Así se financian las pymes del Valle

El Valle del Cauca es el tercer departamento que más aporta al total del ahorro nacional. Conozca las diferentes modalidades de financiación que hay en el mercado. Opciones para todas las necesidades. El sistema financiero ha presentado un comportamiento positivo para el Valle del Cauca en el primer trimestre de 2014, en gran parte, propiciado por la dinámica productiva y el optimismo de los consumidores. El Valle del Cauca, con $19,6 billones, es el tercer departamento que más aporta al total del ahorro nacional, presentando un crecimiento en sus captaciones del 13,7% en el primer trimestre de 2014 respecto al mismo periodo de 2013 (Ver gráfico 1). Asimismo, Bogotá, al ser la capital del país y tener asentados en su territorio las dependencias del Gobierno Central así como las oficinas principales de las grandes corporaciones, le permite conseguir elevados niveles de ahorro. Para el primer trimestre de 2014 Bogotá fue la ciudad que más captaciones recibió, con el 62,2% del total recaudado por Colombia, seguido por Antioquia (10,5%) y Valle del Cauca (6,4%) (Ver gráfico 2). Colocaciones En cuanto a la cartera, las mayores colocaciones de dinero también las tuvo Bogotá D.C. en el primer trimestre de 2014, con una participación del 45,7% del total nacional, seguido por Antioquia (17,9%) Valle del Cauca (9,1%) y Atlántico (5,5%) (Ver gráfico 3). No obstante, la concentración de la cartera en Bogotá, El Valle del Cauca ha sido el departamento donde más ha crecido el crédito en el primer trimestre de 2014 (17%) (ver gráfico 4). Esta dinámica va en consonancia con el índice de confianza del consumidor en el cual, según Fedesarrollo, Cali es la de mejor comportamiento con un índice de 29,9 a mayo de 2014. El de Medellín es 29,0, Barranquilla 28,9 y Bogotá 17,5. Financiación de la Pyme El sistema financiero es un actor importante para el crecimiento de las Pyme, toda vez que permite el apalancamiento de sus inversiones. Según la Gran Encuesta Pyme realizada por la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, los recursos de financiación de los empresarios de los diferentes sectores económicos son obtenidos principalmente de los bancos. Sin embargo, también hay empresarios que optan por utilizar las facilidades de pago que ofrecen los proveedores y en una menor proporción aprovechan las ventajas del leasing y del factoring (ver gráfico 5). Modalidades de financiamiento Existen varias modalidades de crédito o de financiación de recursos, que pueden beneficiar a los empresarios, entre ellos: Créditos de proveedores: Facilidades de pago de facturas a proveedores en 30, 60 ó 90 días. Créditos bancarios: Diferentes modalidades de créditos otorgados por las entidades financieras. Tales como: créditos ordinarios, tarjetas de créditos, sobregiros bancarios, etc. Créditos de fomento: Créditos desembolsados con recursos de Bancoldex, Finagro o Findeter, los cuales apoyan a los diferentes sectores de la economía del sector público y privado, a través de financiación para inversión, capital de trabajo, consolidación de pasivos, capitalización, etc. Capital de trabajo empresarial y activos fijos: Crédito para cubrir necesidades inmediatas de liquidez, que permitirán mantener el funcionamiento de una empresa o negocio, tales como: adquisición de activos productivos, ampliaciones de planta, inversiones en tecnología, mejoramiento de procesos y certificaciones de calidad. Microcrédito empresarial: Créditos con los cuales podrá desarrollar actividades empresariales, comerciales o de servicios, en el sector rural o urbano, los montos máximos no superan los veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes. Bonos: Representa una hipoteca o derecho sobre los activos reales de la empresa. En caso de liquidación los bonos hipotecarios son pagados antes que cualquier derecho sobre los activos; además los bonos tienen garantizado un rendimiento independiente del éxito de la empresa. Leasing: Técnica de crédito profesional que comporta un contrato de alquiler de equipos mobiliarios e inmobiliarios, acompañado de promesa de venta u opción de compra al arrendatario. Cartas de crédito: Documento utilizado en el comercio internacional que notifica a un exportador la existencia de fondos disponibles en un banco determinado y por una cantidad concreta. El exportador puede obtener el dinero cumpliendo las instrucciones de la carta de crédito, la cual normalmente, requiere la presentación al banco de una prueba de envío de los bienes específicos que han sido embarcados, asegurados e inspeccionados en la forma detallada en la carta de crédito. Esta suele ser irrevocable y también puede ser confirmada por un banco en el propio país del exportador. Aceptaciones bancarias y financieras: Funciona como una letra de cambio aceptada por un banco con cargo al comprador de bienes manufacturados. Se estipula que el comprador debe al vendedor el importe de la venta y que le pagará dentro de un plazo máximo de un año. El documento es elaborado por una entidad financiera, a petición del comprador, quien asume la responsabilidad de cancelar su valor ya sea en un banco (Aceptación Bancaria) o entidad financiera (Aceptación Financiera). Factoring: Sistema de descuento de cartera que habilita al vendedor a negociar sus cuentas por cobrar con otra persona, denominada ‘factor’, quien se encarga de adelantar la gestión de cobro y de anticiparle dinero, con el ánimo de mejorar sus niveles de liquidez. El costo de la operación incluye el valor que cobra el factor por administrar la cartera y el costo financiero del dinero anticipado. Titularización: Proceso mediante el cual una entidad transfiere y aísla a través de un patrimonio autónomo, generalmente activos de escasa o lenta rotación, bienes o flujos de caja a futuros, con el objeto de maximizar la utilización de los recursos. Esta movilización implica la transformación de activos ilíquidos en títulos negociables en el mercado de valores, los cuales tienen como respaldo el activo o el flujo generado por el mismo. Fondos de capital de riesgo (FCR): Fuente de financiación empresarial que está dirigida principalmente a pequeñas y medianas empresas. Consiste en la aportación de capitales permanentes, por parte de una sociedad inversora especializada o no, a una pequeña o mediana empresa, denominada sociedad receptora o participada. La sociedad inversora toma una posición minoritaria en la sociedad receptora, de mediano o largo plazo, sin el ánimo de perdurar indefinidamente dentro de su grupo de accionistas.