Educar con pasión

Las universidades se han echado al hombro el gran reto de promover la creación de empresas de alto impacto en el Valle del Cauca. El trabajo ha sido titánico, pero los resultados ya saltan a la vista. Óscar Vásquez, director Campus Nova.Las universidades son una ficha clave en el rompecabezas del emprendimiento que se construye y evoluciona en el Valle del Cauca. Gracias a su interés por promover la creación de empresas innovadoras y de alto impacto, es posible que en el mediano plazo la oferta económica del departamento se diversifique y se genere más empleo. Una de las iniciativas más exitosas es Campus Nova (emprende@javerianacali.edu.co), de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, que durante cinco años ha atendido a más de 3.000 personas y apoyado la creación de cerca de 300 empresas. Este programa busca que los emprendedores tengan la oportunidad de participar en un proceso de incubación con metodologías de vanguardia, como ocurre en Estados Unidos o Europa. Para 2020, esperan crear 500 nuevas empresas con resultados iguales o más positivos que los obtenidos hasta el momento. “La Javeriana trabaja en este tema desde hace 10 años, primero mediante el programa de Emprendedores Javerianos y desde 2010 a través de Campus Nova, con el que se buscó que el modelo evolucionara hacia uno más práctico que generara resultados en la creación de empresa”, explica Óscar Mauricio Vásquez, director de esta iniciativa. De acuerdo con el vocero, estudiantes, egresados, colaboradores o externos pertenecientes a distintos sectores llegan a Campus Nova con una idea o en la etapa inicial de su negocio, ahí son segmentados en tres áreas, según el campo de acción en el que se desenvuelven (empresarial, social o cultural) para luego recibir un acompañamiento durante 18 meses. El programa está estructurado en tres etapas en las cuales los futuros empresarios pueden validar el mercado, encontrar un modelo de negocio innovador y escalable y contar con un mentor que les brinda herramientas en áreas como mercadeo, finanzas e innovación. Campus Nova fue reconocido en 2012 por el Young American Business Trust y la OEA como uno de los mejores centros de emprendimiento del continente. “Los emprendimientos que pasan por nuestro programa logran un gran impacto porque son proyectos innovadores, con impacto social y escalables a nivel mundial. Además, los emprendedores están comprometidos con su proyecto de vida, pues hacen lo que les apasiona”, sostiene Vásquez. Andrés Otero, director StartUp Café del Icesi.Un café para emprender En 2008, la Universidad Icesi también le apostó a su proyecto de emprendimiento propio: el StartUp Café (mecheverry1@icesi.edu.co) que surgió con el fin de fomentar entre estudiantes, egresados, colaboradores y profesores la creación de empresas innovadoras. Según su director, Andrés Otero, el objetivo es dar herramientas que aporten valor al proceso empresarial y al desarrollo de competencias, facilitar el trabajo en equipo y la ampliación de las redes de contactos, brindar acompañamiento especializado de mentores según las necesidades de cada empresa y lograr el acceso de estas a recursos financieros y no financieros. “El emprendimiento no es algo nuevo en Icesi, llevamos 30 años trabajando en esta área. Con el StartUp Café lo que hacemos es ayudar a darles forma a las ideas de alto valor y facilitar a las personas el aprovechamiento de las herramientas que ofrecemos”, señala. No hacen convocatorias, sino que los interesados se presentan a una entrevista en la que se validan las competencias empresariales, el compromiso que tengan con su proyecto empresarial y si la idea es innovadora. Posteriormente, pasan a un proceso de asesoría personalizada, en el que pueden trabajar desde las instalaciones de la universidad o virtualmente. En 2016 StartUp Café se mudará a un nuevo edificio donde tendrán más espacio y recursos, con el fin de brindar sus servicios a más personas. La meta es duplicar el número de empresas dinámicas e innovadoras atendidas. “No existe un modelo único, de acuerdo con las necesidades de cada emprendedor se eligen las herramientas. El tiempo máximo que una empresa puede permanecer en StartUp Café es de dos años, pero la mayoría se va antes, pues crecen y pasan a otra etapa”, explica Otero. En siete años que lleva en operación, el programa ha apoyado a 150 emprendimientos, de los cuales el 60% son comercialmente activos. Varias de esas empresas han logrado recursos de capital semilla de Colciencias (2), recursos de capital semilla de iNNpulsa Colombia (2), han sido ganadoras del concurso Ventures (2), han tenido la oportunidad de ir al Boston MassChallenge Boston Masschallenge (3) y han contado con inversionistas ángeles (3). En todos los sectores Algo que caracteriza a los emprendedores que participan en este tipo de programas es que pertenecen a sectores de la economía muy diversos. Para Ricardo Andrés López, director del Centro Institucional de Emprendimiento Empresarial (CIEE) de la Universidad Autónoma de Occidente (ralopez@uao.edu.co), este fenómeno tiene que ver con que la región y el país en general ha entrado en una dinámica de crear emprendimiento innovador, en el que la tecnología, el diseño y la publicidad se convierten en herramientas fundamentales para potenciar el impacto de las nuevas empresas. A través del CIEE, en los últimos cinco años, la Autónoma de Occidente ha atendido cerca de 6.500 personas que han pasado por el programa de emprendimiento. “No todos nacen para ser emprendedores y no pretendemos eso, pero sí queremos que nuestros estudiantes cuenten con las competencias transversales que se requieren si en algún momento de su vida tienen una idea de negocio y quieren desarrollarla”, puntualiza.
Rodrigo Varela, director del  Centro de Desarrollo del Espíritu Empresarial del Icesi.El siguiente paso

Los docentes entrevistados por Acción consideran que la apuesta de sus instituciones va en la dirección correcta. No obstante, son conscientes de que ellos son solo una de las piezas que deben existir en el emprendimiento regional y que para que las nuevas empresas puedan crecer y tener el impacto que se espera, se requiere que el rompecabezas esté completo. “Es importante contar con entes que ayuden a organizar una política de emprendimiento e innovación, que apoyen el ecosistema, pero no con iniciativas tangenciales de corto plazo que duren solo la administración del político de turno. Se requiere de programas de largo aliento, fundamentados en el progreso del departamento”, enfatiza López. Otro aspecto que preocupa es el de los recursos económicos, pues todavía el número de inversionistas ángeles o de aceleradoras interesadas en invertir en proyectos que se encuentran en etapas iniciales es muy incipiente y muchas veces existen emprendimientos viables y con gran potencial, que se quedan solo en un proyecto por la falta de capital. Algunas instituciones, como la Universidad Icesi, también se encuentran interesadas en abordar otros grupos poblacionales. De hecho, desde el Centro de Desarrollo del Espíritu Empresarial de la Universidad ya lo hacen a través de otros programas, pero reconocen que existen sectores desatendidos, como los pensionados, los colombianos que viven en el exterior que quieren regresar o los altos ejecutivos de grandes compañías que le apostarían a un proyecto propio. Para Rodrigo Varela, director de dicho centro, aún se requiere de más acciones, recursos y gente involucrada en brindar acompañamiento. El camino es largo, pero el trayecto recorrido indica que el propósito es alcanzable.
La prioridad Buena parte de las universidades afincadas en Cali tienen como uno de sus principales objetivos brindar a sus estudiantes y a la comunidad educativa herramientas para que la creación de empresa sea una opción de vida. La Universidad Santiago de Cali, por ejemplo, cuenta desde hace siete años con una Oficina de Emprendimiento (unidademprendimiento@usc.edu.co) desde donde se ha logrado sensibilizar a esa comunidad y se ha promovido la creación de negocios sostenibles, sustentables y escalables. De acuerdo con el director de esta oficina, Saulo Bravo García, desde la institución se han gestado empresas de los sectores de tecnología, alimentos, agroindustria y servicios de asesoría, entre otros. Algunas han conseguido apoyo del Fondo Emprender del Sena. Por eso, ahora buscan convertirse en un centro de innovación y emprendimiento generador de spin off. “Este centro estaría inspirado en un modelo de incubadora, aceleradora y redes sociales para desarrollar emprendimientos sostenibles”, explica. Otro caso es el de la Universidad del Valle y su Programa Institucional Emprendedores (programa.emprendedores@correounivalle.edu.co), que se creó en 2006 para promover el potencial que tienen los estudiantes y tener un impacto positivo en el tejido social de la región. Hoy trabaja articuladamente con el ecosistema de emprendimiento nacional, regional y local. “Hemos creado cultura emprendedora en la universidad, tenemos emprendedores que se han consolidado como empresarios y están generando impacto. Apostamos por buscar soluciones para todos los perfiles profesionales presentes en Univalle. Sabemos que no todos los estudiantes serán emprendedores, pero estamos haciendo lo posible por captar a los que están interesados”, dice Claudia Milena Marulanda, directora del programa. En esta universidad se han originado casos como el de Lynks Ingeniería, creada por Jonathan Hernández y Alejandro Pustowka, egresados de ingeniería electrónica y de la maestría en ingeniería con énfasis en automática, que participó en 2014 al lado de 300 empresas innovadoras de todo el mundo en el Masschallenge celebrado en Boston, Estados Unidos. Esta compañía, que provee servicios como el de aforo o medición de caudales para canales abiertos y tuberías, ganó el Concurso Nacional Ventures en 2012. También fue vencedora en el Concurso Regional de Emprendimiento Innovador ValleE 2012, organizado por la Red Regional de Emprendimiento del Valle del Cauca, y ese mismo año obtuvo el premio Innova en la categoría Alianza Universidad-Empresa, que otorga el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Juan N. Suárez, gerente Diseclar.El poder de la innovación

Diseclar es uno de los casos de éxito surgidos al interior de Campus Nova. En esta empresa, fundada por el ingeniero industrial Juan Nicolás Suárez (30), se fabrican muebles a partir de plástico reciclado y cascarilla de café. A nivel nacional e internacional ha recibido reconocimientos como el Stephan Schmidheiny, en Costa Rica; el SEED Initiative, en Kenia; el premio a la innovación social para el desarrollo otorgado por el BID, en Washington, y el concurso Ventures en Colombia. Su idea de negocio nació de la observación. Suárez trabajaba en Bavaria y veía la cantidad de botellas y tapas plásticas que iban a parar a la basura. Decidió investigar y encontró que en Colombia se producen cerca de 40.000 toneladas de residuos sólidos al día y solo se recicla el 5%. Aunque en ese momento él identificó que ahí había una oportunidad, no tomó la decisión de emprender de manera inmediata. Siguió profundizando por su cuenta sobre este y otros temas relacionados con el medio ambiente; luego vendrían para él nuevos trabajos y retos profesionales hasta que decidió postularse a una convocatoria de la Universidad Javeriana donde su idea ganó. En ese momento empezó a gestarse realmente su empresa. Para Suárez, el acompañamiento de Campus Nova en todo el proceso fue clave, pues le permitió consolidar su idea de negocio. “El programa me ayudó a aterrizar el modelo, a entender cómo se debían comercializar mis productos y cómo tenía que manejar mi empresa”, afirma. Además, de la mano de ellos se preparó para presentarse al Fondo Emprender, donde obtuvo los recursos y la asesoría que necesitaba para desarrollar los productos. Hoy, dos años después, cuando todo parece indicar que las ventas de Diseclar superarán los US$400.000 en 2015 y se encuentra en la búsqueda de un inversionista que permita acelerar el crecimiento de la empresa, Suárez sigue trabajando de la mano de Campus Nova, pero ahora acompañando a los nuevos emprendedores. Contacto: ventas@diseclar.com