Compromiso con el capital intelectual

La inversión en la formación de buenos profesores es un disparador de innovación y un promotor de investigaciones que apalancan el desarrollo empresarial. Con esa filosofía, las universidades del departamento trabajan en la formación de profesores capacitados para fomentar la competitividad desde las aulas. Aunque muchos predican que para ser un gran emprendedor no se requiere estudiar en una universidad, lo cierto es que estos centros de formación y conocimiento han sido grandes promotores de la innovación y la investigación. Basta con ver el caso de Google, el motor de búsqueda más popular de la historia que hoy hace parte de la multinacional Alphabet, y que fue creado en 1996 a partir de un proyecto académico por Larry Page y Serguéi Brin bajo el auspicio de la Universidad de Stanford. Teniendo en cuenta la importancia de contar con profesores formados para consolidar un capital humano que aporte al desarrollo del país, varias universidades le apuestan hoy a la formación de quienes serán los que, en un futuro, repliquen en los salones los modelos para alcanzar la competitividad. Adicionalmente, trabajan por reivindicar la profesión docente y fortalecer la formación disciplinar de los maestros. A nivel nacional se destacan instituciones como la EAN, que ofrece una maestría en Gestión de la Educación Virtual. Su directora, Érica Yong, explica que el objetivo es formar personas que no solo enseñen sino que lideren programas y proyectos de formación en metodología virtual tanto en instituciones educativas como en otro tipo de organizaciones. En ese sentido, el posgrado no solo está dirigido a licenciados o docentes, sino a cualquier profesional interesado en la educación que desee tener una formación pedagógica, tecnológica y administrativa. En el Valle del Cauca, la Cámara de Comercio de Cali lidera la estrategia Ciudad Región Competitiva bajo diferentes pilares. Uno de ellos reza: “la sostenibilidad se gestiona pensando en las próximas generaciones, por eso impulsamos una nueva forma para educar a nuestros niños”. Siguiendo esta misma línea, la Icesi y la Universidad del Valle han creado currículos especializados para los profesores que buscan capacitarse, y están convencidos de que gracias a su labor se puede preparar a las nuevas generaciones para que asuman el desarrollo del país. La Icesi, de hecho, es una de las pocas universidades privadas que cuenta con una maestría en pedagogía. Maristela Cardona, coordinadora de Licenciaturas de la Escuela de Ciencias de la Educación, afirma que a los aspirantes al título se les impulsa a trabajar en equipo, lo que lleva implícito un pensamiento estratégico en torno al liderazgo. Así mismo, se forman en autonomía, determinada por el querer desempeñarse en la profesión, un aspecto clave para lograr no solo su éxito personal, sino la transmisión óptima de conocimientos. Sobre los retos que impone la tecnología y la facilidad con que se busca y se encuentra información, Cardona afirma que para esta institución es fundamental promover la investigación en el aula, que los maestros re evalúen su quehacer, utilicen nuevas prácticas pedagógicas y lleguen así a soluciones innovadoras. Para lograrlo deben tener en mente que el emprendimiento en los alumnos se gesta desde este escenario y que debe partir de la forma como los profesores encuentran innovadoras maneras de enseñar. En la actualidad, los docentes se enfrentan a otra dicotomía: deben enseñar a nativos digitales y a personas de generaciones anteriores y eso también les exige repensar su labor. Tomar lo mejor de cada perfil de estudiantes es la mejor opción. En la Icesi se invita a los maestros a observar a los alumnos que tienen más experiencia y pasión por su trabajo para luego transformarlo según las exigencias derivadas de la tecnología y convertirla en una herramienta pedagógica o valor agregado de las clases. “Queremos apostarle a la formación de maestros y a la reivindicación del rol del docente, visto como aquel que puede aportarle al país desde una educación con perspectiva de futuro, la investigación, la participación social y política con un pensamiento crítico”, afirma Cardona. Bajo ese parámetro, a parte de la maestría, operan también las seis licenciaturas que ofrece la universidad en enseñanza del inglés, educación básica primaria, arte – tecnología para la creación, ciencias naturales, estudios sociales y humanos y lenguaje y literatura. Los formadores, a su vez, deben desarrollar un pensamiento en todos los lenguajes, tanto en escritura como en matemáticas, y tener conocimientos de un segundo idioma. Su sensibilidad frente a la enseñanza, la innovación en sus prácticas pedagógicas y una conexión con la realidad social del país son vitales para ganarse su lugar en esta universidad que, a través de sus programas de formación para docentes, también le apuesta a la inclusión y al futuro. “Los maestros ayudan a los alumnos a descubrir sus pasiones, lo que van a hacer cuando salgan de las aulas y a proyectarse en una carrera o en el entramado del emprendimiento –concluye Cardona. Están llamados a identificar esas capacidades, a fomentar la investigación y a apoyar esa innovación que requieren las empresas líderes”. Investigación, ante todo La Universidad del Valle también tiene entre sus metas el formar educadores que contribuyan al desarrollo de Colombia en diferentes ámbitos, pero que sobre todo fortalezcan las capacidades de sus estudiantes para que trabajen por una sociedad incluyente y sustentable. Ese es el objetivo principal del Instituto de Educación y Pedagogía, que se creó con el fin de actualizar las prácticas pedagógicas en la región a través de la interrelación entre la docencia, la investigación y la proyección social. Su programa aborda las áreas de educación en matemática, ciencias y tecnología, ciencias sociales y humanas, desarrollo y comunidad y física y deporte. A nivel de pregrados ofrece licenciaturas en matemáticas, matemáticas y física, ciencias naturales y educación ambiental, educación popular, educación física y deporte. En posgrados, ofrece una maestría en educación y un doctorado en la misma área. La primera se divide en cuatro líneas de investigación que son: educación matemática, enseñanza de las ciencias naturales, educación popular y desarrollo comunitario y pedagogía del entretenimiento deportivo. El doctorado, por otra parte, “tiene el propósito fundamental de desarrollar investigación original y pertinente que asegure la ampliación de las fronteras del conocimiento en la educación y fortalezca la formación de investigadores”. Así mismo, la universidad cuenta con programas de proyección social y extensión como parte de su formación permanente de educadores y el desarrollo continuo de la investigación, especialmente en las áreas de influencia del instituto. La investigación, precisamente, es el común denominador de los programas de formación de formadores en las diversas universidades porque está claro que tanto los futuros profesores que hoy son alumnos como los estudiantes a los que ellos enseñarán ya no se conforman con absorber el conocimiento, sino que van tras él para, a partir de ahí, crear soluciones innovadoras o emprendimientos a nivel empresarial. En ese sentido el profesor Rubén Echeverri, ex decano de la Facultad de Administración de la Universidad del Valle, afirma que los profesores deben tener tanto valores como una estructura formativa que les permita transmitir cómo se hace un emprendedor, es decir, deben tener conocimiento de su entorno social y económico real porque solo así podrán enseñar a los futuros formadores a identificar oportunidades y a que sus alumnos comprendan que la única alternativa en la vida laboral no es encontrar un empleo, sino desarrollar ideas propias. “En términos prácticos, están llamados a transmitir que hay que lograr una eficiencia en los procesos productivos, ser racionales en el manejo de los recursos naturales y humanos, tener actitud proactiva para innovar y ejecutar una estrategia que le dé a las personas la capacidad de indagarse. A nivel de pregrado, todo esto se logra con los cursos de fundamentación social y económica que le dan al educador una estructura mental distinta para promover la innovación, la competitividad y el desarrollo empresarial. Si el maestro no la tiene, difícilmente podrá transmitirla de manera convincente a sus estudiantes”, afirma Echeverri. Adicionalmente, recalca el experto, los maestros necesitan ver que el mundo está plagado de posibilidades y oportunidades y que solo triunfan los que las saben aprovechar. En ese sentido, el espíritu de ciencia y tecnología debe ser transversal a todos los procesos educativos y se requiere enseñar que ambos han sido herramientas que han aportado al progreso de la sociedad, es decir que no solo se refiere al mejoramiento de maquinaria, sino a la evolución a un mejor estado de la vida del ser humano. A pesar de los avances que se han dado en la formación de formadores, Echeverri cree, sin embargo, que todavía se puede hacer más porque aunque los actuales formadores van por un buen camino, se debe intensificar la combinación o el equilibrio entre el componente humano y el tecnológico, sin abandonar la transmisión de conocimientos básicos. Aunque esa transición aún está en proceso, las universidades del país y de la región están comprometidas con formar educadores que se inserten en las nuevas dinámicas académicas para que luego, a través de sus alumnos, esas prácticas tengan resonancia en el ámbito empresarial. Finalmente, en él se van a desempeñar todos los alumnos que en algún momento hayan influenciado y eso implica una gran responsabilidad.