A legislar en tono naranja

Las políticas adoptadas en los últimos años para promover la economía naranja colombiana arrojan resultados positivos, pero los actores de la cadena advierten sobre falencias que se deben superar para que la industria sea aún más competitiva. Un repaso por la historia de la economía naranja colombiana permite concluir que la Ley de Cine, la Ley de Espectáculos Públicos, la inclusión del tema en los planes de desarrollo, la creación de la Cuenta Satélite de Cultura y el proyecto de ley presentado en 2015 que busca dinamizar el sector son hitos que han cambiado su destino. A partir de 2003, cuando se expidió la Ley 814 o Ley de Cine, se han obtenido resultados que demuestran su efectividad. Según Proimágenes, mientras en 2007 hubo 21 millones de espectadores en las salas, en 2015 la cifra ascendió a 59 millones. En taquilla, en 2007 se recaudaron US$54 millones en comparación con los US$179 millones obtenidos en 2015. En ese año, 3,4 millones de personas vieron películas colombianas como ‘La tierra y la sombra’ y ‘El abrazo de la serpiente’, del vallecaucano César Acevedo y el cesarense Ciro Guerra, respectivamente, que fueron apoyadas por el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) y cosecharon éxitos mundiales. La primera recibió la Cámara de Oro en el Festival de Cine de Cannes y la segunda es la única colombiana en haber sido nominada a los Óscar. Los beneficios de dicha ley, que estipula que quienes realicen inversiones o donaciones a proyectos cinematográficos podrán deducir de su renta el 165% de ese valor, se suman a los de la Ley Filmación Colombia de 2012, que fomenta el rodaje de películas en el país, como Los 33, la primera cinta beneficiada, que fue protagonizada por Antonio Banderas. Por otra parte, los conciertos de The Rolling Stones (2016), Paul McCartney (2012) y Madonna (2012), por nombrar solo algunas de las estrellas que han pisado suelo colombiano en los últimos años, fueron posibles gracias a la Ley 1493 de 2011 o Ley de Espectáculos Públicos. En 2015, esta Ley permitió recaudar $16.000 millones e invertir más de $10.000 millones en infraestructura para artes escénicas. Hace un par de años, así mismo, se evidenciaba la necesidad de que la economía naranja se visibilizara en los planes de desarrollo. Para la Comisión de Competitividad del Valle del Cauca (CRC), es positivo que el tema hoy esté incluido tanto en el Plan Nacional de Desarrollo 2014 – 2018 y en los Planes de Desarrollo del Valle del Cauca y de Cali 2016 – 2019. El primero estipula que se apoyará a la cultura mediante el impulso a la política cinematográfica, la implementación de planes para artes y danza, los procesos de comunicación y territorio y los de recuperación y preservación de la memoria a través del Ministerio de Cultura y sus convocatorias. El Plan de Desarrollo Departamental establece programas para fortalecer y expandir la propuesta cultural y artística de la región, aprovechando el alto componente multicultural de las subregiones del departamento. El plan para la capital del Valle, por otro lado, contempla fomentar “la creación, producción, investigación, difusión y circulación de las manifestaciones y expresiones culturales, promoviendo la interculturalidad para fortalecer el tejido social y el acceso de la población a los bienes y servicios culturales, la práctica del deporte de competencia y el desarrollo de los eventos deportivos”. A lo anterior se suma la creación de la Cuenta Satélite de Cultura, gracias al trabajo del Ministerio de Cultura y del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que permite registrar y analizar indicadores específicos de la economía naranja. No obstante, hay vacíos en la legislación que impiden explotar mejor sus fortalezas. De acuerdo con el Plan de Desarrollo de Cali, hay otros factores que afectan el desarrollo cultural en la ciudad. A pesar de que programas como Cali Artística y Cultural, y Cali destino salsa, música e interculturalidad contaron con inversiones significativas de la Secretaría de Cultura y Turismo en 2014, se observa una desactualización de los docentes de arte, así como programas artísticos y culturales insuficientes especialmente en comunas y corregimientos, entre otros. La CRC también advierte que en el sector se registra un alto grado de informalidad que trata de combatirse con las mismas estrategias que se emplean en otros sectores, cuando el de la economía naranja tiene particularidades específicas. Al Congreso El senador Iván Duque, uno de los primeros en advertir los vacíos legislativos relacionados con la economía naranja y coautor del libro La economía naranja: una oportunidad infinita, presentó en octubre del 2015 un proyecto de ley para potenciar esta industria en el país, teniendo en cuenta que representa el 3% del PIB y está llamada a ser un motor de desarrollo para Colombia. Esta contempla elaborar un censo de los actores del sector, articular instituciones en torno a los postulados de la economía creativa y privilegiar la inversión en infraestructura física y virtual a nivel nacional y regional de la mano con Findeter. Si la ley logra su aprobación, se creará el Consejo Nacional de la Economía Naranja que, con el gobierno, determinará incentivos fiscales para quienes patrocinen esta industria, otorgará zonas francas temporales para facilitar el dinamismo de la cadena durante eventos como carnavales y creará líneas de crédito y cooperación técnica para financiar proyectos de economía creativa.