En la diversidad está el placer

En la diversidad está el placer

2 abr 2016

En opinión de este columnista, el pensador hispano-parlante más lúcido y original sobre cuestiones económicas de la actualidad es el venezolano Ricardo Hausmann, exministro de Planificación de ese país y hoy Director del Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard. Una de sus ideas más interesantes, la cual desafía la ortodoxia económica establecida desde que David Ricardo acuñó el concepto de la ventaja comparativa en el Siglo XIX, es que los territorios ricos no son los más especializados sino aquellos de mayor diversidad productiva.

Hausmann sostiene que la prosperidad de un territorio es función de su know-how (saber-hacer) colectivo. A mayor diversidad de conocimiento práctico de sus habitantes, mayores posibilidades de producción. Reconoce, por supuesto, la importancia de la especialización de las personas y de las empresas: “Todos nos beneficiamos cuando nos tornamos mejores en cosas distintas que los demás e intercambiamos nuestro conocimiento con ellos”. Pero agrega que el resultado de esa especialización individual es la diversificación general. Las ciudades son el lugar donde ese “milagro” sucede; pues conjugan las especialidades de muchos para generar diversidad productiva: “cuantas más habilidades haya disponibles, más son los sectores que pueden existir y mayor su nivel de complejidad”.

Los territorios, afirma Hausmann, “no se desarrollan haciendo más de lo mismo. Lo hacen cambiando lo que producen y la forma en que lo hacen”. El gran reto es que las habilidades para realizar esas innovaciones con frecuencia no están disponibles. Y, como en su opinión el elemento fundamental es el conocimiento que él llama tácito -que se adquiere mediante la práctica-, obtenerlas casi siempre requiere ir más allá de hacer un posgrado, leer un libro o comprar una máquina. Un atajo que propone es importar esas habilidades, mediante la atracción de migrantes expertos y de nuevas empresas: “es más fácil mover los cerebros que mover los conocimientos de un cerebro a otro”.

Esa fue una estrategia que le funcionó muy bien a Cali a mediados del Siglo XX. Su éxito atrayendo empresas industriales extranjeras con trabajadores especializados redundó en la conformación de uno de los aparatos productivos más diversificados y sofisticados de Colombia (ver informe de la Cámara de Comercio basado en el trabajo de Hausmann: www.ccc.org.co/informes-economicos/30131/informe-economico-71-enfoque-economico.html). Como ha sucedido en Cali, la generación de ‘clusters’ alrededor de esas empresas se da en parte porque, como sugiere Hausmann, “las industrias suelen agruparse en determinadas ciudades porque quienes crean nuevas empresas son trabajadores que abandonan empresas exitosas y se llevan consigo el conocimiento tácito relevante”.

Hausmann con seguridad concordaría en que Cali y el Valle están singularmente posicionados entre sus pares colombianos para diversificar y sofisticar aún más su producción y así generar mejores niveles de vida para sus habitantes. La recomendación del venezolano es: “Recurrir a sus diásporas, atraer inversión extranjera directa en sectores nuevos y, de ser posible, adquirir empresas extranjeras que tengan conocimientos útiles”. El Valle cuenta con la mayor diáspora del país, una exitosa trayectoria de atracción de inversión internacional y sus empresas cada día se atreven más a comprar o establecer operaciones en el exterior. En sus palabras, “el conocimiento se mueve cuando las personas se mueven”.

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