El superalimento que mueve supernegocios

Factoría Quinoa logró desarrollar un producto único en el mundo, que le da empleo a cientos de campesinos y beneficia la salud de sus consumidores. Un modelo de negocio sustentable que deja grandes lecciones. Luis Felipe Avella fue por varios años docente de la Universidad de los Andes, pero un día, decidió hacer empresa con una de sus grandes pasiones: negocios sostenibles. Junto a Inés Patiño, ingenieria química experta en procesos agroindustriales, estudiaron durante más de dos años las propiedades de la quinoa, una semilla con más de 7 mil años de historia nutricional, así como las mejores tecnologías para obtener el máximo provecho del grano y conservar sus propiedades nutricionales. Esta semilla, considerada recientemente por la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos como el alimento más nutritivo del planeta fue reinventada por el equipo de investigación de la empresa, que desarrolló una tecnología para procesarla y pulverizarla para el consumo inmediato, conservando todas sus propiedades nutritivas y de fácil asimilación para el organismo. Quinoasure es un producto único en el mundo y, como dice Luis Felipe, “orgullosamente colombiano”. La empresa ha ganado varios premios a nivel mundial por su innovación, entre los que se cuentan el Innovation Award en la feria SIAL de París, así como en Shanghái (2013) y Sao Paulo (2014); el Unreasanoble Institute de Colorado (EE.UU) la catalogó como una de las 40 empresas que puede cambiar el mundo y el programa Global New Ventures, que apoya a emprendedores que generan impactos positivos en el medio ambiente y sus comunidades, la eligió como una de las 30 mejores compañías de América Latina. A pesar de todos estos logros, lo que más impacta es que este empresario y su equipo han hecho de su negocio un verdadero sistema de producción sostenible a nivel social, económico y ambiental, en el que se benefician tanto los tres mil campesinos que cultivan la quinoa en Boyacá, Cundinamarca, Nariño y Cauca, como quienes la procesan y la consumen. Dado el gran potencial exportador del producto, que ya se encuentra en 18 países, decidieron trasladar sus operaciones de la pequeña planta procesadora en Duitama (Boyacá) a modernas instalaciones a la Zona Franca del Pacífico, en el Valle, para aprovechar la cercanía con el puerto de Buenaventura y con los campos de cultivo del suroccidente colombiano. En su nueva sede proyectan ampliar su capacidad de producción en al menos 50 veces en comparación con lo que procesaban en Boyacá, en donde en promedio cada año se empaquetaban diez mil toneladas de grano puro de quinoa y 2.000 toneladas del suplemento instantáneo. Para Luis Felipe el trabajo en equipo ha sido esencial en su rápido crecimiento. “Empezamos con $60 millones, mis ahorros de profesor. Y poco a poco, con las uñas, de milagro en milagro logramos que varios inversionistas creyeran en nosotros. Sin mi gente no hubiéramos podido llegar a ninguna parte. Todo se lo debemos a que trabajamos juntos, con ganas, con pasión por un mismo sueño”, afirma. De la teoría, Factoría Quinoa pasó a ser en la práctica un modelo demostrable de comercio justo y sostenible. La investigación, el espíritu emprendedor de sus socios y la innovación han sido cruciales para superar dificultades y proyectarse como el supernegocio que puede cambiar el mundo. Contacto: factoriaquinoa.com/es