Seis cámaras de comercio del país se unen para comprender la informalidad empresarial

Seis cámaras de comercio del país se unen para comprender la informalidad empresarial

20 sep 2017

Todas las hipótesis que sugerían que la formalización era el camino para que los negocios crecieron tienen ahora un gran signo de interrogación. Así lo señalaban las lecciones recogidas por los expertos de seis Cámaras de Comercio del país que diseñaron y ejecutaron el Proyecto de Formalización Empresarial para la Competitividad Regional de Colombia, que llegó a su etapa final tras seis años de actividades.

El proyecto inició en 2012 y surtió distintas fases. Con la Cámara de Comercio de Cali como coordinadora, se estableció un proyecto con las Cámaras de Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla y Cartagena para trabajar enfocados en comprender cómo se produce el fenómeno de la informalidad empresarial en el país pero, más importante aún, en formular estrategias que permitan identificar los caminos más adecuados para abordar esta problemática.

Más de 1.200 pequeños negocios, entre restaurantes, peluquerías, hoteles, droguerías y ferreterías fueron seleccionados para realizar las intervenciones, en el marco del proyecto co-financiado por el Fondo Multilateral de Inversiones BID-FOMIN. Las unidades productivas que participaron en el proyecto contaron con formación y consultoría en aspectos como costos, modelos de negocio, mercadeo, buenas prácticas de administración y buen uso de las tecnologías de información y comunicaciones, entre otros. La meta era medir qué impacto se podría obtener sobre la formalización luego de surtir todo el proceso de fortalecimiento.

Los aprendizajes de todas las Cámaras fueron recogidos y procesados. La primera lección significativa fue que los negocios no se podían abordar de la misma forma y, en segundo término, que era indispensable comprender que la formalización es un proceso continuo, que se da de diferentes maneras dependiendo de la actividad que desarrolla el empresario y de los requisitos legales que se le imponen para avanzar en su proceso de crecimiento.

La Cámara de Comercio de Cali (CCC) trabajó con peluquerías; la de Cartagena desarrolló su agenda de la mano de Corpoturismo para aglutinar a las empresas que formaban parte del sector en la ciudad; la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia se enfocó en el sector de ferreterías; la de Barranquilla conformó un grupo multisectorial con pequeñas droguerías, operadores turísticos, productores de muebles y agroindustria; la de Bucaramanga se concentró en pequeños negocios de calzado, confeccionistas,  restaurantes y tiendas; y la de Bogotá conformó grupos de trabajo con peluquerías, servicios de comida, negocios del sector textil, de las artes gráficas y hoteles.

Como parte de los hallazgos, encontraron cuatro subsegmentos incluidos en el concepto de microempresa: unidades de subsistencia, redes de proveedores independiente, pequeños negocios tradicionales y empresas emergentes. A las dos primeras se renunció en el marco del proyecto por sus características. En cambio, los pequeños negocios y las empresas emergentes cumplían con una vocación de permanencia en su actividad empresarial.

Lecciones aprendidas

Además del impacto positivo que se evidenció en la mayoría de los negocios intervenidos, el proyecto deja invaluables aprendizajes que serán compartidos con otras entidades del país. Así quedó establecido en los compromisos suscritos en el marco del convenio, señala Luisa Fernanda Cadavid, directora de servicios para los negocios en la CCC.

Una de las conclusiones más importantes se enfoca en aclarar que la definición de formalidad empresarial se ha modificado hasta llegar a considerarla un proceso, en el cual se incluyen aspectos de la organización de las empresas que van más allá del cumplimiento de las obligaciones que exige la ley y que tienen que ver más directamente con lo que requiere una empresa para consolidarse y crecer.

También se desvirtuó la creencia que la formalidad, vista como el cumplimiento de todas las normas y obligaciones legales del sector empresarial, impulsaba de manera automática la productividad. “Esta es una concepción equivocada y costosa pues ha significado la concentración de recursos en esfuerzos que no resultan en aumentos en la productividad y competitividad de las empresas”, señala uno de los entregables del Proyecto.

El siguiente paso será transmitir todo el conocimiento logrado durante los seis años que duró el proyecto a instancias responsables de formular la política pública empresarial para propiciar el diseño de incentivos más efectivos, con un foco claro en herramientas para el fortalecimiento y el crecimiento empresarial.

También se avanzará en la transferencia de todo el conocimiento a otras Cámaras de Comercio mediante manuales que serán difundidos a nivel nacional.

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