¿Qué nos duele en innovación?

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Los autodiagnósticos gestionados por las empresas en el marco de Pactos por la Innovación, evidencian la desalineación en los criterios de innovación al interior de las organizaciones y el incipiente estado de la cultura innovadora en el país.

El empresariado colombiano enfrenta desafíos para incorporar la innovación como cultura a las organizaciones y articularse con otros actores del ecosistema que le ayuden a impulsar sus Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI). Esta es una de las conclusiones del Autodiagnóstico que diligenciaron 1.976 personas vinculadas a empresas y organizaciones de todo el país en el marco del programa Pactos por la Innovación, que impulsa Colciencias en alianza con entidades como las cámaras de comercio.

Esta herramienta gratuita ayuda a las empresas a conocer su estado actual en innovación, identificar brechas y plantearse derroteros. En el Valle del Cauca, a julio de 2016, 582 personas pertenecientes a 242 empresas habían firmado los Pactos y diligenciado el autodiagnóstico.

La autoevaluación incluye cinco componentes: estrategia (por qué sucede la innovación en la empresa y cómo se planea), procesos (cómo se implementan las estrategias de innovación), organización (cómo se estructura la empresa para generar procesos de innovación), articulación (cómo aprovecha la empresa los recursos externos para apalancar procesos de innovación) y aprendizaje (cómo se realiza la transferencia de conocimiento en la empresa).

Cada componente contiene entre siete y nueve preguntas que permiten evaluar su estado. Las respuestas fueron agrupadas en tres categorias: no cumple, en proceso y cumple. Según Isabela Echeverry, directora de la Unidad de Emprendimiento e Innovación de la Cámara de Comercio de Cali (CCC), los resultados obtenidos en el departamento revelan una situación crítica.

Las mayores brechas están en articulación (el 54% de las empresas dice que no cumple) y aprendizaje (el 43% escogió la misma opción), lo que indica que no se aprovechan los recursos externos disponibles y no se hace un buen proceso de transferencia de conocimiento en la organización.

En estrategia, la planeación de la innovación es el aspecto más débil porque esta se hace de manera esporádica y no con planes de acción, indicadores y responsables de su gestión.

De acuerdo con los resultados, solo el 10% de las empresas planea para innovar y apenas el 20% cuenta con una estructura interna que aborda este aspecto. Se perciben avances en cuanto a la búsqueda de información externa (32% sí cumple).

A nivel de procesos, existen falencias en torno a la recepción de ideas innovadoras internas y externas, solo el 10% de empresas cumple con estas actividades. Además, hay brechas en cuanto a criterios de evaluación y priorización de ideas, solo el 13% de la muestra cumple. El 21% de las empresas ejecuta procesos de prototipado y validaciones de mercado que facilitan el desarrollo de nuevos productos.

En el capítulo sobre la organización se revela que únicamente el 30% de las empresas promueve la participación del personal en los procesos de innovación y que en ese mismo porcentaje de firmas se cuenta con líderes de innovación reconocidos y apoyados por la dirección. Existe un vacío en cuanto a motivadores que promuevan la innovación en los equipos: 12% de empresas cuenta con incentivos para los empleados innovadores.

La brecha en materia de articulación se evidencia en que apenas el 5% de encuestados dijo haber recurrido a recursos de entidades gubernamentales para el desarrollo de proyectos de I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). El aprovechamiento de redes y la inclusión de agentes externos a los procesos de innovación fueron reconocidos positivamente por menos del 13% de empresarios.

En el componente de aprendizaje, “la mayoría de empresas de la región no tiene una estructura de generación de conocimiento definida para hacer transferencia del mismo hacia sus clientes internos y externos. Apenas el 13% tiene una política del manejo de propiedad intelectual, a pesar de que el conocimiento es una ventaja competitiva”, dice la vocera.

Otro dato que arrojó el autodiagnóstico es que al interior de las empresas no hay consenso sobre el estado de la innovación. En algunas organizaciones respondieron el mismo autodiagnóstico diversos ejecutivos, pero en más del 65% de las empresas se evidenciaron criterios diferentes. En la dimensión de aprendizaje, en el 72% de empresas se hallaron divergencias.

El diagnóstico para estas empresas deja ver que hay un largo camino por recorrer en materia de cultura para la innovación, pero lo más apremiante es unificar los criterios al interior de las organizaciones en torno a ella.

“La falta de planeación para innovar y el no contar con procesos de recepción de ideas internas y externas presentan problemas. Es prioritario solucionarlos para que las empresas del Valle conciban la innovación como un eslabón esencial en su proceso de crecimiento”, puntualizó Isabela.

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Panorama Nacional Los resultados que arrojó el autodiagnóstico en el Valle del Cauca son consistentes con los nacionales: los mayores retos están en ejecutar acciones que impulsen mejoras en articulación y aprendizaje.

A agosto 31 de 2016, en todo el país, 1.976 personas habían firmado los Pactos por la Innovación y finalizado el autodiagnóstico. Con 200 personas, Cúcuta fue la ciudad que menos aportó mientras Cali, con 582, fue la que más contribuyó.

El 89% de firmantes pertenecía a empresas, mientras que 4,2% eran parte de entidades educativas. De las empresas, 67% eran pequeñas, 23% medianas y 10% grandes. El 65% de los firmantes pertenecía a la alta gerencia. El 41,3% (817) eran innovadores emergentes, aquellos que reconocen en la innovación un medio de crecimiento sostenible y empiezan a adquirir conocimiento para generar dinámicas en este sentido.