Aquí están, aquí se quedan

Estas compañías llegaron al Valle del Cauca atraídas por las ventajas que la región les ofrecía para construir sus plantas, su conexión con el Pacífico y su talento humano. Fabio L. Cadavid Santamaría   Presidente y Director General de IngredionConfía su futuro al Valle Por más de 80 años, Ingredion Colombia S.A. ha estado en la mesa de los hogares colombianos. La multinacional Ingredion Incorporated se fundó en 1906 en New Jersey (Estados Unidos), bajo el nombre de Corn Products Refining Company, para refinar materias primas agrícolas. Como parte de su estrategia de expansión internacional en 1933 se instaló en Barranquilla como envasadora de la famosa fécula de maíz Maizena. Siete años más tarde, la casa matriz decidió establecer una segunda empacadora en Cali y construir, a finales de los 50, su planta de producción en el Valle. La decisión se tomó teniendo en cuenta el incremento en la demanda de los derivados del maíz y las ventajas competitivas que le ofrecía el departamento como su creciente tejido empresarial, la instalación de otras compañías extranjeras en el territorio y la cercanía con el Puerto de Buenaventura. En sus inicios, la planta producía 150 toneladas diarias de maíz y empezó a conquistar un espacio en la estructura productiva del departamento. Pero no todo fue color de rosa. A principios de los 90, debido a la apertura económica, la corporación dudó de las ventajas de continuar invirtiendo en Colombia e incluso se planteó la posibilidad de cerrar su operación en el país porque no resultaba competitiva en términos de costos. Fabio L. Cadavid Santamaría, su Presidente y Director General, dice que todo el equipo directivo en el Valle se dió a la tarea de convencer a la casa matriz de que valía la pena continuar en la región y que la apertura planteaba más oportunidades que desventajas. Y lograron convencerlos al punto que en 1996 inauguraron una nueva planta, que hoy se destaca como una de las mejores para refinación de maíz a escala mundial. En 1997 se produjo un “spin-of”, de manera que el portafolio de consumo masivo, que incluía marcas como Fruco y Maizena, se separó del portafolio de ingredientes especializados para la industria de alimentos y bebidas como el jarabe de alta maltosa, usado en la fabricación de cerveza, y la glucosa, ampliamente apetecida por las compañías que integran el Cluster de Macro Snacks. Actualmente, esta planta es la sede central de la compañía para la región andina y procesa 1.100 toneladas de maíz al día proveniente de Estados Unidos. Su modo de operación está basado en equipos de trabajo autodirigidos, modelo que descentraliza la toma de decisiones y las delega a todos los niveles de la organización de manera que cada área o persona puede elegir lo que resulte mejor para lograr resultados. Ingredion, cuyo nombre proviene de las palabras ingrediente y ion, que significa cambio o dinamismo, cotiza en la Bolsa de Nueva York, es una de las 500 empresas Fortune y fue elegida por Forbes como una de las tres compañías más importantes del mundo en la proveeduría de ingredientes para el sector alimenticio. Otra buena noticia es que seguirá invirtiendo en Colombia. “Estamos convencidos de que tenemos un excelente futuro en el Valle, donde se abraza la diversidad”, puntualiza el Presidente. Juan Felipe Montoya - Presidente Incubadora SantanderLos reyes del huevo En la década del 60, Diego Muñoz sentó las bases de un negocio avícola en Santander creando Incubadora Santander S.A., transformada en una empresa de producción y venta de huevo comercial por su hijo Enrique Muñoz, quien a mediados de los 90 alcanzó liderazgo nacional en este gremio. Con la visión de consolidar su lugar, en 1998 inauguraron Agropecuaria Latinoamericana ubicada en Caloto, Cauca, actualmente fusionada con Incubadora Santander S.A. Allí se instaló la Granja Egipto reconocida como una granja tecnificada pionera en Latinoamérica y actualmente la más grande de Colombia. Juan Felipe Montoya, sobrino de Enrique y nieto de Diego Muñoz, asumió la presidencia de la firma, y se impuso el reto de conservar el liderazgo como una industria innovadora, bajo la marca Huevos Kikes, produciendo 3.5 millones de huevos diarios que se distribuyen a 45.000 tiendas, de 14 ciudades de Colombia, en camionetas propias manejadas por vendedores de la compañía. Esta estrategia les permite llegar al 50% de la población nacional. Cali es una de las ciudades de mayor atractivo para la compañía, ya que existe una panadería por cada 1.060 habitantes. Con sus productos cubren el 60% de las tiendas y de las panaderías de la capital del Valle. En la planta de Caloto, por su parte, incuban nuevas ideas. “El Pacífico colombiano se está convirtiendo en un hub de innovación y conocimiento, aparte de ser una plataforma exportadora. Como aporte de la compañía estamos desarrollando varios proyectos”, asegura Montoya. Uno de ellos es la planta piloto de valor agregado o pasteurización, ubicada en el Cauca, que les dará la oportunidad de producir huevo pasteurizado líquido. La tecnología les permite separar la clara de la yema o dejarlas juntas. Cuando se conservan mezcladas, se inicia un proceso de pasteurización que garantiza una inocuidad de 40 días. Este tiempo resulta conveniente para compañías que deben mezclar el huevo y procesarlo para preparar sus productos finales, como es el caso de las industrias panificadoras. Con esta variedad esperan abrir mercados a nivel internacional y nacional en el segmento industrial. Paralelamente, se han propuesto construir una planta pasteurizadora de huevo en cáscara que garantizará una inocuidad de 90 días, una ganancia enorme en comparación con los 40 días que ofrece un huevo convencional. Asimismo, en octubre entrará a operar la planta de cogeneración de energía a base de gallinaza, una apuesta de la empresa por la bioenergía. Incubadora Santander S.A también está en proceso de construir una planta de beneficio de gallina tipo exportación en Colombia. Esta sería la primera de su tipo en el país y tendría como principal destino de su producción el continente africano. “Para producir proteína es necesario ser competitivos en materias primas que, en nuestro caso, llegan por Buenaventura. La infraestructura del Valle nos ha ayudado a generar eficiencias en la producción, su conectividad ha favorecido nuestro crecimiento como compañía y la llegada a los consumidores. Vemos que se amplía nuestro potencial exportador gracias la plataforma regional”, concluye el empresario. Carlos Becerra - Gerente General AptarUna historia de amor y competitividad El origen de Aptar Group en Colombia fue una historia de amor. Una de las altas ejecutivas de la compañía americana a nivel mundial llegó al país para acompañar a su pareja, que fue trasladado para integrarse a la sede local de la Embajada de Estados Unidos. Entre un viaje y otro por el territorio nacional, ella identificó el potencial de desarrollo que ofrecía el Valle a la compañía y, literalmente, se enamoró de Cali. La sedujeron el desarrollo del cluster de belleza y cuidado personal, que en esa época ya empezaba a configurarse, la evolución del sector farmacéutico y el progreso que se evidenciaba en el segmento de alimentos y bebidas. Para dejarse cautivar tenía una razón de peso: Aptar Group es el principal productor a nivel mundial de sistemas de dispensación y abarca dos líneas de negocio. La primera es la de productos personales, como las válvulas dispensadoras para lociones que son uno de los íconos de la compañía. La segunda es la farmacéutica que se especializa en las válvulas de alta presión que se emplean en la fabricación de inhaladores nasales. La ejecutiva descubrió que el Valle no tenía comparación y halló lo que Carlos Becerra, gerente actual de la empresa, llama dos minas de oro: la calidad de vida y la gente. Entonces, alistó maletas y ante el comité directivo mundial impulsó la creación de Aptar Group en Colombia. También esgrimió como razones la ubicación geográfica del Valle, las opciones de movilidad que ofrecía hacia el sur del continente, a Ecuador y Perú, y las ventajas de sus zonas francas. Un cuarto de siglo ha transcurrido desde entonces y la multinacional tiene pilas para rato. En Colombia, se enfoca en la línea de belleza y cuidado personal y evalúa la posibilidad de desarrollar otras líneas de negocio. Aunque sus sistemas de dispensación no tienen una complejidad aparente, requieren de componentes importados de diferentes instalaciones alrededor del mundo donde se realizan los desarrollos tecnológicos. Las piezas importadas se ensamblan en la planta del Valle que se ha adaptado para cumplir con el complejo proceso. La compañía ha invertido en la maquinaria necesaria para lograr altos estándares y en la capacitación del personal en países como Italia, Francia, Brasil, Estados Unidos y Argentina. “Nuestros empleados tienen 32 años de edad en promedio. Nos atrae el talento vallecaucano y creemos que ese es uno de los bastiones estratégicos de la región”, afirma Becerra. Con más de 70 años en el mercado mundial, un desempeño financiero que hoy la tiene en la Bolsa de Nueva York y un desarrollo a nivel nacional más acelerado de lo que alguna vez imaginó, Aptar Group seguirá echando raíces en el departamento y fortaleciendo, de esta manera, el ecosistema empresarial, especialmente el de los clústeres que requieren sus desarrollos.