Innovación: todos ponen

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Los diversos actores del ecosistema de innovación en el Valle están logrando sinergias que impulsarán la competitividad empresarial y el desarrollo regional.

la articulación de habilidades, conocimientos y capacidades de diversos actores del ecosistema de innovación en el Valle del Cauca está impulsando una dinámica muy importante que impactará de manera positiva, y en el corto plazo, la competitividad departamental.

A este resultado contribuye el trabajo que vienen realizando desde hace varios años entidades como la Comisión Regional de Competitividad y los Centros de Investigación y Desarrollo, que se configuran en parte de los actores clave de un ecosistema de innovación eficiente, señala Isabela Echeverry, directora de emprendimiento e innovación de la Cámara de Comercio de Cali. A este ‘dream team’ de la innovación se han unido otros protagonistas: entidades que ejecutan las políticas públicas nacionales, regionales y locales; las instituciones que educan a los emprendedores y a los innovadores, las entidades de apoyo al emprendedor, los financiadores de todo tipo, y los influenciadores y mentores.

Echeverry destaca las conexiones que se han logrado con aliados estatales como Colciencias, que ha permitido masificar las acciones de promoción e intervención entre la comunidad empresarial a partir del programa Pactos por la Innovación. “Gracias a ese trabajo, el año pasado ampliamos la escala, logrando vincular a empresas medianas y pequeñas para generar un cambio organizacional y promover procesos de innovación estandarizados que permita que la generación de nuevos productos y servicios sea sistemática y no aleatoria”, dice la vocera.

Así mismo, se reformularon los lineamientos del CUEEV (Comité Universidad Empresa Estado) que se creó en 2006 con el propósito de promocionar la cultura de la ciencia, la tecnología y la innovación en el Valle. En el último año, esta instancia le apostó a los focos estratégicos para la competitividad regional: agroindustria y agropecuario, biodiversidad, educación, energía, salud, servicios y logística, y turismo. Para definir proyectos específicos que permitan cumplir con los objetivos de cada foco se crearon mesas temáticas que se reúnen y trabajan de manera mancomunada con representantes de cada una de las instancias que tienen participación en este organismo.

Desde la Alcaldía, se evidencia el interés por involucrarse como un actor crítico del ecosistema mediante diversos proyectos, como la creación de tres laboratorios de innovación para la ciudad. En este contexto tan dinámico, la próxima entrada en operación de la Secretaría de Desarrollo Económico es un ingrediente poderoso que viene a complementar la receta de innovación en la región.

Echeverry sostiene que otros eslabones también se han reconocido como pares con grandes oportunidades de trabajo conjunto. Este es el caso de entidades como el Parque Biopacífico y el Ciat (Centro Internacional de Agricultura Tropical), cuyas investigaciones se orientan a industrias específicas y fundamentales en la dinámica competitiva de las empresas vallecaucanas. En este escenario el lanzamiento de Reddi, Centro de Innovación Regional, juega un papel fundamental porque promueve conexiones entre las universidades aliadas (Univalle, Autónoma de Occidente, Javeriana, San Buenaventura e Icesi) y los centros de investigación, y de estos con el sector privado en un ejercicio de encuentro entre la oferta y la demanda de soluciones innovadoras.

“Este es un buen momento para la innovación en el Valle”, señala Andrés Otero, director de este Centro pues en su opinión hay un gran desafío para atender los requerimientos en soluciones innovadoras en todo el departamento, especialmente en las ciudades intermedias. Desde la CCC, Echeverry aspira a que en un futuro cercano Reddi también pueda conectar al ecosistema a tecnoparques como el de la Universidad Antonio José Camacho e instituciones técnicas y tecnológicas, que proveen el grueso del recurso humano para las industrias. Hoy conecta a universidades internacionales como Cambridge University de UK.

Comunidades innovadoras Por el lado de la academia no basta con revisar el contenido académico de los programas para fortalecer las asignaturas que promuevan la innovación. Y así lo han entendido instituciones como la Universidad Autónoma de Occidente, que hace cuatro años propuso crear los Fablab, un modelo de laboratorios de fabricación digital que nació en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en el año 2000 cuando un investigador quiso poner al servicio de la gente del común y de las empresas los equipos de alta tecnología que hasta la fecha solo eran utilizados por el personal de esa institución.

Freddy Naranjo, decano de la facultad de ingeniería en UAO y director del Fablab, señala que ya operan más de 500 laboratorios de esta red en el mundo, mientras en Colombia existen dos (el segundo en Medellín). “Trabajamos por la cultura de la innovación, de la preparación de la gente por un camino distinto, creemos que la investigación y el desarrollo no son el único camino. Una innovación tiene que ser implementada y nosotros queremos fomentar la apropiación tecnológica sin tener que pasar por los procesos complejos de investigación”, afirma este ingeniero mecánico con maestría y doctorado en Automática Industrial sobre el propósito que cumplen con este tipo de iniciativas.

La directora de emprendimiento e innovación de la CCC reconoce el gran aporte de Fablab en materia de educación de los niños y los jóvenes. “Es fundamental que el sistema educativo incentive el pensamiento innovador en los alumnos porque una persona con capacidad de generar ideas y de ejecutarlas seguramente se convertirá en un gran emprendedor en el futuro o en un tremendo intraemprendedor si trabaja para una empresa”, señala.

También se cuenta con la Red de Universidades por la Innovación del Valle del Cauca (Rupiv), que ha procurado alinear los intereses de las diversas instituciones en torno a la innovación y ya ha realizado misiones a ecosistemas internacionales que pueden aportar metodologías y conceptos valiosos para el fortalecimiento de las actividades de CTI en la región. De hecho, fue gracias a este ente que se identificó la necesidad de crear Reddi como pieza clave de todo el ecosistema regional.

Por otro lado, desde la CCC se ha desplegado todo un ‘operativo’ que reta a los empresarios a mejorar la gestión de la innovación al interior de sus organizaciones. Programas como Alianzas para la Innovación, Sistemas de Innovación, la Brigada de Patentes y el Fondo de Patentes se diseñaron con ese propósito, gestando desde la capa más básica: la mentalidad y la cultura.

Entre las actividades que se realizan para generar conexión con otros ecosistemas innovadores están las misiones de referencia, como el Lab4 (Foro de emprendimiento de la Alianza del Pacífico) al que la entidad ha llevado empresarios vallecaucanos para que ‘se midan’ con sus pares en esos países que forman parte de este TLC (conformado por Chile, México, Perú y Colombia).