Editorial
Entremeses
 
 

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En el 2005, Fruti Helen, la empresa que dos hermanas iniciaron a mediados de la década de los 90 enfrentaba el difícil panorama de quedarse por fuera del mercado.

En el 2005, Fruti Helen, la empresa que dos hermanas iniciaron a mediados de la década de los 90 enfrentaba el difícil panorama de quedarse por fuera del mercado.

Y es que a pesar de que gozaba de acogida y reconocimiento en el sector, no todo era color de rosa. Los clientes empezaron a exigir la certificación y unas instalaciones diseñadas de acuerdo con

los requerimientos de la industria alimenticia. Dos retos enormes para una empresa sin liquidez financiera y sin una sede propia en la que valiera la pena hacer semejantes inversiones.

Dora Elisa López, su gerente, lo tenía claro. La única salida era pensar de nuevo en un traslado, pero esta vez, se la jugó en grande a pesar de las dificultades financieras. “Empecé a buscar una bodega que se ajustara fácilmente a lo que nos pedía la ley. Duré un año buscándola, hasta que encontré una que un banco tenía en alquiler en Acopi, Yumbo. Pagamos por ella $250 millones ¡un gangazo!; obviamente nos prestaron la plata”, recuerda.

Construir unas instalaciones a la medida no era sencillo, pero Dora Elisa se dio a la tarea de hacerlo lo mejor posible, sobre todo consiguiendo que el presupuesto rindiera. Por eso, asegura, hasta una puntilla la cotizaba en cinco lugares distintos. Y la plata, como otras veces, salió de créditos con los bancos.

Todavía no se había instalado en la nueva sede, cuando volvieron a aparecer las oportunidades. “Estaba urgida de clientes cuando me llegó Sodexho y eso me puso a correr, no sólo con el traslado, sino con la adquisición de un carro refrigerado”, recuerda la Gerente.

Pero esas inversiones significaron un mayor crecimiento para la compañía. De hecho, después de la compra del vehículo y con ese nuevo cliente en su portafolio, Fruti Helen incursionó en el mercado industrial e institucional y sacó nuevas líneas de producción. Ya no produce sólo pulpa de fruta, sino también jugos.

Además, hoy, mientras espera este mes la certificación ISO 9001 y BPM, está muy cerca de una posible exportación a Estados Unidos, a través de una empresa transportadora que atiende navieras.

Después de casi 16 años en los que los obstáculos no han faltado, Dora Elisa López tiene claro cuál ha sido el secreto del éxito de la empresa. “La conclusión después de tantos años es que hay que perseverar ante cualquier situación y ser optimista porque si lo ve bien, Fruti Helen desde que empezó siempre ha estado en apuros, pero seguimos adelante”.