El ‘milagro’ del norte del Cauca

De todo problema siempre nace una oportunidad, dicen los grandes empresarios, y así se ha comprobado en una región que hace más de 20 años sufrió el embate de la naturaleza y ahora vive un florecer empresarial que genera bienestar para muchos habitantes del Cauca y el Valle. En medio del sopor de la tarde del lunes festivo 6 de junio de 1994, un sismo de magnitud 6.4 en la escala de Richter agitó las vidas de muchos habitantes en el Cauca y provocó avalanchas en diversos ríos debido al fuerte invierno que azotaba la región. Esta tragedia llevó al Gobierno a la aprobación de la Ley 218 o Ley Páez, un año después, con el ánimo de ofrecer incentivos tributarios a los empresarios asentados o interesados en invertir en esa región, así como en las zonas del Huila que recibieron el impacto de la naturaleza. El reto de las autoridades del Cauca se concentró en lograr que una vez extinguidos los beneficios, las empresas que ubicaron sus operaciones allí se quedaran definitivamente. Y lo lograron, de acuerdo cifras de las Cámaras de comercio de Cali y del Cauca, son 49 grandes y 17 medianas, las empresas que cuentan con plantas de producción en varios municipios del norte del departamento y generan un importante número de empleos de calidad. Según un inform elaborado por la Cámara de Comercio de Cali, el PIB del Cauca registró un crecimiento promedio de 6,5% entre 2004 y 2013 (el del país fue 4,8%). La actividad minera lideró el ranking sectorial con un 16,6% de crecimiento y le siguieron construcción (16,3%) e industria (74,4%). Al mirar la participación por sectores, los grandes protagonistas han sido servicios (23,1%), industria (15,2%) y construcción (14,1%). En 2014 las exportaciones crecieron el 15,7% con respecto al 2013. Alimentos (66,4%), productos químicos (20,4%) y papel y cartón (7,8%) fueron los principales productos exportados. En esa región se encuentra el 81,7% de las empresas grandes y el 21,4% de las microempresas del departamento. Así mismo, operan dos zonas francas en Villa Rica y Puerto Tejada de las que salió el 11,7% de sus exportaciones en 2014, que fueron creadas cuando expiraron las exenciones tributarias como alternativa para preservar algunos de los beneficios. Según Yolanda García, gerente de la Andi Seccional Cauca, algunas compañías se convirtieron en zona franca permanente especial y otras pasaron al régimen franco como parques industriales: el Parque Sur y la Zona Franca del Cauca. “Estas empresas debían ser al menos seis y adquirían compromisos de crecer en los próximos 10 años. Llegamos a tener alrededor de 35 en el norte del Cauca y eso impulsó el desarrollo productivo”, afirma García. La actividad empresarial se concentra en Villa Rica, Puerto Tejada, Caloto, Santander de Quilichao, Miranda y Guachené. Uno de los mayores beneficios de esta dinámica es la generación de empleo, pues 12.757 personas son ocupadas por la industria en la zona. Formar el capital intelectual La academia también ha jugado un papel protagónico en esta transformación. A finales del 2015 el Sena iniciará la construcción de un centro multisectorial para capacitar a los estudiantes mientras que la Universidad del Valle, la Universidad del Cauca y Comfacauca acometerán el proyecto de una ciudadela universitaria que recibirá en sus aulas a un promedio de cinco millones de alumnos. “Se busca que a esta sede lleguen las universidades públicas que lo requieran y construyan su espacio en el terreno que fue cedido por la Gobernación del Cauca”, aclara la vocera de la Andi y recalca que el futuro del departamento también depende del Contrato Plan Norte del Cauca. Precisamente en virtud de este Contrato los proyectos educativos recibieron $623.000 millones para invertir en los próximos tres años. Adicionalmente, se destinarán recursos para el mejoramiento de la red hospitalaria en varios municipios y en el otorgamiento de becas a estudiantes locales. Paralelamente, se adelanta otro proyecto que le apuesta a la competitividad del territorio. Se trata de un estudio especializado en infraestructura logística. Este incluye una evaluación de la carga ferroviaria, pues el propósito es analizar la viabilidad de habilitar un tren de carga que saldría de Santander de Quilichao, pasaría por los parques industriales y zonas francas, se conectaría con el Tren del Pacífico que pasa por Yumbo para luego seguir hacia Buenaventura o hacia el centro del país. “Se aspira a que en la medida en que se puedan transportar materias primas que llegan por Buenaventura y exportar productos terminados mejorarían los costos de transporte y con ellos el desarrollo”, afirma García. Esto ayudaría en el propósito de que el Departamento se convierta en una despensa agrícola a nivel nacional e internacional de productos con denominación de origen y siga en su ruta de crecimiento.