Es el tiempo de las costas

Es el tiempo de las costas

8 sep 2015

En la muy leída (y algo especulativa) sección de Confidenciales de la última edición de Semana se plantea que la economía de Barranquilla sobrepasará a la de Cali en 2020. Nadie niega el buen dinamismo y la admirable gestión pública de la capital del Atlántico en los últimos años, pero la proyección de Semana está pifiada. El municipio de Cali tiene una población (2,4 mm) dos veces mayor a la de Barranquilla (1,2 mm) y su ingreso por habitante (estimado a partir de los últimos datos de PIB per cápita departamental del Dane) es un 30% mayor, con lo cual su economía es dos y media veces la barranquillera. Si se incluye el área metropolitana (Soledad y Malambo en el caso de Barranquilla y Yumbo y Jamundí en el caso de Cali) nuestra economía sigue siendo un 70% mayor; incluyendo Palmira y Candelaria es el doble.

Así las cosas, la economía de Barranquilla y su área metropolitana tendría que crecer a una tasa estratosférica del 15% real anual hasta 2020 (y Cali y la suya no crecer nada, ni siquiera en población) para alcanzarnos. Una proyección más razonable, tomando las ratas de crecimiento económico promedio de los años 2003 a 2013 (las últimas disponibles) de Atlántico (4,5% anual) y del Valle (3,7% anual) y suponiendo que se mantienen estables, daría que tardarían ¡más de 80 años! en igualarnos. De hecho, en el Siglo XX (de crecimiento poblacional acelerado) sucedió lo contrario. Cali tenía la mitad de habitantes (27.747) que Barranquilla (48.907) en 1912. Para 1951, ya la había alcanzado (284.186 vs. 279.627); y en 2005 la duplicaba (2,1 mm vs. 1,1 mm).

Pero el propósito de esta columna no es hacerle fieros a Barranquilla ni lucir acomplejados por los cálculos alegres de algún medio, sino más bien plantear una reflexión sobre el papel de las ciudades próximas a las costas en la economía colombiana. Es interesante comprobar, por ejemplo, que en la primera década de este siglo Barranquilla (-10%) y Cali (-22%) fueron, entre las 5 principales capitales del país, las que menos redujeron la pobreza (A 2014 Cali tenía una tasa de pobreza del 19,1% y Barranquilla del 25,5%). Las que más lo hicieron fueron las ciudades mediterráneas, en su orden: Bucaramanga (-68%), Bogotá (-51%) y Medellín (-40%). Cali fue, además, la que menos empleo creó (+16%), y Barranquilla, la tercera (+32%). Durante ese período el crecimiento colombiano lo lideraron los sectores no-transables (especialmente el Estado, que creció muy por encima del resto de la economía, pero también otros servicios) y el minero-energético, concentrados en Bogotá y el interior y oriente del país.

En los últimos años, sin embargo, la tendencia ha cambiado. Desde 2011, Barranquilla (+20%) y Cali (+16%) son las que más empleo han generado y las que más han reducido la pobreza (-27% y -24%, respectivamente) entre las 5 grandes capitales. Con un dólar fuerte, sectores transables como el agro y la industria, que han estado relativamente estancados en los últimos años, se están dinamizando. De hecho, la Muestra Trimestral Manufacturera Regional del Dane revela que en el último año las regiones que han liderado el crecimiento industrial-aún bastante anémico- han sido el Valle (+2,8%) y la Costa (+1,2%).

Con niveles de industrialización altos (15,6% del PIB en el Valle y 14,4% en Atlántico), tierra fértil y (en muchas zonas) sub-utilizada en sus áreas de influencia y costos logísticos más bajos (mover una tonelada de Medellín a Buenaventura cuesta $83.000 pesos y a Cartagena $97.000; de Bogotá a esos puertos cuesta $89.000 y $132.000, respectivamente), el Valle y el Atlántico son los llamados a liderar el crecimiento colombiano tras el fin del auge minero-energético.

Un primer balance del futuro


Mientras llegaba el futuro


Hipocondría Holandesa


Gas en el Pacífico