Metalmecánica de Occidente y su caja antifraude para contadores de agua

Metalmecánica de Occidente y su caja antifraude para contadores de agua

13 jul 2017

Reenfocar su segmento de mercado y los productos ha sido clave para impulsar el crecimiento de Metalmecánica de Occidente S.A. La empresa que durante una década se dedicó a la fabricación de piezas para maquinaria y a brindar el servicio de mantenimiento industrial, encontró en el plástico una nueva oportunidad para repotenciar su estrategia de negocio.

Luego de dos años de investigación en los cuales definieron las necesidades de su nuevo nicho de negocio y desarrollaron prototipos para validar la viabilidad de la propuesta, lograron construir una caja antifraude para contadores de agua elaborada enteramente en plástico.

A diferencia de la caja tradicional que pesa en promedio 70 kilos debido a que está elaborada en cemento y metal, este dispositivo tiene un peso de 11 kilos y cuenta con un sistema de seguridad para que solamente personal autorizado pueda efectuar la medición.

“La necesidad del producto fue expresada por técnicos de las empresas municipales de la ciudad, eso nos dio pie para lanzarnos a una nueva línea. Así que investigamos y aprendimos sobre plástico.

Nosotros mismos diseñamos y fabricamos los moldes e inyectamos”, afirma Rigoberto Velasco, gerente de Metalmecánica de Occidente.

Convencidos de que esta solución tendría una gran aceptación en el mercado nacional, decidieron patentar su innovación. A pesar de ser un proceso dispendioso que se tomó casi dos años, el 26 de noviembre de 2013 obtuvieron su primera patente de modelo de utilidad (mejora a un producto existente) por la caja de plástico para medidores de agua.

Desde entonces han instalado 20.000 cajas en Cali, lo que se ha traducido en un incremento del 30% anual en las ventas. El año pasado facturaron $1.200 millones, cifra que esperan duplicar con la nueva versión que preparan del producto para vender a empresas de servicios públicos de otras ciudades del país. Se trata de un modelo más pequeño sugerido por expertos con el objetivo de abaratar costos. La inversión en el desarrollo del nuevo producto ronda los $150 millones.

Entre los clientes que esperan la nueva versión del producto antifraude está Acuavalle, empresa de servicios públicos que atiende a 33 municipios de la región. Las Empresas Públicas de Medellín (EPM) también analizan la posibilidad de homologarla y desde hace un mes adelantan negociaciones con la Asociación de Acueductos de Colombia, lo que les permitiría comenzar a vender la caja a nivel nacional.

A pesar de no contar con un departamento de innovación, la empresa cumple juiciosamente con unos pasos para llevar a feliz término las ideas innovadoras. De acuerdo con Rigoberto Velasco, gerente general, su oficina está abierta para escuchar las propuestas de todos los empleados. Las iniciativas se analizan en grupo dando paso a que el equipo de diseño cree la pieza. “Se hace un prototipo, un estudio de mercado y finalmente decidimos la estrategia de comercialización”, explica Velasco.

Innovar es su filosofía

Antes de finalizar este año, Metalmecánica de Occidente empezará a exportar hacia Perú las primeras cajas antifraude para contadores de agua. Para llegar a ese país tuvieron que desarrollar una versión especial que cumpliera con los estándares exigidos. De acuerdo con Velasco, también tienen negociaciones muy avanzadas con empresas de servicio públicos en Panamá y Costa Rica.

La innovación es parte del espíritu de la compañía. En su lista de productos con algún componente innovador figuran máquinas, piezas nuevas y repuestos diseñados y fabricados en su planta. A ello contribuye el hecho de que todo el equipo de trabajo conformado por 15 personas, en su mayoría egresados del Sena, se orientan a la resolución de problemas de maquinaria desde el origen, de esta manera se han ganado la confianza y la lealtad de sus clientes.

En el mediano y largo plazo la empresa consolidará su estrategia de crecimiento apalancada en nuevos productos fabricados con plástico. Sus baterías se enfilan a una jarra que cuenta con un compartimento para conservar bebidas frías sin tener que mezclarlas con hielo. En la actualidad desarrollan el molde y están gestionando una nueva patente que les permita salir al mercado con una garantía de protección para su invención.

La transformación de la firma es tan definitiva que en un año esperan que el 90% de la producción total se derive de esta línea. La meta es duplicar las ventas actuales. “Le apuntamos a vender el doble de lo que vendimos el año pasado con la caja nueva, porque encontramos un nuevo nicho del mercado. Aunque es una inversión alta al principio por los moldes, a mediano plazo resulta rentable”, concluye el gerente de la compañía.

Un gran aliado en el proceso de consolidación de Metalmecánica de Occidente ha sido la Cámara de Comercio de Cali, entidad con la que han participado en programas como Foguéate y talleres de actualización en marketing digital y temas contables.

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