El fruto del amor

Los fundadores de Evacol, una empresa tan caleña como el cholao, sí que saben cómo se logra el éxito con base en esfuerzo y visión. Ante las restricciones en Ecuador, los empresarios planean iniciar exportaciones a otros destinos. Una mera casualidad unió las vidas del ciudadano chino Antonio Wang y la caleña Ximena Muñoz. Se conocieron en el año 2006 cuando Antonio llegó a la oficina de Ximena a preguntar por una bodega para almacenar mercancía importada desde China. El trato amable y la actitud de servicio de Ximena fueron el primer paso del flechazo que se consolidó algunos meses después. Antonio había recorrido medio planeta para conocer a la mujer que lo hizo formar una familia en Cali, donde se asentó hace a diez años. Pero esta no es una historia de amor cualquiera. De esta unión también nació Evacol, una de las empresas más destacadas de la capital vallecaucana, que genera 330 empleos directos y cerca de 200 indirectos. Esta industria cambió la manera de usar las populares ‘chanclas’ en Colombia y desarrolló el concepto de moda para un producto que antes era de uso exclusivo en el hogar. Con maquinaria importada, el conocimiento del mercado y el compromiso de su equipo humano este matrimonio ha logrado superar los retos de su negocio. En una primera etapa se enfrentaron a los defectos de producción ocasionados por el mal manejo de los equipos, pero con la llegada de un ingeniero experto superaron el inconveniente. Pero cuando estaban convencidos que habían pasado lo más difícil vino un enemigo con el que les ha tocado convivir: el contrabando. A este monstruo de mil cabezas lo combaten con un proceso de mejora continua que incorpora cada vez más diseño a mejor precio. Hoy la compañía cuenta con 44 tiendas en centros comerciales a nivel nacional y exporta a Ecuador, en donde operan mediante el modelo de franquicias. También despachan un contenedor mensual del producto a Miami y las proyecciones muestran un gran potencial. Ecuador, una nueva prueba Y después de haber superado los primeros años como empresarios, ahora Antonio y Ximena se enfrentan a las restricciones que el gobierno ecuatoriano ha impuesto sobre las importaciones. El mayor inconveniente se presenta en el proceos de nacionalización de la mercancía en ese país, que ahora se toma hasta dos meses, lo que genera agotados en las tiendas que distribuyen sus productos y obliga a sus aliados de negocios a reemplazar el pedido por mercancía local. Este es el punto más crítico del proceso exportador, pues el ingenio les permitió superar las demás exigencias. Entre los nuevos requisitos incluyeron coser la etiqueta a la chancla, un procedimiento imposible de realizar en productos de inyección pero lograron que les aceptaran pegarla con ciertas condiciones especiales. Además, tuvieron que cambiar todas las etiquetas porque exigen la información completa y no las siglas, como era lo usual previamente. Estas exigencias redujeron su volumen de despachos en un 50%, pasando de más de 30.000 pares de zapatos a menos de 15.000 mensuales. Por fortuna, el 80% de la producción es consumida por clientes en Colombia, así que en términos de ingresos el impacto no ha sido tan dramático para la empresa. Además, del 20% que exportan un 5% se despacha a Miami. Pero los esposos Wang Muñoz no se quedan quietos. Ya están estudiando el potencial de su producto en Canadá, México, Australia y Costa Rica. Con el empuje de esta empresa caleña no será difícil verlos por esas tierras muy pronto.
Las chanclas de moda en Colombia
Evacol produce actualmente 500 mil pares de zapatos al mes y desde China importan partes de zapatos que ensamblan en Colombia para sumar otros 200 mil pares a su oferta.

Por su sobresaliente desempeño en producción y generación de empleo, el año pasado el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, les otorgó la medalla al mérito cívico y empresarial.