Ciencia que salva vidas

Juan Carlos Borrero El caleño Juan Carlos Borrero ha dedicado casi toda su vida a la investigación. Hoy lidera el programa Guajira Sin Sed que busca llevarle agua potable a todos los habitantes de ésta región del país.

Su obsesión con el agua ha sido permanente. Su sueño: vivir en un país sin sed y para ello ha invertido varios años de su vida en investigación y pruebas. Juan Carlos Borrero, está a punto de conseguirlo.

Desde 1982, año en que terminó sus estudios como ingeniero industrial, este caleño se metió de lleno a estudiar el manejo de aguas residuales y cómo por medio de la tecnología y la ciencia se puede hacer esterilización de cuerpos de agua que jamás se pensaron como potables. El primer paso fue un equipo de esterilización con luz ultravioleta, equipo que homologó con la Universidad del Valle y fue acogido por varias empresas de la región.

“Luego, hicimos convenios de investigación y visité varios países conociendo sobre la esterilización de agua en las culturas ancestrales. Así, pudimos desarrollar sistemas de potabilización más sofisticados y métodos para purificar sin utilizar químicos”, cuenta.

“El motor de la innovación es la investigación, por eso, tenemos dos empresas que están dedicadas de lleno a la investigación y hacemos una ciencia más práctica. Nos aliamos con universidades para escalar algunos desarrollos y trabajamos muy de la mano con Colciencias”, cuenta.

Todo este trabajo hizo que recientemente Juan Carlos Borrero recibiera el Premio Nacional al Mérito Científico y a la Innovación, que concede anualmente la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia. “Observamos una necesidad y sobre ella trabajamos porque nuestro interés no es construir sobre lo mismo, queremos darle soluciones a las comunidades”. Reitera, además, que “estamos en un momento donde no se trata de lo que el país pueda hacer por los investigadores, sino lo que los investigadores puedan hacer por el país”.

DATO CLAVE:

Aunque el tema principal ha sido el agua, el equipo de trabajo de Juan Carlos desarrolla diferentes proyectos de investigación aplicables a diferentes sectores de la comunidad y la industria. Entre las investigaciones desarrolladas por Juan Carlos Borrero y su equipo de trabajo están: un dispositivo de control para evitar fugas de gas; manejo de la luz ultravioleta en el agua y un proyecto denominado Inmunonutrición del Camarón, diseñado para contrarrestar la ‘mancha blanca’, una bacteria que estaba atacando a los camarones.

Un país sin sed
Desde hace unos ocho años, este científico ha venido realizando patentes, incorporando una nueva tecnología que permite quitarle la sal al agua por medio del viento y gracias a un equipo al que llamó el aerodesalinizador.

Borrero explica que junto a Colciencias y apoyados en su tecnología, está desarrollando el proyecto Guajira Sin Sed. El equipo funciona desde hace cuatro años en una Ranchería Wayú y está certificado por la Unicef. “Ya se inició el proyecto y esperamos solucionar un problema que ha estado ligado a la historia de este departamento por más de 300 años”.

Borrero describe el aerodesalinizador como un equipo que utiliza la fuerza mecánica del viento, pero no para transformarla en energía eléctrica, sino para convertirla en presión, para que a través de una membrana especial, se separe la sal del agua.

Se espera que en tres años Guajira Sin Sed sea una realidad en todo el departamento, gracias al apoyo del Gobierno Departamental, el Gobierno Nacional y Colciencias y así, poder expandir la experiencia a otras zonas del país en un proyecto que se llamará Colombia Veredal Sin Sed.

“Yo le pongo el corazón a cada idea, y eso hace que se realicen proyectos como Guajira Sin Sed. Invertimos más de un millón de dólares para realizar este proyecto y fue un riesgo, pero para ser innovadores hay que asumir riesgos, que luego traen gratas recompensas.

La ciencia como empresa
Juan Carlos Borrero asegura que Colombia es uno de los pocos países que todavía no cree en que puede generar su mayor desarrollo por medio de la ciencia. “Todos los países desarrollados crecen sus economías a través de la ciencia y la investigación. Y es un trabajo que debe hacerse desde la industria. Todas las empresas fueron producto de una innovación del ayer, pero la sostenibilidad no ha sido una prioridad para muchos”.

Asegura que la ciencia tiene respuestas para muchas de las necesidades del planeta, pero es claro que le genera temores a la industria estable que no se atreve a pensar en el cambio.