Emprender rima con exportar

La internacionalización es un objetivo posible para los emprendimientos vallecaucanos, especialmente en las áreas de macrosnacks y prendas de vestir, entre otras manufacturas. En el ecosistema del emprendimiento, los resultados de las exportaciones son un indicador que revela tanto el grado de preparación y sofisticación de las compañías como el potencial que tienen sus productos o servicios en mercados internacionales. Aunque no existen cifras oficiales sobre el aporte de las empresas nacientes al desempeño de las exportaciones colombianas, Procolombia considera como microempresas exportadoras a las que reportan ventas internacionales por debajo de los US$500.000 anuales, según la clasificación de la Cepal. Bajo este criterio, según el Dane, en el país existirían 4.958 microexportadores, de los cuales 458 son del Valle y exportaron US$59 millones en 2014. Entre los destinos a los cuales llegan los productos vallecaucanos se incluyen países como Ecuador, Estados Unidos, Venezuela, Panamá, República Dominicana, México, Chile, Guatemala, Perú, Costa Rica y España. Y ProColombia señala que Marruecos, Tailandia y Arabia Saudita son compradores del café, metalurgia y artículos de caucho. Por otra parte, es importante tener en cuenta los resultados de las compañías inscritas en Valle Impacta (28 empresas), programa de escalamiento de la CCC para empresas con alto potencial cuya principal característica es la alta dosis de innovación en sus canales, productos y mercados, lo que promueve también su vocación exportadora. El 31% de estas empresas registra ventas anuales entre $400 millones y $6.000 millones y ha exportado algún producto o servicio durante el último año. El tiempo de existencia no es determinante para lograrlo: hay compañías con dos años de vida y otras de más de 30 que venden al extranjero. Algunas lo hacen esporádicamente, mientras otras exportan más del 90% de su producción mensual.
En la internacionalización de Maesco ha jugado un papel vital la calidad de la mano de obra en textiles del Valle.
El principal destino es Panamá (nueve empresas), seguido por Estados Unidos (nueve empresas), Ecuador y Perú (ocho empresas a cada uno), Venezuela (seis empresas) y Costa Rica, Guatemala y México (cuatro empresas a cada uno). Las manufactureras son las que más exportan (30%), seguidas por las de otras actividades de servicios (17%), información y comunicación (13%), comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos de motor y motocicletas (9%) y actividades profesionales, científicas y técnicas (9%). Vocación exportadora La empresa Maesco, fabricante de ropa medicada de control, es uno de los emprendimientos vallecaucanos que nació para exportar y forma parte del Programa Valle Impacta. Su estrategia partió de una exploración de otros mercados que arrojó un dato concreto: en ellos había falencias en el sector de confecciones que los colombianos podían subsanar. Así, además, podrían lograr un mejor flujo de caja que el que tendrían si se enfocaran en el mercado nacional. Gustavo Fernández, fundador y director general, recuerda que su primera apuesta fue Chile. “Ese era un mercado bueno, estable y lejano para nuestros competidores. Después nos expandimos hacia Estados Unidos y México, nuestros principales destinos. Ahora vendemos al resto de Suramérica, Centroamérica y estamos incursionando en Europa”, afirma. Aparte de su línea inicial, al viejo continente esperan conquistarlo con los nuevos brasieres para postoperatorio de cáncer de seno. Este año lo deben cerrar con un balance positivo de exportaciones a España. El directivo manifiesta que ese mercado es atractivo porque aparte de que no tienen la barrera del idioma, valoran la calidad e innovación de sus productos. Además, el país ibérico y Francia registran la mayor concentración de mujeres que sufren esa enfermedad y requieren prendas especializadas. En su internacionalización han jugado un papel vital las ventajas competitivas que ofrece la mano de obra especializada del Valle y el destacado historial que el departamento tiene en ese sentido. Así mismo, suma el hecho de que la empresa, que nació hace 23 años y cambió su razón social en 2012, no ha escatimado esfuerzos para lograr cetificar sus procesos. Hoy cuenta con el sello ISO 9001 – 2008 en gestión de calidad. Paralelamente, es una de las beneficiarias del programa Valle Impacta, de la CCC, que los asesora para lograr un crecimiento rápido, rentable y sostenido. “Lo que más nos llamaba la atención cuando nos postulamos era tener un crecimiento sostenido para que el futuro de la compañía sea sólido”, asegura Fernández. Hasta el momento no solo han avanzado en ese objetivo, sino que redefinieron las líneas de negocio, que antes eran manejadas conjuntamente, y están en proceso de delimitar su norte para tener claro qué mercados abordarán en el futuro. Maesco también fue una de las cinco empresas colombianas elegidas, entre 170 postuladas para participar en un programa de la Cámara de Comercio de Ámsterdam y el Ministerio de Comercio Exterior de Holanda que busca prepararlas para llegar exitosamente al mercado europeo. La iniciativa incluye la visita a ferias internacionales, la capacitación en conceptos o tendencias de moda asociados a la confección por estaciones y auditorías por parte de expertos holandeses. “Durante los tres años que dura el programa nos ayudan con la consecución de clientes y nos dejan en una posición estable con un mercado para que sea nuestra base exportadora”, dice Fernández. La hoja de ruta de Maesco dicta que, después de España, llegarán a Alemania y, en el largo plazo, a Francia e Italia; un objetivo que esperan lograr al mejorar continuamente la calidad de sus productos, innovar y revisar la dinámica del mercado.