Con oxígeno para rato

Sin mucho ruido, una empresa caleña se ha posicionado en 26 países de tres continentes en el mercado de las cámaras hiperbáricas. Ahora trabajan en un proyecto para incorporar el internet de las cosas a sus equipos y brindar mayores valores agregados a sus clientes. Muchos especulan que Michael Jackson, el fallecido Rey del Pop, solía dormir en una cámara hiperbárica para oxigenar hasta la última célula de su cuerpo y que su excepcional talento se alimentaba de esta terapia que se aplica con fines médicos. Estos equipos cuentan con un enorme mercado internacional, que fue identificado en los años 80 por los esposos Aníbal Mejía y María Odile Irurita convirtiéndolos en pioneros en la fabricación de estos dispositivos en América Latina. Mejía Irurita SCS tuvo sus orígenes en Cali, en una chatarrería que luego evolucionó a taller de metalmecánica y a partir de 1976 se convirtió en Colaminas, una compañía dedicada a la fabricación de tanques de presión, tuberías y estructuras metálicas. El gran salto lo dieron en 1987, con el nacimiento de Leader Life, la división para fabricar cámaras hiperbáricas que hoy exporta a 26 países en tres continentes. Gracias a un exitoso proceso de sucesión, hoy su hijo Juan Felipe (foto) está al frente de la expansión y consolidación del negocio. Con su llegada a la gerencia, en el 2014, se inició una gran ola de innovación que empieza a dar resultados sorprendentes y que refuerza los avances realizados con las tres patentes otorgadas por la Superintendencia de Industria y Comercio: una patente de modelo de utilidad, una de diseño industrial para la Cámara Hiperbárica Cilíndrica y de diseño industrial para Cámara Hiperbárica Trapezoidal. Además, cuentan con las certificaciones ISO 9001:2008 y la ISO 13485:2003. Nuevos aires Juan Felipe, administrador de empresas con maestría en mercadeo, tenía claro que Coláminas necesitaba renovarse y especializarse. “Mis papás eran empíricos pero lograron impulsar el negocio a pesar de esa circunstancia. Cuando llegué a la empresa me di cuenta de que muchas cosas no se hacían de la forma más eficiente. Ahora que estamos en plena expansión nuestra meta se ha concentrado en mejorar todos los procesos, que cada vez se hacen más complejos”, asegura el gerente. Como resultado de ese propósito, trabajan en la incorporación de tecnología para desarrollar un equipo que pueda monitorearse remotamente. Con el apoyo de Colciencias y la Universidad del Valle se están apropiando de la tendencia del internet de las cosas para obtener una cámara hiperbárica que remita información en tiempo real sobre su funcionamiento, tanto de operación como de uso, para actuar preventivamente en caso de riesgo de falla. Una vez probado el nuevo equipo llegarán a Europa con cámaras inteligentes que hablarán sobre su estado y enviarán reportes permanentes a la compañía en el Valle.
Un equipo conformado por 29 empleados directos y cuatro indirectos ponen una alta cuota de compromiso para proyectar la empresa en el largo plazo.
Con este proyecto, que se espera terminar en el último trimestre de 2016, Coláminas también incursionará en el exigente mercado estadounidense e izará la bandera como la primera compañía colombiana y latinoamericana que aterriza en ese país con este tipo de productos. “Esta es una innovación radical en el segmento de las cámaras hiperbáricas a nivel mundial –asegura Mejía-, porque si bien existen tecnologías de monitoreo remoto de equipos, no ocurre lo mismo en el diagnóstico técnico, un área en la que se registran los mayores problemas”. Esos cambios llegarán de la mano de una redefinición de sus líneas de negocio porque, según afirma el ejecutivo, hasta hace unos meses la comercialización de los dispositivos médicos se hacía sin tener una línea de acción concreta. Es más, los portafolios de cámaras hiperbáricas y de productos metalmecánicos se manejaban combinadamente y sin tener en cuenta las diferencias de los productos ni los clientes a los que cada uno estaba dirigido. Ahora trabajan por independizar cada línea, tanto en términos de estrategia como de resultados. La mayor parte de su atención está enfocada en las cámaras hiperbáricas porque son las que tienen mayor proyección. En su taller cuentan con maquinaria, sala de pintura y taller de mecanizado y en pocos meses llegará una nueva máquina de mecanizado con control computarizado, que se requiere para la fabricación del modelo que está en la fase de desarrollo. Hay más por venir Por su gran potencial de crecimiento, Coláminas forma parte del grupo de 28 empresas del programa Valle Impacta, de la Cámara de Comercio de Cali, que pretende brindar acompañamiento para que estos beneficiarios logren crecer de manera sostenida, rápida y rentable. A la fecha, se encuentran en la mitad de un proceso que les ha servido, dice Mejía, para redefinir aspectos estratégicos del negocio y replantearse las metas a corto, mediano y largo plazo teniendo en cuenta los aciertos y desaciertos de su historia. En este camino han sido fundamentales los mentores y consultores de alto nivel que los han asesorado, especialmente en la conceptualización de su canal de distribución. Mejía explica que después de realizar un proceso de análisis del ciclo del negocio identificaron que la rentabilidad estaba más concentrada en el servicio postventa a los clientes, que en la venta de los equipos. Esto los llevó a redefinir el modelo, diseñando un esquema de comodato de las cámaras en lugar de la venta. Así funciona en otros países y genera mejores resultados financieros. De ahí la importancia que reviste el proyecto del monitoreo técnico remoto. El ritmo de crecimiento en las ventas, 25% promedio anual en los dos últimos años, ubica a Coláminas en el grupo de compañías de alto impacto, con un gran componente tecnológico aplicado a la medicina. Con toda seguridad, en los próximos años muchas buenas noticias se escucharán de esta firma que oxigena la industria metalmecánica vallecaucana.