Al son que le toquen…

Al son que le toquen…

3 may 2017

Con 1.411.577 reproducciones en Youtube, Santiago Restrepo (35) aún es recordado por muchos de los que rumbearon al ritmo de El Parrandero, uno de los éxitos de la banda Sin ánimo de lucro que fundó con tres de sus amigos mientras cursaba su carrera de economista en la Universidad Javeriana de Bogotá.

Realizó sus prácticas en una fiduciaria al tiempo que amenazaba con que se iba a sacar un máster en parranda. Justo después de graduarse fue enganchado por un laboratorio farmacéutico. “Sacamos dos álbumes en los cuatro años que estuve en el grupo. Logramos varios número uno en Colombia, hicimos conciertos en 20 ciudades y en seis países hasta que en 2009 nos nominaron a un Grammy Latino. Pero en 2010 mi novia, que había conocido en Costa Rica, llegó a Bogotá a vivir conmigo y sentí que ese era el momento de dedicarme a otras cosas. Así que cambié el Sin ánimo de lucro por el Sinónimo de lucro”, dice este caleño que hoy es el responsable de las alianzas estratégicas de Rappi en Cali.

Después de su experiencia en el mundo farmacéutico y musical se convirtió en comisionista de bolsa. Durante tres años se movió entre Bogotá y Cali atendiendo clientes y colocando acciones de compañías como Avianca y la Empresa de Energía de Bogotá. Pero de nuevo empezaron a sonar los acordes de la música en su cabeza y se reactivó su vínculo con el mundo artístico pero esta vez desde el emprendimiento.

“Entendí que la clave de esa industria estaba en el negocio de los derechos de autor, en el licenciamiento de música para fines comerciales y con Nicolás Urdinola hablamos de crear una editora musical para negociar los derechos de las canciones y recaudar ese dinero. Así fuimos escogidos por la Cámara de Comercio de Bogotá como una de las empresas más innovadoras en el año 2013 y entramos a Bogotá Creativa. Allí nos dimos cuenta de que realmente teníamos que meternos era por el lado digital”, recuerda el emprendedor.

En el programa desarrollaron Music All y entraron a un proceso con Wayra, aceleradora de Telefónica, junto a otros 500 aspirantes. Al final, lograron un cupo junto a otras seis propuestas, recibieron 50 mil dólares como capital de riesgo y se dedicaron de lleno al proceso de aceleración. Después lograron acceder a una convocatoria del fondo iNNpulsa, que incluía recursos no reembolsables, e ingresaron a Centroamérica.

Pero con la expansión también identificaron que los tomadores de decisiones en el negocio, especialmente en Colombia, no estaban listos para el tema digital. “Music All era una plataforma en donde los artistas podían mostrar sus producciones y lograr que los interesados los contrataron directamente, pero terminamos convertidos en consultores, aliados con disqueras como Sony Music y Warner Chappeel. El tema tech no se estaba desarrollando, así que se modificó la idea del negocio”.

Esta situación coincidió con el deseo de Santiago de regresar a Cali después de 14 años. Su esposa, Maripaz Duarte, lo apoyó con el propósito de buscar mayor calidad de vida. A finales de 2014 aterrizaron en el Valle del Cauca, dejando a Music All en manos de Rafael Hernández. En 2015 tomó las riendas de Duvero SAS, empresa de su familia que comercializa al por mayor ropa femenina de origen italiano.

Pero a mediados de 2016 una noticia le despertó nuevamente el deseo de emprender en el mundo de la tecnología. Rappi, una de las compañías de más rápido crecimiento en el mundo del retail digital, buscaba al City Manager para esa capital. Después de varios ‘retos’ que plantearon los directivos a los 30 candidatos, Santiago se ganó a pulso el derecho a ocupar ese cargo.

Como City Manager, el ex músico tuvo la responsabilidad de abrir toda la operación, generando las relaciones con los Rappitenderos y los aliados comerciales. “Esta aventura ha sido increíble no solo por las soluciones sino por el equipo de trabajo tan impresionante. Todos tenemos un enorme compromiso, unas ganas inmensas de innovar y de comernos al mundo. Lo que en una empresa tradicional se demora un año en aprobarse se demora una hora en Rappi porque la filosofía de nuestro CEO es pruebe rápido y barato, si falla entonces aprenda”, concluye Santiago sobre su experiencia en la compañía que está revolucionando el comercio tradicional en Colombia y América Latina.

Rappi en pocas palabras

Fundada en julio de 2015 por Sebastián Mejía, Simón Borrero y Felipe Villamarín, esta compañía cuenta con 600 empleados directos y cerca de 2.500 rappitenderos independientes en Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín. Hace un año abrieron la operación en Ciudad de México DF, en donde trabajan cien personas, están incursionando también Guadalajara y Monterrey. Ahora se preparan para iniciar actividades en Sao Paulo (Brasil).

Participó en un proceso con Y Combinator, en Silicon Valley, una de las aceleradoras de mayor renombre mundial. A la selección se inscriben cerca de 15 mil compañías de todo el mundo y solo son elegidas 80. Simón Borrero tuvo a su cargo realizar la sesión de pitch ante 150 inversionistas y representantes de fondos de inversión. Al final de la ronda, 135 inversionistas manifestaron interés en inyectar recursos a la iniciativa, lo que la llevó a ser catalogada como una Empresa Unicornio por la aceleradora, dada su capacidad para revolucionar una industria completa.

El fondo de inversión de Y Combinator invirtió en Rappi, Y en la última ronda de inversión, en julio de 2016 entraron dos fondos de gran prestigio internacional, Andreessen Horowitz, que ha inyectado recursos en firmas como Airbnb, Twitter y Facebook, y Sequoia, que ha financiado iniciativas de Google, Apple y Airbnb, entre muchas otras.

El crecimiento mensual en ventas es del 40% y ya superan los 400 mil usuarios sumando las operaciones de Colombia y México. Pero las proyecciones son muy ambiciosas pues recientemente lanzaron Rappi Nails, un servicio de arreglo de uñas a domicilio, y cuentan con sección de mascotas, tiendas fit, rappicash y el servicio de mandados como el pago de servicios públicos, entre otros.

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