Conectados con la competitividad

En la narrativa estratégica regional se hacen tangibles las ventajas de ser un Valle sin Distancias, con acceso a los principales mercados nacionales e internacionales y con una plataforma logística que se propone ser de talla mundial. La competitividad se sirve de un ingrediente básico: infraestructura para la conectividad. Sólo de esa manera se pueden realizar operaciones logísticas eficientes que brinden ventajas a las empresas en términos de acceso a centros de producción, de consumo, y a zonas de despacho marítimo y aéreo. El Valle del Cauca es el departamento que mejor utiliza ese ingrediente, ya que no sólo facilita el acceso a otros países sino que a menos de diez horas del centro del Departamento se encuentra el 77% de la clase media de Colombia. Un tejido empresarial eficiente, en el que proveedores de insumos se asientan en el mismo valle geográfico, se suma a esta serie de factores que explican por qué muchas multinacionales deciden establecer sus plantas de producción allí. Desde 1930 han llegado a la región 119 empresas, algunas de ellas mediante la adquisición de productoras nacionales. La mayor dinámica se registró entre 2010 y 2015, cuando arribaron 55 compañías. Según las cifras de la Cámara de Comercio de Cali, en la actualidad operan 94 firmas, de las cuales 46 realizan operaciones de exportación. Y en esos años apenas 18 han sido trasladadas o liquidadas. El centro del Valle está a tres horas del Pacífico, lo que representa una facilidad para acceder a más de 2.200 millones de consumidores en la Cuenca del Pacífico. Además, el Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Palmira registra el 185% del tráfico del Aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla y el 278% del Aeropuerto Palonegro de Bucaramanga. Esta fortaleza se priorizó en la Narrativa Estratégica de Competitividad en la que se concibe como Un Valle sin Distancias. Según Lina Saavedra, gerente de la Comisión Regional de Competitividad, esta fortaleza hace referencia a que el Valle del Cauca cuenta con el único nodo portuario comercial sobre el pacífico colombiano, seis zonas francas, más de 40 parques industriales, un ferrocarril que conecta a varias ciudades (incluido Buenaventura), una sofisticada infraestructura vial, más de setenta y seis vuelos directos internacionales y más de trescientos vuelos semanales a destinos nacionales. El Valle, en particular, cuenta con más de 10 colegios bilingües, más de 40 instituciones de educación superior y 12 universidades (cuatro de ellas con acreditación de alta calidad). Aunque algunas empresas extranjeras han cerrado sus plantas en el Valle, generalmente por estrategias de negocio de sus casas matrices y no por condiciones locales, son más las que se quedan. A estas el Valle les brinda las mejores condiciones para que puedan producir y acceder a los recursos necesarios para atraer nuevos flujos de inversión extranjera directa. Por esto, se plantea dos metas: que las multinacionales permanezcan y ejecuten proyectos de reinversión, y que haya nuevos proyectos o alianzas entre compañías nacionales y extranjeras. En obra La infraestructura vallecaucana hace parte de un sistema nacional que el Gobierno se propuso modernizar, a través de la construcción de vías 4G y la modernización de aeropuertos y puertos. De acuerdo con Luis Fernando Andrade, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el país estará en obra durante los próximos cinco años, pero el sacrificio vale la pena. Las autopistas 4G, que se dividirán en tres olas, contemplan 50 proyectos en los que se invertirán $50 billones. De los 7.000 kilómetros que se construirán, 1.370 km corresponden a dobles calzadas, 125 km a túneles y 146 km a viaductos. Los 10 proyectos de la primera ola ya fueron adjudicados y se les asignó un presupuesto de $13,8 billones. La Autopista Conexión Pacífico 1, 2 y 3 es uno de los principales proyectos de esta etapa, así como la vía Mulaló – Loboguerrero. De la segunda ola hacen parte nueve proyectos, con un presupuesto asignado de $12,3 billones, entre los que se encuentra la vía Santander de Quilichao – Popayán, que mejorará la conectividad en la región del Pacífico sur. De los nueve proyectos de la tercera ola, uno ya fue adjudicado y ocho culminaron la etapa de estructuración. Todas las obras viales tendrán un efecto multiplicador de 1.5% en el PIB y de reducción en un punto de la tasa de desempleo con la generación, en etapa de construcción, de 200.000 puestos de trabajo, según la ANI. En términos prácticos, se logrará una reducción de los tiempos de viaje especialmente para los vehículos de carga. Pero no solo las carreteras están en obra. En los aeropuertos, dice Andrade, se produce una revolución silenciosa gracias a los $1,7 billones que se invierten en la ampliación y remodelación de terminales aéreos en Cali, Cúcuta, Bucaramanga, Santa Marta y Bogotá. “Los puertos marítimos son otra revolución silenciosa, pero lo cierto es que ha habido una inversión continua de un billón anual de pesos en los últimos cinco años para mejorar su infraestructura. El de Cartagena es el más eficiente en costos, nivel que se espera alcanzar en Buenaventura a 2017 cuando hayan entrado en operación el Puerto de Aguadulce y la ampliación de la Terminal de Contenedores”, señaló Andrade. Sobre estas obras en el Puerto el vicepresidente Germán Vargas Lleras señaló que se pasará de 350 mil contenedores de 20 pies (aproximadamente siete millones de toneladas)/año a 600.000 contenedores (aproximadamente 12 millones de toneladas)/año. Un Valle sin Distancias se ofrece al mundo y a los productores nacionales para impulsar los negocios a partir de factores que les permitirán ser más competitivos y eficientes en un entorno cada vez más exigente.