De: Alemania Para: Montebello

Escuela para la Vida es una Fundación que nació de un alemán que le entregó su corazón a Colombia y que está dispuesto además, a promover el uso de uno de los materiales más ricos para la construcción: la guadua.

La doble nacionalidad de Andrés Bäppler le permitió vivir en dos entornos muy diferentes. Por un lado, la estabilidad económica y social que le ofrecía Alemania, y por el otro, una Colombia con necesidades, con cientos de niños sin educación y adolescentes con hijos que se encontraba al recorrer las calles del corregimiento de Montebello, cuando venía a visitar a su madre una vez al año.

Fue entonces cuando Andrés tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dedicarse a construir una Colombia con más oportunidades, para lo cual en el año 2004 creó la Fundación Escuela para la Vida, un espacio que nació para darle educación a los niños de Montebello, pero que hoy llega también a otros sectores de la población. “Cuando les conté mi idea a mis clientes y amigos en Alemania, a los dos días habían 300 euros en mi cuenta y a las dos semanas ya eran 2.000 euros, así que ya no había vuelta atrás, era hora de empezar”. La Fundación también tiene una sede en Alemania.

Sin embargo no fue fácil, encontró un lugar que parecía todo menos un colegio, un kiosko sin sillas ni mesas, pero lo alentó el hecho de encontrar a cuatro colaboradores, quienes fueron los primeros cuatro profesores del que denominó Colegio de las Aguas, que arrancó con tan solo 17 pequeños de preescolar.

La suerte cambió y gracias al Ministerio de Desarrollo y Colaboración de Alemania, Andrés recibió un aporte importante que le permitió tener una nueva sede en la que pudo sacar provecho de su otra pasión: la arquitectura. Diseñó entonces, un colegio amable con el medio ambiente, cambió el acero por guadua y reivindicó el uso de este material tan colombiano, y tan desaprovechado según él.

Hace cuatro años decidió que lo mejor era vivir en Cali para ponerse definitivamente la camiseta por su Fundación, esa que hoy ya tiene 65 colaboradores y 28 voluntarios. En Alemania quedaron su esposa y su hijo que lo visitan constantemente.

Los años han pasado y hoy el colegio tiene 230 estudiantes que van hasta el grado séptimo. “La idea es cada año, agregar un curso más”, explica Andrés. Sin embargo, esos mismos años han sido implacables y le han dejado grandes lecciones. Hace dos años, esa madre que lo motivó a visitar y conocer esta región, murió a causa de manos violentas que le arrebataron la vida sin explicación. Pero él sigue motivado y confiando en que el futuro de todos esos pequeños de la Fundación puede ser más pacífico.

Para ello, amplió la cobertura de Escuela para la Vida y actualmente ofrece talleres vocacionales de sastrería y confección, lavandería, hotelería y turismo, mercadeo y ventas, ebanistería, gastronomía y construcción en guadua a más de 50 jóvenes de la zona, que son becados por el Gobierno Alemán para este fin.

Festival Internacional del Bambú

Ser arquitecto le ha servido a Andrés para reconocer grandes bondades de nuestro país en esta materia. Una de ellas es la guadua, aunque en el país pocos han valorado su uso para la construcción. “Es acero vegetal y puede ser tan fuerte como un tubo de hierro, guardando las proporciones. En seis meses el árbol ya es maduro y en 5 años está la cosecha,

Junto con la Universidad del Valle, Andrés Bäppler viene trabajando en un prototipo de vigas de guadua conglomerada, que podría ser un éxito en las construcciones del futuro. “Tenemos que seguir haciendo estudios y para eso también nos está apoyando el Gobierno Alemán”.

Más informes:
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no hay necesidad de tumbar árboles de 100 años para construir o producir artículos. Además, es de gran ayuda para los ecosistemas”, explica Andrés.

Este afán por conocer, investigar y enseñar sobre la guadua, lo llevó a crear el Festival Internacional del Bambú (la guadua es una de las 2.400 familias de bambú que hay en el mundo). Este año, se realizará la segunda versión entre el 10 y 14 de julio en el Colegio de las Aguas y se espera la llegada de más de mil asistentes, varios de ellos de diferentes países, tal como ocurrió en la primera versión del Festival.

“En el mundo hay una industria alrededor de la guadua. Los chinos vinieron por semillas de guadua colombiana y tienen 70.000 hectáreas sembradas en su país que luego venden a Europa. En Brasil, México, Nicaragua y Costa Rica también hay siembras de guadua colombiana, que son usadas para diferentes productos. En Colombia no le sacamos provecho a esta industria, solo hay algunas plantaciones en el eje cafetero y unas incipientes en Buga, pero hay que seguir avanzando”, asegura.

Al Festival están invitados estudiantes, empresarios, cultivadores de guadua, arquitectos, campesinos y autoridades ambientales que quieran profundizar sus conocimientos sobre este material tan autóctono y prodigioso.