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8º Festival de Macetas: Una fiestas que endulza al Valle

338 artesanas del azúcar se vincularon en esta oportunidad a la tradicional celebración promovida por la Cámara de Comercio de Cali, que este año llega a su octava versión. El Festival contará con 298 stands en once municipios del Valle del Cauca y Cauca.

Del 26 al 30 de junio se realizará la fiesta más dulce de Colombia. Se trata del 8° Festival de Macetas, iniciativa promovida por la Cámara de Comercio de Cali con el propósito de preservar esta antigua tradición vallecaucana, que data de finales del Siglo XIX.

En esta oportunidad al Festival se vincularon 338 artesanas del azúcar, quienes desde hace varios meses se vienen preparando para esta celebración. Las mujeres, la mayoría cabezas de hogar, y hombres que han aprendido este arte, elaboran preciosas figuras de azúcar decoradas con papelillos de colores y ringletes, que son puestas sobre un palo de magüey.
Este año el Festival hará presencia en 10 municipios del Valle del Cauca y uno del Cauca, donde habrá más de 30 puntos de distribución, que contarán con 298 stands.

La maceta es una de las manifestaciones culturales más antiguas y características de Cali y se constituye en uno de los símbolos de la ciudad. Ha sido preservada por los artesanos que año tras año las elaboran con dedicación y creatividad.

Historia
Se dice que en Cali desde finales del Siglo XIX para celebrar el día de los santos apóstoles San Pedro y San Pablo, los padrinos acostumbran a regalar a sus ahijados una Maceta.

La memoria colectiva cuenta como algún 29 de junio la negra María, habitante del sector de San Antonio, se encontraba muy triste por que no tenía que regalarle a sus hijos este día y como a su puerta llegaron dos caballeros, que más tarde se enterarían eran los santos apóstoles, y le enseñaron a elaborar el alfeñique y hacer con él pequeñas figuritas, con las que elaboró la primera maceta que obsequió a sus hijos, quienes felices corrieron todo el día por la empinada colina despertando la curiosidad y admiración de los pobladores. A partir de ese momento, cada año para esta fecha, los habitantes de San Antonio elaboraron macetas para obsequiar a los niños, dando así inició a esta bella tradición.

Puntos de exhibición y ventas
El Festival hará presencia en diez municipios del Valle del Cauca y uno del Cauca:
 Cali: en la Colina de San Antonio y los centros comerciales: Chipichape, Unicentro, Cosmocentro, Supercentro Calima, Holguines Trade Center, Jardín Plaza, Aventura Plaza, Palmetto Plaza, Centenario, Único, La Pasarella, Calles de Oro y Pryca. En los almacenes La 14, Éxito, Carrefour y el Supermercado La Galería, de Guadalupe.
» Yumbo: Parque Belalcázar
» Palmira: Supermarden La 47 y C.C. Llanogrande
» Jamundí: Alfaguara
» Tuluá: Coliseo de Ferias Manuel Victoria Rojas
» Cartago: Cámara de Comercio de Cartago
» Buga: Avenida del Señor de los Milagros y Carrefour del Centro Comercial Buga Plaza
» Sevilla: Nueva Sede Cámara de Comercio
» Buenaventura: Parque José Prudencio Padilla y Almacén Éxito
» Santander de Quilichao (Cauca): Parque Santander
» Guacarí: Parque principal
» El Cerrito: Parque principal




Abiertas las inscripciones para participar en ‘La Ruta Dulce’

La Cámara de Comercio de Cali invita a los niños a participar en ‘La Ruta Dulce de los Ahijados’, actividad para la cual estarán abiertas las inscripciones hasta el próximo miércoles 25 de junio.

A través de este divertido recorrido, que se realizará los días sábado 28 y domingo 29 de junio, los niños en compañía de sus padrinos conocerán la forma como se elaboran estos dulces o alfeñiques, podrán hacer sus propias macetas y participar en concursos, además de disfrutar de puestas en escena sobre esta tradición.

Esta actividad, en la que se espera participen 750 niños y niñas, hace parte de la programación del 8° Festival de Macetas que se realizará en 11 municipios del Valle del Cauca y Cauca, del 26 al 30 de junio.
El pintoresco recorrido de la ‘La Ruta Dulce de los Ahijados’ incluye cuatro estaciones entre el parque El Peñón y la Colina de San Antonio, de la siguiente manera:

» Inicia en el parque El Peñón donde estará ubicada la 'Estación de la Tradición'. Ahí los niños conocerán a través de la narración de historias y leyendas la tradición, la forma como se elabora el dulce y recibirán los dulces para armar su propia maceta.

» La segunda y más ‘azucarada’ estación estará en el parque Isaías Gamboa y se denomina 'Estación Dulce': Aquí disfrutarán de una puesta en escena a través de la cual los asistentes descubrirán el mágico proceso de la transformación del azúcar de la caña en alfeñique.

» La tercera será la más colorida y alegre de las estaciones. Estará ubicada en la parte baja de la Colina de San Antonio y se llama la 'Estación Papel y Color', donde a través de talleres los ahijados y ahijadas elaborarán las figuras en papeles multicolores con las que adornarán las macetas.

» En la Colina de San Antonio -parte más alta de este emblemático barrio de Cali, donde se dice nació la tradición de las macetas- estará ubicada la cuarta y última estación: 'Celebración'. Aquí se realizará un concurso de preguntas sobre lo que aprendieron durante el recorrido de la 'Ruta Dulce'. Los ganadores recibirán obsequios entregados por Almacenes Éxito.

Programación de La Ruta
Los niños que se inscriban tendrán la oportunidad de participar en diferentes horarios y fechas de ‘La Ruta Dulce de las Ahijados’:

» El sábado 28 de junio se realizarán tres recorridos a las 10:30 a.m. – 2:30 p.m. y 4:00 p.m.
» Y el domingo 29 de junio dos recorridos a las 2:30 p.m. y 4: 00 p.m.

Inscripciones
La inscripción no tiene ningún costo y se debe realizar llamando a los teléfonos: 8823271 – 8892902 de la Cámara de Comercio de Cali.




Las Macetas: Historia y Tradición

"Las macetas es costumbre que arranca en algún 29 de junio de finales del siglo XIX o comienzos del siglo XX. Algunos quisieran atribuir la invención a alguien del Cali Viejo, pero el alfeñique se maceraba desde muchísimo antes por los árabes y su arte vino con los conquistadores, y los pobleños en toda tierra de cañadulce aprendieron a moldear figurillas, más o menos rústicas o repulidas, que interpretaran sus vivencias, vírgenes, santos, ángeles, niños, doncellas, palomas, flores, en fin muchísimos elementos de su contorno telúrico, humano y celestial.

El alfeñique se labraba con azúcar de pilón o con azúcar de refino, una u otra diluidas en agua a proporciones iguales y removidas por una cagüinga de palo, aguadulce cristalina que en una paila se ponía al fogón, aunque a la de pilón había que echarle clara de huevo para que descachazara impurezas. Entre el burbujeo del hervor se iba espesando el jarabe y de tiempo en tiempo con el filo de una cáscara de plátano se le tomaba punto, y el poquitín de muestra se metía en agua y si se apelmazaba le faltaba temple, y solo había alcanzado sazón cuando quebraba como en un clic. Sobre una piedra húmeda, que podía ser de río o de laja, se ponía la masa para que se desfogara y luego se la pasaba a otra piedra para que reposara bien y zarandeada y más zarandeada se la batía en el garabato y más blanqueaba con brillos como de nácar cuanto más se batía, pero la artesanía milagrera era llevar esa madeja de cristal hasta la mejor blancura sin que se azucarara. Ya en ese punto de caramelo se le colocaba sobre una sábana espolvoreada de harina y de ella se iban extrayendo porciones y también alguien, la negrita Juana o la ñapanga Gertrudis, empezaron a enrollar ese blanquísimo alfeñique en un palito de guadua y lo clavaron en un mazo de maguey en el que, desbastado y reseco, se clavaban todos los otros bombones caseros que se vendían en las tiendas vallecaucanas desde Cartago hasta Quilichao, de tal suerte que esta caleñísima tradición de las macetas, porque solo se las moldeó en Cali, vino a bretoñar por un bombón de alfeñique, el más simple de todos, aquel que representaba un tozón o antorcha y al que para romperle la albura se le encopetaba una tirita roja y otra azul de papelillo.

Y como el mazo de maguey con bombones de alfeñique era algo muy singular y como los pueblos bautizan con nombre único a lo que les cae en gracia, en un no se sabe cuando se le llamó maceta porque era como una rama en inflorescencia. En Cali se le antojó a un perencejo o perenceja agraciar a su ahijado con una maceta, en ese día de los benditos apóstoles o coincidió el regalo con ese día y así pues los ahijados de Cali terminaron regalados por sus padrinos con macetas y la chiquillada subiendo a correrlas a la loma de San Antonio el día de San Pedro y San Pablo.

Si el palito no fuese de guadua no sería maceta; si el mazo no fuese de maguey no sería maceta; si el alfeñique no fuese de figurines no sería maceta; si no ocurriera en San Pedro y San Pablo no sería maceta y si no fuese en Cali no sería maceta.

Oscar Gerardo Ramos
Historiador




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