Con fe en el equipo

Desde hace casi 17 años Javier Jiménez ha orientado las decisiones estratégicas en Cervalle, una de las empresas porcícolas más importantes del país, que genera 1.300 empleos en zonas rurales. Ahora, junto con su equipo, se prepara para posicionar la marca en otras regiones. Javier Jiménez (60), gerente de Cerdos del Valle S.A. (Cervalle) está convencido de que las grandes cosas se logran cuando se habla en plural: “los resultados en la compañía se han generado gracias al trabajo que hemos realizado con los socios y con nuestro grupo de colaboradores”, señala. Y fue gracias a ese espíritu de trabajo en equipo que nació Cervalle en 1998, cuando les propuso a algunos productores y comercializadores porcícolas que se asociaran y crearan una empresa que les permitiera tener una cartera más sana y ser más productivos. En ese tiempo Jiménez, contador especialista en finanzas, asesoraba a una empresa del sector y conoció de primera mano los inconvenientes que enfrentaban los productores y comercializadores de carne de cerdo. Con los cambios propios de un negocio que se consolida, Cervalle avanzó en la integración de todo el proceso de producción tecnificada y transformación de carne de cerdo, desde la fábrica de alimentos concentrados, pasando por el proceso de cría en las granjas, la sala de procesamiento de carnes frescas, frías y precocidos, hasta llegar al consumidor final. Las prioridades son –como advierte- lograr el bienestar de los animales, una carne de óptima calidad y un consumidor satisfecho. “Somos prácticamente nuevos frente a la porcicultura anterior. Nos enfocamos más en la comercialización y eso nos ha permitido crecer en todos los frentes de trabajo”, explica. Sin embargo, recalca que es un proceso que ha llevado años y que ha requerido de mucho trabajo, inversión e investigación. El futuro Ahora, luego de casi dos décadas de trabajo, el esfuerzo se ha visto reflejado en los buenos indicadores de la empresa. Durante 2014, las ventas llegaron a $139.000 millones y prevén que en 2015 sumarán $180.000 millones, como resultado de varias decisiones estratégicas orientadas a satisfacer la creciente demanda. Juan Carlos Cardona, socio y director comercial de la compañía sostiene que la apuesta es tener diversificado su canal de distribución. En este momento cuentan con seis puntos de venta directos en Cali, pero tienen presencia nacional a través del canal institucional, supermercados y distribuidores, entre otros. En los próximos meses, Cervalle lanzará Practicerdo, una nueva línea que estará disponible inicialmente en sus puntos de venta y algunos supermercados, que busca brindarles a los vallecaucanos otras alternativas de consumo pues ofrecerá carne ya cortada en cubos, tajadas, fajitas o julianas y adobaba, lista para ponerla en la sartén. También tienen un plan a cinco años para llevar la marca al consumidor final de otras regiones, ya que por ahora el trabajo de posicionamiento se ha desarrollado en el canal institucional. A mediano plazo tienen grandes aspiraciones, entre las que se incluye la construcción de una planta de sacrificio, proyecto para el cual van a requerir el apoyo del sector financiero. “Gracias a la formalización del mercado, el incremento de la demanda y la estabilidad de los precios, los bancos creen en nuestro sector. Hace algunos años, quizá no hubiera sido posible”, afirma Jiménez. El gerente de Cervalle es un líder activo en el clúster de proteína blanca, uno de los seis que identificó la CCC en la región, y tiene muy claro para dónde van la región y su compañía. De esa manera, en poco tiempo la contribución de la firma al empleo podría superar los 1.300 puestos de trabajo que hoy generan, muchos de ellos en zonas rurales del Valle.