Aprovechemos hoy

La investigación desde la mirada de un emprendedor caleño radicado en Estados Unidos. Por: Andrés F. Zuluaga, Ph.D. Ingeniería Eléctrica. El 14 de julio de este año leí en la página web de El País que el Valle del Cauca, a pesar de tener un cupo de regalías de $101,407 millones de pesos para invertir en el sector de la innovación, no tenía proyectos de ciencia aprobados para utilizar tal recurso. Luego de superar mi incredulidad, vi la oportunidad de aprovechar la coyuntura para hacer uso de mi experiencia como investigador para inventar algo que me permita ser parte del presente y futuro de la ciudad que dejé hace veinticinco años, pero que siempre está conmigo.
El potencial del recurso humano, rico en espíritu empresarial y diversidad étnica; además del potencial de los recursos naturales y geográficos ponen a Cali como puerta a Sur América
y al Pacífico.
Con la perspectiva de la distancia y sin los detalles del día a día, he visto a Cali luchar con el crecimiento, producto de la violencia en todo el país; luchar con la problemática del narcotráfico, luchar con los retos, producto de la globalización; y aún así mantener una posición de liderazgo empresarial e industrial a nivel nacional. Esta posición, quizá relativamente mermada desde mediados de los 80, tiene aún todo el potencial del recurso humano, rico en espíritu empresarial y diversidad étnica; además del potencial de los recursos naturales y geográficos que ponen a Cali como puerta a Sur América y al Pacífico. Si hoy sumamos el recurso adicional de los $101,407 millones de las regalías, tenemos una oportunidad poco común de desarrollar el recurso humano de la mano del espíritu empresarial a través del fomento de la investigación. ¿Por qué es importante que vayan de la mano? Porque a pesar que el perfil del investigador es diferente al del empresario, el beneficio mayor se obtiene cuando forman equipos exitosos. Esto permite al investigador acceder a recursos que le permiten seguir descubriendo y solucionando, y permite al empresario mejorar su gestión y ganar ventajas competitivas. Mientras tanto ganamos todos con la mejora en calidad de vida que proveen la educación, base necesaria de la investigación, y el buen ejemplo y los buenos trabajos que proporcionan las buenas empresas. Esta es una realidad que he visto repetida a lo largo de mi carrera como investigador y empresario, durante los veinticinco años que llevo fuera de Cali en los E.E.U.U. Esta experiencia, de formación académica, investigación, patentes y artículos científicos, sugiere que el beneficio que resulta de la aplicación comercial de nuevas tecnologías es compartido mutuamente entre la academia, la industria, el gobierno, y la sociedad entera.
El beneficio que resulta de la aplicación comercial de nuevas tecnologías es compartido mutuamente entre la academia, la industria, el gobierno, y la sociedad entera.
Mi caso particular es el desarrollo de tecnología y formación de compañías médicas en grandes centros clínicos y académicos en los E.E.U.U. como lo son Boston y Houston. Hoy, aprovechando estar en la capital mundial de la energía, Houston, formamos una nueva compañía para aprovechar la misma base tecnológica. Clearview App aprovechará nuestra habilidad de detectar y analizar bacterias y biopelículas, y de comunicar los datos a través de la red, para optimizar el manejo de recursos energéticos (petróleo y gas) e hídricos. En todos los ejemplos exitosos de estas sinergias hay organizaciones que sirven de puente entre los mundos de los académicos, los empresarios, y los gobiernos locales y nacionales, muchas veces aislados entre ellos. Ser este enlace es un papel a la medida para la Cámara de Comercio de Cali.