Universidad del Valle patenta proceso para la obtención de un biopolímero de fuentes naturales

Universidad del Valle patenta proceso para la obtención de un biopolímero de fuentes naturales

22 nov 2017

El profesor de la Universidad del Valle Gustavo Bolaños y su equipo llevan varios años trabajando en el desarrollo de un proceso eficiente y limpio para la obtención de quitina – glucano, un biopolímero derivado de fuentes naturales, como el exoesqueleto de los crustáceos, que tiene más de 200 usos en áreas como biomedicina, nutrición, procesamiento de alimentos, farmacología, microbiología, agricultura y cosméticos.

La quitina – glucano y su novedoso proceso ya obtuvieron la patente y ahora se evalúa cuál es el modelo más conveniente para llegar al mercado. Según Julien Wist, director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad del Valle, el licenciamiento puede ser una de las mejores opciones, sin embargo, advierte que no es tarea fácil si se tiene en cuenta que a nivel internacional solo el 3% de las tecnologías patentadas logra licenciarse.

“Se debe hacer un esfuerzo muy grande porque no es el modelo de transferencia más sencillo ni el más fluido. Esperamos que tecnologías como esta despierten el interés de las empresas y logren cumplir las expectativas que normalmente son dos: que se obtenga el producto con la calidad deseada y que el proceso sea rentable”, explica.

Con experiencia

Los potenciales clientes han sido identificados a partir de su experiencia y tradición como una de las OTRI con mayor reconocimiento del país, pero también con el apoyo de Reddi. Para ello han presentado la tecnología en diferentes ferias y eventos nacionales e internacionales. También han hecho acercamientos con empresas del sector que han identificado como potenciales interesados y han desarrollado sus propias ruedas de negocios, actividad que quieren reforzar en los próximos años.

Wist destaca que la Universidad del Valle lleva trabajando en temas de innovación más de 10 años, lo que les ha permitido contar con el conocimiento necesario para evaluar una tecnología, estimar su potencial comercial, y determinar su grado de originalidad y aceptación. Esta institución está en el grupo de universidades colombianas con más patentes obtenidas a nivel internacional. “Hemos desarrollado un conocimiento para apoyar a nuestros investigadores en la protección de sus descubrimientos”, subraya.

Esta tecnología fue seleccionada para recibir acompañamiento especializado por parte de Reddi, centro de innovación que apoya a quienes hacen investigación y desarrollan nuevas tecnologías. Durante el alistamiento, hicieron la ruta de comercialización y transferencia, teniendo en cuenta el grado de desarrollo de la tecnología, los intereses del equipo de trabajo, aplicaciones y la oportunidad de mercado de cada una éstas. La ruta se definió a inicios de este año, en donde se les propuso que comenzaran con una aplicación para tratamiento de aguas que les ayudaría a escalar rápidamente la tecnología.

Con la ayuda del centro de innovación, en este momento han identificado empresas interesadas tanto en Colombia como en el exterior, específicamente en Chile y México. De hecho, se encuentran a la espera de recibir las muestras de una compañía chilena, las cuales serán procesadas por el grupo investigador en Cali y posteriormente enviadas de nuevo a su país de origen para que se pueda evaluar si la metodología patentada logra conseguir las características que busca en el producto y validar si los costos del proceso son sostenibles para el negocio.

Esperamos que el proceso de validación sea exitoso, que la tecnología logre despertar el interés de más empresas y que finalmente se logre el licenciamiento de 2018”, dice Wist.

Desde hace varios meses un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Occidente estructuran un modelo de negocio que les permitirá comercializar una tecnología para el diagnóstico de lesiones en miembros superiores. Hasta ahora el camino más conveniente sería la creación de un spin-off.

De acuerdo con Alexander García, Director de Investigaciones de esta Universidad, se trata de un sistema que permite la monitorización, procesamiento y registro de variables de movimientos repetitivos. Para su valoración, la persona debe ponerse un chaleco con sensores, que evalúan los movimientos, con el fin de identificar si existe algún riesgo de lesión en cintura escapular, brazo, antebrazo o mano.

“Tradicionalmente, el diagnóstico de esta zona del cuerpo se hacía de forma manual. Con esta tecnología, cuya investigación y puesta en marcha de prototipo funcional tardó cerca de cuatro años, el procedimiento se puede agilizar y automatizar. Además, se minimiza el riesgo de un concepto errado”, destaca García.Este sistema les permite a las empresas efectuar un seguimiento de la evolución de los miembros superiores de sus trabajadores, porque la herramienta guarda todas las lecturas que se realicen. El precio por diagnóstico lo han calculado en $650.000.

Apuesta por el emprendimiento

La Universidad, busca generar un piloto que le ayude a definir una política de transferencia de conocimiento y tecnología. “Como este es un esquema novedoso en la región y en el país, es importante tener la posibilidad de clarificar: los problemas y las situaciones que se presentan y que se deben reglamentar. Además, la Universidad debe tener reglas claras para los docentes que se van a involucrar en estas iniciativas y saber cómo va a ser el apoyo que se les va a brindar en todo el proceso”, señala García Dávalos.

Aunque son conscientes de que crear un spin-off es arriesgado, tienen dos razones para seguir adelante. La primera es el trabajo que han hecho con el profesor Diego Martínez, líder de la investigación, con el que asistieron a un programa de entrenamiento y capacitación financiado por iNNpulsa en University of Central Florida (EE UU), donde tuvieron la posibilidad de ver cómo funciona la transferencia de tecnología en una etapa fnal de su desarrollo. La segunda razón ha sido darse cuenta de que la tecnología tiene un mercado real, lo que los investigadores han comprobado al acercarse a los potenciales clientes. De esta manera, ya no ven la comercialización del servicio como algo lejano, sino como una opción alcanzable para ellos.

“Aparte de las personas que han manifestado su interés de hacer parte de este spin-off, vemos viable una alianza con un jugador grande ya establecido en el negocio de la salud, sobre todo orientado a temas laborales”, comenta García.

La Universidad ha recibido apoyo por parte de Reddi, centro de innovación y acompañamiento a investigadores y desarrolladores de tecnologías, por medio de la Convocatoria de Tecnología en el mes de mayo, en la cual fueron seleccionados y donde tuvieron la oportunidad de crear la hoja de ruta para la comercialización y se han hecho adelantos en la validación del producto.

Teniendo en cuenta la necesidad de encontrar un nuevo jugador, el producto se expuso durante el evento Experience Day de Reddi, que permite visibilizar los casos de éxito y hacer networking. Allí hubo acercamientos con representantes de Baxter, que mostraron interés en validar la tecnología con sus profesionales.

Pero la apuesta con esta tecnología no para ahí. Como la aceptación ha sido tan buena, ahora evalúan la posibilidad de licenciar internacionalmente. Para ello, adelantan procesos para obtener la patente en EE.UU e Inglaterra. Si esta posibilidad se llega a materializar, las empresas interesadas podrían pagar regalías que esta-rían entre un 2% y un 9% de las ventas netas del producto.

Este es un ejemplo de que los espacios propiciados por la academia para el desarrollo de tecnologías, son necesarios para la creación de herramientas que permitan solucionar más eficientemente las necesidades de la sociedad.

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