Economía Naranja: El futuro de la creatividad

Economía Naranja: El futuro de la creatividad

12 jun 2017

La Ley Naranja que fomenta, incentiva y protege las economías creativas en el país pasó a sanción presidencial, última etapa para que la arquitectura, el cine, la música, el diseño y los festivales culturales, entre otros, tengan incentivos que permitan generar valor en razón de sus bienes y servicios, los cuales se fundamentan en la propiedad intelectual.

De empezar a regir esta Ley, los emprendedores culturales tendrán la posibilidad de acceder a créditos de largo plazo y en mejores condiciones para desarrollar proyectos de mayor envergadura e impacto para toda la cadena creativa.

Por lo tanto, el Banco de Desarrollo Empresarial y Comercio Exterior, Bancoldex, abrirá líneas de crédito para emprendimientos de este tipo. A esta iniciativa se sumarán convocatorias por parte de iNNpulsa, y el Fondo Emprender del Sena. Igualmente se busca que, a través de la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter, se creen líneas de crédito y cooperación técnica para el impulso a la construcción de infraestructura cultural y creativa en los entes territoriales.

La Ley Naranja pone a Colombia en materia legal al nivel del Reino Unido y Corea del Sur, los países que hasta la fecha han realizado las apuestas más ambiciosas en cuanto al desarrollo económico basado en contenidos culturales, artísticos y creativos.

Mario Camargo, arquitecto y cofundador de Colectivo 720, espera que la Ley Naranja permita también definir unas políticas claras para que en gran parte de los planes de desarrollo en el país se incluyan arquitecturas públicas. “Que esas políticas obliguen a las administraciones de todas las municipalidades a hacer un buen porcentaje de sus obras a través de concursos democráticos y transparentes”, dice este profesional que ha direccionado proyectos en el ámbito del diseño urbano, arquitectónico y del paisaje.

Arquitectura, una de las beneficiadas

La modalidad de concursos públicos es una gran oportunidad para que el talento joven pueda acceder a grandes proyectos y demostrar que la nueva generación de arquitectos está pensando ciudad con buenas ideas. Bajo este enfoque opera desde hace cinco años Colectivo 720, taller de diseño arquitectónico creado por Mario Camargo y Luis Orlando Tombé, dos egresados de la Universidad del Valle con título meritorio y que tiempo después se desempeñaron como docentes del alma mater.

Estos dos jóvenes profesionales han tenido una participación muy fuerte en concursos públicos de arquitectura, que es el recurso democrático que tiene la profesión para ejecutar obras públicas. El proceso permite que se elija el proyecto con la mejor propuesta sin tener en cuenta la trayectoria o lazos internos que una oficina de arquitectos pueda tener con el Estado. Los participantes en la licitación deben hacerlo de manera anónima, lo que hace más transparente la elección del jurado.

El 90% de los diseños arquitectónicos de Colectivo 720 corresponden a espacio público, intervención del paisaje, proyectos de iluminación arquitectónica, vivienda de interés social y equipamientos educativos y culturales. Han participado en más de diez convocatorias nacionales, en las que han sido seleccionados para el diseño de iluminación del Castillo de San Felipe de Barajas en Cartagena; diseño de colegios distritales, prototipos de Jardines Infantiles de Primera Infancia y la nueva cinemateca distrital de Bogotá.

Por concurso, también diseñaron en Medellín el Parque Educativo San Francisco Antioquia y la Unidad de Vida Articulada El Orfelinato ‘Uva de la imaginación’, propuesta con la que ganaron el premio Lápiz de Acero 2016, categoría proyecto arquitectónico y la Medalla de oro Holcim Latinoamérica en el 2014 y versión global en el 2015.

“Le hemos apuntado a pensar la ciudad a través de ese camino”, afirma Camargo refiriéndose a los concursos públicos para arquitectos. De esta manera es como Colectivo 720, conformado por profesionales de diferentes disciplinas y con edades entre los 23 y 25 años, ha ejecutado más obras de gran envergadura que firmas con muchos años en el ejercicio profesional.

Igualmente, los logros alcanzados por estos arquitectos hablan muy bien de la formación de profesionales en esa disciplina en las universidades y academias de Cali.

¿Cómo está Cali en obras de inclusión social?

Basado en su experiencia, Carlos Camargo asegura que hay una dinámica importante del concurso público para obras de inclusión social en Colombia, con más fuerza en Medellín y Bogotá, pero aún muy débil en Cali. “Primero porque hay una política pública que define los lineamientos para las intervenciones y, segundo, porque las propuestas van más hacia la infraestructura vial”, explica Camargo.

Sin embargo, en opinión de este reconocido arquitecto, en la capital vallecaucana hay oportunidades gigantescas de diseños en todos los ámbitos: territoriales, urbanos y arquitectónicos. También opciones para pensar intervenciones que resulten estratégicas desde los equipamientos e, incluso, desde la vivienda. Se empiezan a gestar ideas como el corredor verde del río Cali. “Hay proyectos, pero tal vez con poca difusión comparada con otras ciudades. También hace falta que haya una estrategia más fuerte de inclusión, que la gente crea en las políticas públicas”, agrega este arquitecto, quien acaba de representar a Colombia en la Bienal Latinoamericana de Arquitectura en Pamplona, España.

Colectivo 720 ha tenido poca participación en Cali, la más reciente fue un pabellón para niños en la Exposición Colonia Infancia en el Museo La Tertulia, pero eso no les ha impedido hacer un análisis juicioso de proyectos de impacto social y cultural en la ciudad.

Dato

Hoy en día la economía naranja representa para el país entre el 3,3% y 3,5% del PIB anual, según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual. Un aporte mayor que la minería y el café.

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