‘Bio’ conocimiento de talla mundial

El Valle del Cauca cuenta con más de 20 centros de investigación y desarrollo de clase mundial que están relacionados con actividades productivas en la agroindustria y constituyen una importante ventaja en la formación de capital humano al servicio de los bionegocios en la región. Álvaro AmayaCenicaña, excelencia en investigación Cenicaña lleva 38 años apalancando el desarrollo de la agroindustria de la caña de azúcar a través de proyectos de investigación que responden a los retos estratégicos planteados por este sector con los programas de variedades, agronomía, procesos de fábrica y servicios especializados de transferencia de tecnología, documentación, tecnología informática y análisis económico y estadístico. Cuenta con cerca de 200 colaboradores, entre ellos 12 profesionales con doctorado, 24 con maestría y 47 con pregrado, quienes contribuyen al desarrollo de las iniciativas y a proyectar este Centro a nivel internacional. En materia de bionegocios, Cenicaña ha adelantado investigaciones en torno a la generación de bioenergía a partir de la utilización de la biomasa de la caña de azúcar. Esta fuente energética aún debe superar el factor de validación de costos, ya que aún es muy alto de acuerdo con la explicación de Álvaro Amaya, director de la institución. Sin embargo, este Centro reconoce que la caña de azúcar ofrece dos grandes ventajas: se puede producir en todos los meses del año y, además, la producción de biomasa se obtiene en nuestras condiciones entre 12 y 14 meses. En cultivos de tipo forestal, el tiempo fluctúa entre 8 y 20 años. “Un valor agregado la caña es la obtención de etanol para uso en la mezcla con gasolina como combustible a través de la fermentación de las mieles. También se puede a partir de jugos”, señala Amaya. El directivo destaca el gran potencial que tiene la región para la producción de energía renovable, que no afecta la atmósfera. Del mismo modo, señala que los bionegocios tienen un futuro brillante gracias al gran potencial asociativo que existe entre las diferentes instituciones vallecaucanas que se dedican a investigar y realizar proyectos en pro de los procesos biológicos. Hoy la agroindustria del Valle está llamada a vincularse a la producción de energía eléctrica, biocombustibles y biogás, por lo que los sectores azucarero avícola y porcícola, como grandes productores de biomasa en la región, deben aunar esfuerzos y capacidades en esta dirección. Los productores de fruta también juegan un papel vital en este encadenamiento. CIAT: compromiso con la seguridad alimentaria El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) es parte de CGIAR, la mayor alianza internacional de organizaciones de investigación agrícola que se enfoca en tener un agro más competitivo, rentable y resiliente mediante un manejo más inteligente y sostenible de los recursos naturales. Su investigación contribuye a varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, y es transversal a cuatro temas clave: datos complejos, agricultura climáticamente inteligente, acción frente a los ecosistemas y sistemas alimentarios sostenibles. La institución tiene presencia en 53 países de América Latina, el Caribe, África y Asia con 310 proyectos activos en los cuales trabajan aproximadamente mil funcionarios. En Cali el CIAT cuenta con un banco de Germoplasma o de Semillas al que se le denomina la ´joya de la corona de la agricultura´ ya que su propósito es preservar la diversidad de especies nativas o silvestres. En este banco se cuenta con tecnología de punta que permite acelerar el desarrollo de cultivos con mayor productividad y valores nutricionales superiores. Con más de 67.700 muestras vegetales, esta instalación salvaguarda las colecciones de semillas de fríjol (37.937) y yuca (6.643) más grandes del mundo, junto con sus parientes silvestres y forrajes tropicales para la producción pecuaria. Estas colecciones representan diversos grupos de alimentos, conforman una parte clave de la agrobiodiversidad mundial y salvaguardan la seguridad alimentaria del mundo. Miryam SánchezCorporación Biotec Durante 20 años la Corporación Biotec ha desarrollado investigaciones e innovación en la industria frutícola a través de modelos de apropiación social y productiva para la agricultura, agroindustria y bioindustria. Su trabajo es respaldado por un equipo calificado de 20 personas y una amplia red de cooperación, alianzas públicas y privadas de nivel nacional e Internacional. De acuerdo con la directora de este centro, Miryam Sánchez, la filosofía es trabajar con mentalidad asociativa. “Sabemos cómo hacerlo, con quién hacerlo y para qué hacerlo”, señala. Ella destaca como uno de los más recientes logros el registro de la patente ´Proceso para la propagación clonal in vitro de plantas de guanábana’. A partir de productos activos de la guanábana se pueden producir alimentos funcionales, productos cosméticos y medicamentos, pero se debe garantizar que la planta sembrada cumpla con los requisitos que se necesitan para que, por ejemplo, se pueda convertir en un fitomedicamento. “Con nuestra innovaciones logramos que desde la siembra el fruto cuente con las características requeridas para las diversas agroindustrias.”, indicó Sánchez.
El Valle del Cauca tiene una ventaja competitiva por el desarrollo de bionegocios en el sector agroindustrial que se han generado, en parte, gracias a los centros de investigación. Uno de ellos es el Parque Biopacífico, polo de desarrollo regional y nacional que genera conocimiento para apoyar la transformación productiva del país. También se destaca la Fundación Cipav, que construye sistemas sostenibles de producción agropecuaria y promociona sus hallazgos en las comunidades rurales. La Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, por otra parte, forma profesionales para que impulsen la industria agroalimentaria y desarrollen tecnologías que mejoren el procesamiento, conservación, tratamiento y control de calidad de los alimentos.