El dinamismo de los 90 años

Vicente Borrero Calero, gerente general el Ingenio Providencia
Ingenio Providencia fue fundado en 1926 en la hacienda La Providencia, ubicada en todo el corazón del Valle del Cauca, por don Modesto Cabal Galindo, emprendedor y gran visionario de la época.
Con una capacidad de molienda de 10.000 toneladas día, y participación en cogeneración de energía y producción de etanol carburante, el Ingenio Providencia evoluciona como una industria diversificada. Con la premisa de participar en negocios de alto valor agregado, el Ingenio Providencia desarrolla sus actividades en el sector de los edulcorantes con diversos tipos de azúcar, contribuye a la cogeneración de energía a partir del bagazo de caña, posee una de las plantas de etanol carburante con mayor capacidad y es, a la fecha, el único y mayor productor de azúcar orgánica del país. Su gerente general, Vicente Borrero Calero, explica las bases de su estrategia. ¿Cuáles son los grandes hitos en la evolución empresarial del Ingenio Providencia? La compañía vivió diversas transformaciones que le permitieron pasar de 30 toneladas diarias, en sus primeros años, a 5.500 toneladas, en los años 80. En 1991 se registró uno de los grandes hitos con la adquisición del control de la compañía por parte de la organización Ardila Lülle, imprimiéndole su sello característico de pensar en grande, innovar, buscar negocios de alto valor agregado, así como la eficiencia industrial en cada una de sus plantas. Hoy, el Ingenio tiene una capacidad de molienda de 10.000 toneladas día. ¿Qué valores y pilares estratégicos se mantienen como guías de la evolución empresarial en la compañía? Los pilares estratégicos de nuestro Ingenio han sido buscar la rentabilidad, concentrando nuestras energías en aquellos negocios derivados de la caña, en los cuales podemos ganar y tener valor agregado. Todas estas actividades se desarrollan dentro de un marco de responsabilidad con el medio ambiente, donde vamos más allá de lo regulatorio porque tenemos el convencimiento de que es la única forma en que seremos sostenibles en el tiempo. Estamos comprometidos con la responsabilidad social empresarial y nuestra principal obra de inversión social es el Centro de Formación Integral Providencia, donde educamos 4.000 personas, además contamos con programas de desarrollo social para nuestras comunidades vecinas. Puedo decir también, con mucho orgullo, que nuestro equipo humano se identifica con los valores corporativos de la Empresa como son la cooperación, la confianza, la innovación, la pasión y la efectividad. ¿Cómo evalúa los retos que enfrenta Ingenio Providencia con el cambio climático y el imperativo de la sostenibilidad? En esta materia se vienen realizando grandes inversiones en modernos y eficientes sistemas de riego para hacer un mejor uso del recurso hídrico, especialmente para tiempos de intenso verano e igualmente se viene realizando, junto con las autoridades ambientales regionales, un trabajo muy estricto en el mantenimiento de diques identificando los puntos críticos para protegerse de las inundaciones en tiempos de intensas lluvias como el Fenómeno de la Niña que se nos avecina. Adicionalmente, se están desarrollando variedades de caña, por el centro experimental Cenicaña, que se adaptan a este cambio de condiciones climáticas de déficit y excesos de lluvia. ¿Qué proyectos tiene en marcha la organización y planea desarrollar para continuar consolidando los resultados? Ingenio Providencia ha realizado inversiones por más de U$ 100 millones en sus plantas de etanol y cogeneración y en la actualidad se evalúan e implementan proyectos para crecer en cogeneración; también trabajamos en agricultura de precisión para aumentar la productividad en campo así como para darle valor agregado al azúcar. ¿Qué factores diferenciadores le permitirán mantener el liderazgo en el nicho de azúcar orgánica? El Ingenio inició con su proyecto de caña y azúcar orgánica en 1999 y hoy contamos con un área sembrada en caña orgánica de aproximadamente 4.000 hectáreas certificadas. Creo que la experticia que hemos adquirido, sumada al compromiso de nuestra gente, son factores diferenciadores que nos permitirán continuar siendo lideres en este mercado. ¿Cómo contribuye, en términos de ingresos, la unidad de alcohol carburante? ¿Cuáles son las proyecciones? Hasta el año pasado el alcohol equivalía al 30% de las ventas totales en términos de ingreso. Pero con la caída de los precios del petróleo, el incremento de la tasa de cambio junto con la de los precios internacionales del azúcar, se ha convertido en el mercado de menor rentabilidad. Sin embargo, soy de los que piensan que los negocios no se pueden analizar en la coyuntura y el proyecto de alcohol carburante ha sido bueno para Colombia porque ha cumplido el objetivo principal de oxigenación de las gasolinas, contribuyendo notablemente a la reducción de gases efecto invernadero, y ha propiciado la diversificación de los ingenios. ¿Cómo evalúa el trabajo que se adelanta en el cluster de bioenergía que lidera la CCC? Me parece un trabajo muy importante ya que los ingenios tenemos un potencial enorme para contribuir a la creciente demanda de energía eléctrica del País, hay mucho espacio para crecer y la CCC puede impulsar la consolidación de proyectos regionales. Además, es precisamente en los fenómenos de déficit de precipitaciones donde más podríamos contribuir al sistema interconectado eléctrico ya que somos complementarios, no hay que olvidar que el 72% de la energía eléctrica que se genera en Colombia es hidráulica. En todo caso, hay algunos aspectos regulatorios que deben ser revisados para hacer más atractivos los proyectos de cogeneración. ¿Qué retos tiene Providencia en materia de producción y transformación de biomasa? En la actualidad somos muy eficientes con unos índices de consumo de 800 libras de vapor por tonelada de caña, que se encuentra dentro de los mejores estándares para este indicador a nivel mundial. Vendemos unos excedentes de 16 a 18 megas a la red pública, además de cumplir con todos los requisitos ambientales en cuanto a emisión de gases. Estamos evaluando unos proyectos adicionales de crecimiento en este sector. ¿Qué retos enfrenta el Valle en materia de desarrollo económico y regional? Como recientemente lo dijo Esteban Piedrahita, director de la CCC, en el Valle el activo más importante es el tejido empresarial que se ha venido construyendo. El reto entonces es aprovechar estos conocimientos para la creación de nuevas empresas, no solo la gran empresa sino de medianas y pequeñas donde hay un potencial enorme. Debemos aprovechar el puerto de Buenaventura y los emprendimientos privados de crecimiento en el puerto, como Aguadulce y TCBUEN, junto a la Sociedad Portuaria mejorarán su eficiencia. ¿Con qué estrategias afrontan la competencia internacional? La industria azucarera colombiana, en general, es muy competitiva, lo que sucede es que nos exigen competir en un mercado que no es de libre competencia y presenta muchas distorsiones por diversos factores. En todo caso, debemos seguir buscando mercados de valor agregado que nos saquen del ‘commodity’, diversificar nuestro portafolio dentro del ‘core’, que son todos los productos derivados de la caña de azúcar que producimos y contar con el apoyo gubernamental para mantener los instrumentos de política pública, como el Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar (FEPA) y el Sistema Andino de Franja de Precios (SAFP) sin los cuales competir, reitero, en un mercado distorsionado sería imposible.