Benditas remesas

El Valle del cauca tiene su pequeño dorado: los giros de los caleños que residen en el exterior. El reto está en cómo volver productivos en el mediano y largo plazo esos dineros que, tradicionalmente, se gastan en consumo. A hora que muchas regiones ‘lloran’ por la caída en los precios del barril del petróleo y los analistas económicos lanzan sus alertas por el debilitamiento de la economía, en el Valle del Cauca las buenas nuevas llegan por cuenta de las remesas que envían los colombianos radicados en el exterior y que en 2014 sumaron U$1.203 millones. El departamento recibió el 30% de las remesas que llegaron a Colombia el año pasado, el 33,4% provino de Estados Unidos, el 26,4% de España, y Chile participó con el 6,6%. Según Andrés Felipe Upegui, Director Western Union Recaudos y Servicio al Cliente en Giros y Finanzas, las familias caleñas reciben en promedio U$280 mensuales que les envían sus familiares en el exterior. Por otra parte, el Gerente Sucursal Cali y Director del Centro de Estudios sobre Economía Industrial e Internacional-CEEII del Banco de la República, Juan Esteban Carranza, señala que en los primeros cinco meses del año se incrementó la recepción de divisas gracias a la recuperación de las economías en EE.UU. y Europa, principalmente, pero también por la devaluación que se ha experimentado. “Hemos observado un crecimiento sostenido de la demanda de bienes y servicios en la región, por encima del promedio nacional, a pesar de los temores que hay por el freno de la economía. Una de las interpretaciones es que ese comportamiento refleja el crecimiento de las remesas”, señala el analista. De acuerdo con John James Mora, profesor de la facultad de Economía de la Universidad Icesi y quien ha realizado diversos estudios sobre el comportamiento de las remesas en Colombia, el uso de estos recursos depende mucho de quién se quedó a cargo del hogar en Cali. “ Las mujeres les dan un mejor uso a las remesas porque tienen una visión de largo plazo y las invierten con ese propósito. En cambio, cuando las recibe un hombre hay mayor gasto en bienes de consumo, como televisores y ropa”, sostiene el investigador. Según el vocero de Giros y Finanzas, a partir de encuestas que realizan de manera constante entre los receptores han concluido que el 53% de la gente las usa para sufragar los gastos de manutención del hogar. “El familiar que está afuera es la cabeza del hogar entonces lo que envía se destina a pagar las obligaciones que dejó, a cubrir los gastos del hogar, como servicios públicos, mercado y educación”, afirma Upegui. De acuerdo con el reporte Enfoque Competitivo, de la Cámara de Comercio de Cali, “la población colombiana registrada en los 5 primeros países de donde provienen las remesas asciende a 1.615.547 personas, que son las encargadas de enviar la mayor parte de giros al país (78,4%)”. El mismo informe señala que en 2014 el valor de las remesas recibidas por los vallecaucanos fueron equivalentes al 55% de las exportaciones del Departamento. Remesas, ¿productivas? Los análisis de Giros y Finanzas muestran que los hogares más beneficiados con estos envíos pertenecen, en el 80% de los casos, a los estratos 3, 4 y 5, y particularmente es el tres el que mayor participación tiene. Cali es la ciudad que más divisas recibe, con el 60% de los recursos que llegan al Valle, y le sigue Buenaventura con el 8%, según reportes de la firma. Frente a esta realidad surge la preocupación sobre cómo promover que las remesas beneficien a la economía del Valle, no solo en el corto plazo con una sensible disminución del desempleo, sino también en el mediano y largo con inversiones productivas. En este sentido Juan Ricardo Hoyos, gerente del programa Colombianos en el Exterior de Bancolombia, señala que la entidad decidió crear este programa hace diez años como un compromiso social con el país para lograr que estos dineros tan importantes realmente fueran productivos para las familias y para Colombia. “Nosotros escuchamos miles de veces la historia de un colombiano que le enviaba a una sobrina o un familiar una plata para que se la ahorrara y así tener un capital al volver a su ciudad, pero cuando regresaron esa plata ya no existía”, señala el ejecutivo de la entidad sobre los riesgos que corren quienes envían dineros al país. Esta afirmación toma mucho sentido cuando se evalúan las cifras de la demanda interna. Los reportes del Dane sobre ventas del comercio minorista y de vehículos en Cali mostraron un incremento del 7% entre enero y diciembre de 2014, en comparación con el año anterior. Sin embargo, también se empieza a percibir una dinámica importante de la venta de vivienda nueva apalancada con recursos que provienen de la diáspora vallecaucana, un uso deseable desde todo punto de vista.
El Valle del Cauca recibió el 30% del total de las remesas que llegaron al país en el 2014. Esta gran dinámica explica el interés de la banca por entrar a competir en el segmento de los giros.
El Boletín Económico Regional del Banrep, indica que “las ventas de vivienda nueva en Cali y municipios aledaños superaron durante el cuarto trimestre de 2014 la barrera de las tres mil unidades, alcanzando un avance anual del 28,8%, el crecimiento más alto de los últimos cuatro años. En el acumulado anual el incremento fue del 38%, el más alto después de Barranquilla”. Las estadísticas del Emisor confirman que el año pasado se vendieron 15 mil viviendas en Cali, la cifra más alta desde el 2006. También se registró una aceleración grande en municipios como Jamundí (116%), Candelaria (169%), y Yumbo, en donde la construcción de vivienda se multiplicó por 25 gracias a los programas de Vivienda de Interés Prioritario. Una de las firmas que más se destaca en materia de vivienda para la diáspora es Jaramillo Mora, una de las principales aliadas de Bancolombia en la región y con la cual la entidad realiza de manera constante eventos en Estados Unidos y Europa para promocionar los proyectos inmobiliarios entre las comunidades de colombianos que residen en diferentes ciudades. Según una publicación de la constructora, el año pasado sus ingresos llegaron a los $255.000 millones, un crecimiento de 38%, y de este valor el 19,2% se generó entre colombianos en el exterior muchos de los cuales han obtenido financiación con la banca local. En el caso de Bancolombia, empezaron con el programa Mi Casa con Remesa a partir de una alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y varias cajas de compensación familiar entre las que se encuentra Confenalco Valle. El año pasado cerraron con 1.800 créditos hipotecarios para ex patriados por más de $150 mil millones.
Estados Unidos ya igualó a España en el volumen de pacientes que llegan a Cali para realizarse procedimientos estéticos.
Es tan atractivo el mercado de las remesas en el Valle que ya las tradicionales casas de giros sienten pasos de animal grande por parte de bancos como Davivienda y Bancolombia, que se apalancan en su red de oficinas y cajeros para generar más servicios a los clientes receptores, pero también les ofrecen a los clientes en el exterior la posibilidad de consignar en sus propias cuentas y administrar sus recursos sin tener que entregarle el dinero a un familiar. Y el Fondo Nacional de Ahorro se prepara para lanzar un producto para financiar vivienda de interés social a ex patriados que desean adquirir su primera casa en el país. Entre tanto, las empresas de giros abren opciones como cuentas de ahorro, crédito de consumo, microseguros y tarjetas de crédito. También para la belleza Pero es innegable que con un ingreso extra entre el bolsillo, tanto los beneficiarios de remesas como los caleños que viven en el exterior ahorran para realizar otro tipo de ‘inversiones’ como los procedimientos estéticos. Según la doctora Lina María Triana Lloreda, Presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Estética Reconstructiva, es evidente el impacto de estos dineros sobre el comportamiento de los procedimientos de este tipo. “Durante los dos años en que la crisis de Europa estuvo en su punto más fuerte sí se percibió un bajonazo en el número de pacientes que acudía a los especialistas y clínicas de cirugías plástica y estética, ya que la mayoría venía de España. Este año la dinámica volvió a recuperarse, especialmente porque nos están llegando pacientes desde los Estados Unidos”, señala directiva. De acuerdo con la líder gremial, entre la diáspora hay tres grupos de usuarios que acuden a los procedimientos quirúrgicos: las personas jóvenes trabajadoras que desean mejorar su físico actual, bien sea el cuerpo o el rostro; por otro lado, las mujeres adultas que han tenido sus hijos y desean recuperar su autoestima y presentación personal para enfrentar los retos laborales que tienen, y, finalmente, adultos mayores que se encuentran solos por viudez o divorcio, y quieren volver a sentirse juveniles. Con este potencial entre las manos, la especialista señala que es importante que las autoridades gubernamentales se sumen a una iniciativa para impulsar a Cali como Destino de Salud y Estética, promoviendo más infraestructura y realizando campañas en el exterior para atraer nuevos pacientes porque hasta ahora quienes arriban lo hacen motivados por el voz a voz. “La oferta de servicios en otros países empezó hace quince años, antes solo venían pacientes colombianos luego vinieron latinos y ahora vienen extranjeros a realizarse procedimientos”, argumenta la doctora Triana para destacar la importancia de la medicina plástica y estética caleña en el exterior. Este pequeño dorado es una gran oportunidad para el Valle del Cauca, la clave está en cómo generar servicios que permitan hacer más productivas las remesas y generar beneficios a los miembros de esa diáspora y sus familias pero en el largo plazo.