‘Encadenados’ a la calidad

Jorge Torres Velásquez, gerente de Colcadenas Ltda. Durante más de 50 años Colcadenas Ltda. ha contribuido al fortalecimiento de la industria nacional. Jorge Torres Velásquez forma parte de la segunda generación, que asumió el reto de crecer a pesar de los riesgos. Durante más de 50 años Colcadenas Ltda. ha luchado para mantener su lugar en el mercado nacional de cadenas en acero. El contrabando, la competencia desleal y las importaciones chinas son algunos de los enemigos que han aprendido a vencer durante su historia, asegura Jorge Torres Velásquez, gerente de la empresa e hijo de uno de los socios fundadores. La compañía la crearon los dueños de las Ferreterías Torres y Torres, en Armenia en el año 1960, con el propósito de aprovechar los incentivos tributarios ofrecidos por el Gobierno Nacional a las empresas nuevas que utilizaran materias primas de Acerías Paz del Río. Entonces decidieron montar una fábrica de cadenas eslabonadas para uso agrícola y pesquero, producto que no se hacía en Colombia, y lo empezaron a distribuir en sus ferreterías. “Colcadenas Ltda., es una empresa hecha con esfuerzo y persistencia. Fabrica cadenas de acero hasta grado 30 de resistencia y comercializa cadenas importadas hasta grado 80, en acero inoxidable, plásticas y decorativas”, explica Torres Velásquez. Con maquinaria importada desde Alemania, un técnico y cuatro operarios empezaron los primeros ensayos de producción, que fueron controlados y probados en los laboratorios de la Universidad del Valle con excelentes resultados. El éxito fue tan rápido que los obligó a plantearse la necesidad de ampliar la capacidad de producción. Por su ubicación geográfica y buena infraestructura Cali fue la ciudad elegida por su padre para desarrollar ese propósito. “Su estrategia resultó y aquí estamos desde hace 48 años”, dice el empresario.
Certificar la calidad es un proceso duro pero es una garantía para abrirles oportunidades a nuestros productos a nivel internacional.
Con el impulso de la industria nacional, y gracias a que las cadenas son requeridas por una gran variedad de sectores que van desde la industria petrolera hasta el de artesanías, la compañía empezó a crecer. Nueva maquinaria, ampliación de instalaciones y contratación de más personal fueron parte de ese proceso. Y en el 2001 obtuvieron el Certificado de Aseguramiento de la Calidad ISO 9002:94 en Fabricación y Venta de Cadenas Eslabonadas Grado 30 y Cadenas Anudadas para Uso Corriente, certificación que han validado y que ha sido la clave para satisfacer la demanda del mercado y permanecer. “Un excelente mercado para nosotros es el marino, las cadenas en el mar se utilizan en los puertos, los barcos y para la pesca. Nuestras cadenas también están en construcciones, ascensores, empresas de carga, carrocerías, en la agroindustria, el calzado, las confecciones, la bisutería y la decoración”, señala el ejecutivo sobre el potencial de demanda que manejan. La mejor etapa se vivió entre el 2002 y el 2006 porque además de un boyante mercado nacional empezaron a exportar a México, Ecuador y Perú. Pero después la cosas empezaron a complicarse: la revaluación y la competencia de la producción china que llegaba a Colombia y a los demás mercados de su interés con precios más bajos, oscurecieron el panorama. “Tuvimos problemas graves. Con la revaluación del peso no pudimos volver a exportar porque no era económicamente rentable, el contrabando en Colombia hizo que disminuyeran las ventas. Además, las dos fábricas que eran nuestra competencia en el país trabajaban esa línea a pérdida porque su negocio principal era la producción de cables. Paradójicamente las fábricas que nos amenazaban no pudieron resistir la caída del dólar y el contrabando. Una cerró y la otra ha bajado drásticamente su producción”, asevera. Para Jorge fueron dos los elementos que contribuyeron a sacar adelante la empresa. “Primero certificarnos, la calidad nos salvó de desaparecer, si no lo hubiéramos hecho en su debido momento habríamos salido del mercado. Otro elemento, es que cuidamos muy bien los recursos que obtuvimos en la época de las vacas gordas y con ellos invertimos en modernizar la planta, adquirimos una maquinaria italiana de mayor velocidad”. Además durante casi tres años trabajaron con utilidad cero, pero siempre buscando nuevas posibilidades. “No nos dejamos derrotar, persistimos en el negocio y aguantamos esa avalancha de problemas. Nos ayudó mucho la medida ‘antidumping’ dictada por el gobierno para las importaciones de cadenas eslabonadas originarias de la China”. El recurso humano también fue decisivo para seguir adelante. “Contamos con gente muy comprometida, que quiere y siente la empresa como propia, por eso nos esforzamos por darles todas las garantías y que también participen de las utilidades de la empresa y se sientan parte del negocio”. Aunque sus productos hoy llegan a lo largo y ancho del país, continúan luchando contra su principal enemigo: el contrabando. “Nos ha tocado tratar de igualarnos a los precios de la competencia. Desde el mes de julio pasado rebajamos el 20% del precio de la cadena, con esta medida ya hemos empezado a ver una recuperación y esperamos cerrar bien este año”. El futuro Actualmente Colcadenas está al 60% de su capacidad de producción pero tienen una visión positiva sobre el futuro. “El contrabando nos hace mucho daño, sin embargo creemos en el país, en el gobierno y en nuestro producto, que continuamos mejorando con innovación y mejor tecnología. La idea es aprovechar las ventajas que da la Alianza del Pacífico para entrar a ciertos mercados con arancel cero y ahora que el dólar se recupera vamos a abrir nuevamente exportaciones a esos tres países donde ya nos conocen. Ya estamos trabajando una propuesta para Guadalajara (México), que está a punto de cristalizarse”. Entre sus proyectos a corto plazo también está diversificar su portafolio con la fabricación de productos complementarios para las cadenas. “Estamos haciendo una investigación de mercado para ver que más podemos hacer sin salirnos de la línea del acero”, sostiene este representante de una generación de empresarios que decidieron enfrentar los retos encadenados a la calidad.