Patentar requiere de estrategia

Patentar requiere de estrategia

22 nov 2017

Validar el impacto de las nuevas tecnología es un paso esencial para determinar la importancia de proteger o no una invención.

Gracias a su experiencia y formación académica internacional, Magali Maida pudo comprobar que en materia de transferencia tecnológica los países de América Latina miran más hacia Estados Unidos y Europa que hacia sus pares de este continente. Esta situación, asevera la Subdirectora de Transferencia Tecnológica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, genera ciertas asimetrías dadas las diferentes condiciones en las que operan las empresas de estos países y el tamaño de sus economías. La responsable de liderar la estrategia de transferencia de resultados de investigación de la Universidad, y de brindar apoyo a la conformación de emprendimientos tecnológicos y su inserción en mercados internacionales conversó con Acción sobre el reto de compartir conocimiento.

¿Qué tipo de tecnologías apoyan?

No solo trabajamos con patentes e invenciones de agencias duras sino que buscamos impacto y, eventualmente, participar en algún beneficio económico, por eso impulsamos con la misma fuerza un software para la implementación del lenguaje de señas, traducido a 19 países, como tecnologías antisísmicas, una nueva vacuna o métodos para detección temprana de cáncer de tiroides.

¿Cuál es el propósito de la Universidad Católica con la Subdirección de transferencia tecnológica?

La idea de que las oficinas de transferencia deben ser autosustentables es un mito por eso nuestro objetivo es buscar el mayor impacto. El ejemplo de ello son el MIT (Massachusetts Institute of Technology), Harvard y Stanford que transfieren muchas tecnologías pero sus ingresos los derivan de proyectos como Google o el ADN recombinante.

¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaron como Universidad en materia de transferencia tecnológica?

Fue cambiar el paradigma y convencer a los profesores para que trabajaran con nosotros en estos proyectos. Por eso, hemos diseñado programas y metodologías para que los profesores se acerquen y puedan recibir todo el apoyo en su investigación.

¿Cómo logran atraer a los profesores para que desarrollen investigación?

El profesor es nuestro cliente y lo que hacemos es armar políticas que nos permitan generar buenas experiencias en el proceso. También se trata de armar algo que tenga sentido para la Universidad y para el equipo de investigación. Lo apoyamos en la consecución de financiamiento para desarrollar investigación aplicada, bien sea con el sector público, privado o mixto para avanzar en un resultado transferible y buscamos interactuar con la industria para evaluar si esa investigación responde a las necesidades reales.

Una vez se obtiene el resultado le ayudamos a validarlo, a protegerlo y refinamos la propuesta buscando potenciales interesados. Incluso lo acompañamos en la negociación de una licencia, si ese es el caso, o apoyamos las primeras etapas para conformar un emprendimiento si se identifica que ese es el vehículo más pertinente para explotar la tecnología.

Hacemos todo el acompañamiento para la definición del modelo de negocio y la construcción de la propuesta de valor; cuando están más consolidados y vemos que pueden entrar a una incubadora o aceleradora les soltamos la mano y negociamos la licencia que les vamos a dar. Ahora generamos menos emprendimientos al año porque no los soltamos, pero lo que avanza va más fuerte.

Usted estuvo en el Valle conociendo los procesos de innovación e investigación en las universidades ¿cuál es la sensación que se lleva?

Mi sensación de lo que conversé con cinco universidades diferentes es que hay investigación de primer nivel pero recién están en una etapa de proteger los resultados de investigación. Nosotros aprendimos muchas cosas en el proceso y queremos que ese ciclo se acorte en otros países porque todas las universidades parten de la premisa que se debe proteger pero sin estrategia. Vemos mucho potencial en el Valle del Cauca, y por eso hemos suscrito un acuerdo con Reddi para propiciar el intercambio de conocimientos y apoyar a los investigadores de universidades y empresas para que asistan a un Summer School que haremos a comienzo de año en Chile, en temas de transferencia de tecnología, emprendimientos de base tecnológica y propiedad intelectual.


La experta

Magali Maida es abogada experta en Propiedad Intelectual y Licenciamiento de Tecnologías con más de 15 años de experiencia en esta área. Fue la líder del equipo de licenciamiento de tecnologías en CONICET- Argentina, y ha trabajado como docente en diversos programas de pre y postgrado tanto en Chile como en Argentina; ha sido conferencista en eventos realizados en Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Costa Rica, y Paraguay.

Su formación académica incluye estudios de grado en Abogacía, estudios de postgrado en Comercialización de Tecnologías y Negociación de Contratos de Transferencia, “IP Management”, “IP Valuation”, “Technology Transfer” “Intellectual Property Management” en la Universidad de New HampshireFranklin Pierce Law Center, University of California, Davis, y Stanford Research Institute – U.S.A., de Liderazgo en la Universidad Adolfo Ibañez- Chile; y un Magíster en Propiedad Intelectual en la Universidad Austral-Argentina.


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