Con toda la energía

María Fernanda Mejía En 2013 se oficializó una de las operaciones más significativas para el Valle del Cauca: Johnsons Control Inc compró el 90% de las acciones de la tradicional MAC, insignia en la producción de baterías en Colombia, fundada por Ernesto Mejía Amaya a finales de la década de los 50. De esa manera se consolidó la presencia de esta firma, que desde el 2011 tenía un joint venture con la multinacional estadounidense para trabajar de manera sinérgica en los mercados de El Caribe, Centro y Sur América. Johnson Controls, una compañía con valores muy similares a los que direccionaron a Mac por muchos años, permitió el acceso a la más avanzada tecnología en baterías y a recursos para acelerar el crecimiento en la región. Mac Johnson cuenta con una larga experiencia en materia de exportaciones. En 1993 se iniciaron las ventas internacionales de materias primas y, más tarde, de producto terminado hacia Ecuador. Según María Fernanda Mejía, presidente de la empresa, la estrategia se enfocó en mercados vecinos por las facilidades que brindaba la cercanía y porque podrían ser una puerta para ampliar operaciones hacia mercados regionales. Perú, Venezuela, Chile, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Puerto Rico, Estados Unidos y el Caribe forman parte del portafolio de destinos de los productos fabricados y comercializados por Mac Johnson. “El principal aprendizaje obtenido de la internacionalización –dice Mejía- es que se debe tener un claro conocimiento de cada mercado. Ser exitoso en un país no garantiza serlo en otro, porque las estructuras de mercado y las culturas varían. El idioma y entender cada cultura es clave porque al buscar clientes tenemos que conocer sus necesidades. Ellos son nuestra razón de ser y hemos desarrollado un conocimiento sobre cómo atenderlos, les ofrecemos precios competitivos y ventajas logísticas que nos ponen en condiciones muy competitivas”. Así mismo, se concentran en conocer al detalle las variaciones de la moneda, los fletes, las posibilidades de negociación, los requerimientos y los beneficios aduaneros establecidos en la legislación de cada país. También investigan en detalle cuáles son las obligaciones que exigen otros países para la nacionalización de sus productos. Esta estrategia de exportaciones, de acuerdo con Mejía, ha impulsado su capacidad de producción, aportando a la eficiencia tecnológica en la operación y al mejoramiento continuo para mantenerse a la altura de las exigencias internacionales. “Las condiciones de calidad y precio son la base para negociar en el exterior. Trabajamos para mejorar cada día en términos de logística y servicio para que nuestros procesos no sean flor de un día”, afirma. Partiendo de esta filosofía, la compañía vallecaucana trabaja para aumentar su participación en los mercados internacionales a través del mejoramiento de sus procesos organizacionales, productivos y comerciales. En esa tarea, dice Mejía, juega un rol fundamental la posición geográfica del Valle y el fortalecimiento del tejido empresarial de la región que, aunque enfrenta retos en materia de infraestructura, bilingüismo y formación de talento humano, mira con optimismo hacia el futuro y trabaja para que los resultados sean aún mejores.