El estratega del siglo

Manuel Carvajal Sinisterra asumió a los 22 años el liderazgo de una pequeña empresa familiar que logró convertirse en la primera multilatina colombiana. Perfil de un visionario. Manuel Carvajal Sinisterra, uno de los más grandes estrategas del país nació en Cali el 20 de febrero de 1916, fue el mayor de ocho hermanos y debió empezar a trabajar sin terminar su bachillerato. A los 22 años, a causa de la enfermedad y fallecimiento de su padre, tuvo que hacerse cargo de la empresa familiar, desde donde lideró la transformación de un pequeño emprendimiento local hasta convertirlo en una gran empresa nacional que daba, por el tiempo de su prematura muerte, a los 55 años, los primeros pasos que la llevarían a ser la primera multilatina colombiana. Llevó una vida empresarial y cívica muy intensa. Fue Ministro de Minas y de Comunicaciones, impulsó la creación de la CVC; de las hidroeléctricas de Anchicayá y Calima; del Magister en Administración de la Universidad del Valle, de la FES y de Fedesarrollo y de la Fundación Carvajal. Presidió la organización de unos muy importantes juegos atléticos nacionales en Cali, en 1954, y participó en la organización de los Juegos Panamericanos que se realizaron poco antes de su fallecimiento. Visionario y estratega Este visionario, escribió en 1966 un memorando al equipo directivo de la empresa en el que, entre otras cosas, proponía los que él consideraba los principales aspectos de la política de Carvajal & Cía, como se llamaba la empresa en esa época y que hoy corresponden a los valores corporativos que cualquier empresa debe identificar. Si olvidamos por un momento que esos cuatro puntos planteados por Carvajal, fueron planteados hace cincuenta años, parecerían las mejores aspiraciones de una empresa contemporánea. Para él eran los principios cuya aplicación contribuyó más al desarrollo de la firma en su momento. No se trataba de intenciones, no hablaba de ideales, era una reflexión sobre lo que era y había sido la empresa. El primero lo tituló ‘Espíritu creador y de progreso’; y empieza con la frase: “Desde su iniciación, Carvajal & Cía., se ha distinguido por su espíritu de innovación en sistemas de producción y administración etc.” Hoy hay que preguntarse ¿qué empresa dejaría por fuera la innovación al enumerar sus valores?. El segundo principio está titulado: ‘Orientación hacia el futuro y fe en él’. Y comienza así: “El hecho de que año por año se hayan reinvertido la mayor parte de las utilidades en el desarrollo de la firma, sin una sola excepción, constituye la mejor demostración de fe en el futuro y de orientación de la firma hacia él.” Hoy los términos son diferentes, pero la preocupación por la sostenibilidad y el largo plazo, está en todas las formulaciones de estrategia de las empresas. El tercero es ‘Espíritu de justicia’. Y comienza con estas palabras: “Siempre se ha tratado de guardar un justo equilibrio entre los intereses del personal al servicio de la empresa, los de los clientes, los de los socios, y los de quienes con ella negocian como proveedores o financiadores.” Esto coincide con lo que propone la teoría o el enfoque de gerencia de ‘stakeholders’ o grupos de interés; en contraste con el enfoque de maximizar las utilidades para los ‘stockholders’ o accionistas. Lo sorprendente es que este escrito de Manuel Carvajal antecede por 18 años al artículo seminal sobre el tema, del cual es autor el académico norteamericano Edward Freeman. El cuarto y último principio de Manuel Carvajal es: ‘Sentido de Responsabilidad hacia la Sociedad’. La expresión Responsabilidad Social, tan en boga hoy, no se usaba en esa época; pero Carvajal la consideró principio clave en la construcción de su empresa. En alguna ocasión Carvajal aseguró: “hay que partir del principio de que la empresa privada es una creación de la sociedad y a ella debe su existencia. Es una parte de la sociedad; de modo que si ésta enferma, la empresa privada, causa principal del progreso humano, también enfermará. La producción eficiente de bienes y servicios como objetivo de la empresa privada, constituye un medio y no un fin en sí mismo. El fin no puede ser otro que el bienestar y el progreso de la humanidad.”
Definiendo la estrategia

Manuel Carvajal Sinisterra identificó que la estrategia debe partir de darle respuesta a una pregunta básica: ¿Cuál es nuestro negocio? y que para contestarla se debe contar con la colaboración de todos aquellos que puedan contribuir con algo a estudiar a fondo: ¿Quién es nuestro cliente y qué es valor para él? Según este estratega, las respuestas a estos interrogantes no pueden improvisarse ni ser contestadas sin ir hacia los clientes y estudiar muy cuidadosamente qué es lo que representa valor para ellos. Con el resultado de estas averiguaciones, las empresas deben discutir a fondo cuál es su negocio y de acuerdo con las conclusiones, concentrar sus recursos en las oportunidades, llegando hasta a abandonar los ramos que no justifiquen la cuantía de los recursos financieros y humanos que demandan.
NOTA: Artículo construido con base en el discurso de Francisco Piedrahita en la ceremonia de grado del Icesi en febrero de 2016 y textos escritos por Manuel Carvajal.