adelante está el primer trapiche de tracción animal que utilizó masas de piedras para la extracción. Este fue construido en 1565 por el español Gregorio de Astigarreta, pionero de la industria del dulce que se desarrolló a orillas del río Amaime.

El trapiche metálico de tracción animal se encuentra en uno de los ranchos que ilustran la Costa Atlántica. Este fue importado de Estados Unidos por la Caja Agraria en 1939.

De esta manera, en medio de los zurrones de cuero utilizados para transportar la miel, los canastos de bejuco en los que se llevaba la caña y el bagazo, las caguingas, bateas, cachazas y hornillas, se llega al trapiche de vapor y al hidráulico, originales del siglo XIX.

Este recorrido se puede complementar con visitas a los cañaduzales usando el ‘calambuco’, tradicional transporte de los corteros para llegar a la plantación, o con las visitas programadas al Ingenio Providencia, para observar el proceso actual de la caña de azúcar. Una Industria que en sus 500 años de transformaciones pasó de la obtención del guarapo a la producción de alcohol carburante.