Personas con discapacidad, Una nueva fuerza laboral

Publicado: 5 septiembre, 2012


El pacto de productividad, modelo de inclusión laboral de personas con limitaciones físicas, auditivas, cognitivas y visuales, hace parte de la estrategia nacional que le apunta a disminuir los índices de pobreza en el país.

El desempleo de las personas con discapacidad afecta negativamente la economía de los países. Según cifras del Banco Mundial esta situación representa una pérdida del Producto Interno Bruto (PIB) del 6.97%.

Este indicador ha puesto a pensar a muchos gobiernos que, en unión con el sector productivo, empiezan a crear programas y a tomar medidas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de esta población, al favorecer su inclusión como trabajadores generadores de crecimiento económico, desarrollo y consumo.

Colombia no es ajena a esta tendencia mundial. El nuestro es uno de los 144 países que han firmado la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, entre ellos el del trabajo. Además, promueve el ‘Pacto de Productividad’, un programa empresarial de promoción laboral para estas personas, liderado por el Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, el Ministerio de Trabajo, el SENA y las fundaciones Saldarriaga Concha y Corona.

A través de este programa piloto que se desarrolla en Bogotá, Medellín, Pereira y Cali y que es respaldado por las Cajas de Compensación Familiar, Comfandi, Cafam, Comfenalco Antioquia y Comfamiliar Risaralda, con aval de los principales gremios nacionales, se busca mejorar las oportunidades de empleo para las personas con limitaciones auditivas, visuales, físicas y cognitivas.

CAMBIANDO VIDAS CON RSE

María Dolores Soto, quien a sus dos años de edad perdió su ojo derecho, es una de las beneficiarias del Pacto de Productividad. Actualmente tiene 39 años y trabaja atendiendo público en uno de los almacenes de Aritex. Afirma no sentir ninguna discapacidad, aunque en muchas empresas, cuando la entrevistaban, le cerraban las puertas al conocer su estado. “Yo trabajé varios años en una empresa; en esa época tenía una prótesis en mi ojo, la cual tuvieron que retirar debido a las frecuentes infecciones. Después de que salí de esa empresa y empecé a utilizar el parche se me dificultó conseguir empleo. En muchos lugares me dijeron que era un riesgo tener un trabajador en esas condiciones. Hoy, gracias al pacto he podido volver a tener un trabajo digno que me permite hacer planes de vida, como estudiar una carrera para ser profesional”.

Igual le sucede a Diego Fernando Rojas de 29 años y a Fitzgerald Rebellón de 27, quienes presentan limitaciones en su audición y desde hace un año trabajan en el Centro de Distribución de Medicamentos de Comfandi. Ellos coinciden en que este trabajo les ha cambiado la vida, pues han aprendido mucho de medicamentos, inventarios, logística y sistemas, y también de cómo desenvolverse en el mundo laboral.

“Estoy muy contento con esta experiencia ya que uno se siente útil, puede ayudar a sus familias, pensar en estudiar y desempeñarse en otras empresas como cualquier persona”, expresa Diego.

Y Fitzgerald dice encontrarse feliz porque ya ha podido ahorrar para cumplir el sueño de comprar una casa, casarse y tener hijos.

Beneficios para las empresas
Al contratar trabajadores con discapacidad las empresas ganan:
Exenciones tributarias y otros incentivos otorgados por la ley colombiana.
Ambientes laborales más productivos e inclusivos.
Posicionamiento al hacer visible su Responsabilidad Social Empresarial.

Más información:
www.pactodeproductividad.com

“Con este pacto hasta el momento hemos llegado a 94 empresas que hoy tienen otra mirada de las potencialidades laborales de las personas con algún tipo de discapacidad”, explica Elsy Rodríguez, coordinadora local del Pacto en Cali.

Entre ellas figura Aritex, una empresa caleña dedicada a la confección que ha vinculado como empleados y aprendices Sena a personas sordas, con baja visión y discapacidad cognitiva.

María Eugenia Sarmiento Directora de Recursos Humanos de Aritex, comenta que para su empresa no fue difícil vincular a estas personas pues hasta el momento no han tenido que hacer inversiones o modificaciones significativas. “Lo más importante es la sensibilización, aceptarlos como personas normales y ser conscientes de que pueden desempeñarse en cualquier tipo de labor que no implique su discapacidad”.

Debido a los buenos resultados, esta empresa ya proyecta contratar personas en sillas de rueda como impulsadores en sus almacenes, para lo cual sí tendrán que hacer ajustes en la planta física.

Para Octavio Gómez, Jefe del Centro de Distribución de Comfandi, quien tiene a su cargo dos personas con discapacidad auditiva, estas limitaciones no representan una barrera para su desempeño laboral, ni tampoco disculpa para que sean tratados de manera diferente. “A ellos se les exige y se les estimula como a cualquier otro empleado, y han demostrado ser personas muy productivas, dedicadas a su trabajo y con muchos deseos de aprender cada día más”, señala Gómez.

La coordinadora local del pacto, explica que los candidatos a participar en procesos de selección para cualquier cargo, deben presentar una sola discapacidad, haber terminado su proceso de rehabilitación y poder y querer trabajar. Además deben responder a las necesidades y exigencias del mercado. Por esta razón, se viene trabajando en mejorar los índices de participación de personas con discapacidad en los programas de formación que ofrece el SENA; a la fecha, se han certificado en diferentes competencias laborales más de 360 personas.

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