Energía, un tema candente

La tarifa de energía eléctrica es una variable que afecta la competitividad de los industriales colombianos y la construcción de hidroeléctricas presenta un rezago significativo en comparación con el crecimiento de la demanda. En los últimos años los precios de la energía eléctrica en Colombia se han incrementado con el consecuente efecto adverso sobre la competitividad del sector industrial ya que este rubro representa un porcentaje considerable de sus costos totales. En 2013 el Programa de Transformación Productiva advirtió sobre el alza, señalando que en este aspecto Colombia estaba en desventaja en comparación con Perú y Estados Unidos, que ofrecían tarifas más competitivas. Hoy la tarifa de energía eléctrica para el sector industrial en el país está por debajo del promedio de América Latina, pero por encima de las de países vecinos. Así se desprende de un documento elaborado por Sergio Clavijo para Anif titulado Costo de la energía eléctrica e Índice de Competitividad en Colombia. De acuerdo con el documento, el precio de la energía eléctrica es uno de los factores del Costo Colombia que deben asumir los empresarios. Según el Índice de Competitividad (IC) de esa entidad, el país “registró valores superiores al promedio regional en 2005 (4.7 Kwh o centavos de dólar por kilovatio vs. 4.2¢/Kwh en América Latina) y 2010 (9.8¢/Kwh vs. 8.3¢/Kwh). Luego, la administración Santos (2010-2014) entró a corregir parcialmente dicho lastre mediante la eliminación de la sobretasa del 20% a los usuarios industriales según lo establecido en la Ley 1430 de 2010 y el PIPE-I. Así, el cobro se redujo a 8.7¢/Kwh, valor inferior al promedio de la región en 2015 (9.2¢/ Kwh)”. Sin embargo, la tarifa nacional supera a la de Perú (6.4¢/Kwh) y Argentina (7.4¢/Kwh). Con respecto a Chile, México y Ecuador, la posición de Colombia es privilegiada: el primer país registra una tarifa de 15.2¢/Kwh y el segundo, de 11.7¢/Kwh. El tercero, según el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable de ese país, de 9.0¢/Kwh. El 70% de la energía eléctrica en Colombia proviene de la generación hidráulica mientras que esta fuente no supera el 40% en Suramérica, según Anif. Esta estructura de dependencia de la generación hidráulica en el país afecta los costos del sistema cuando por eventualidades climáticas o mecánicas de las centrales no se produce lo que el mercado demanda. El problema de fondo es que los proyectos de generación hidráulica en Colombia no han crecido al mismo ritmo que el consumo, lo que ocasiona desbalances y presiones sobre las tarifas. Un estudio elaborado por Juan David Martin, Michelangelo Contardi y Juan Esteban Carranza, Gerente Sucursal Cali y Director del Centro de Estudios sobre Economía Industrial e Internacional (CEEII) del Banco de la República, busca explicar esta situación. “Durante el segundo trimestre del 2014 el precio de la electricidad en el mercado mayorista alcanzó los niveles más altos que se hayan observado, cercanos a los $500 por Kwh. Tras este episodio anómalo, que incluso ha llamado la atención de los entes reguladores del régimen de competencia del sector, el precio en bolsa tuvo una gran volatilidad. La causa subyacente de la misma es la poca capacidad del sistema de acomodar choques de oferta y demanda cuando opera a niveles cercanos a la capacidad máxima de las hidroeléctricas”, señala el reporte. Aunque la entrada en producción de Hidrosogamoso aportó a la estabilidad de los precios, la inauguración de Hidroituango, la próxima que se tiene programada, no se efectuará antes de 2016. “Esto significará un aumento de la capacidad del sistema de alrededor del 15% que es apenas comparable con el crecimiento de la economía durante tres o cuatro años”, afirman los expertos del Banrep. Así mismo, advierte Anif, hay que repotenciar los esquemas de bolsa energética, donde oferentes (generadores) y demandantes (comercializadores) intercambian energía en condiciones libres a precios de mercado. Aunque la Creg (Comisión de Regulación de Energía y Gas) ha desarrollado una labor eficiente, debe refinarse el esquema de cargo por confiabilidad. Gracias a este se puede garantizar la atención de la demanda de energía en el largo plazo y en condiciones críticas de abastecimiento a un precio eficiente. El potencial del Valle Por la importancia de la industria azucarera, papelera, avícola y porcícola, la bioenergía es un sector con futuro en el Valle del Cauca. Según la Cámara de Comercio de Cali, el departamento es “la región con la mayor producción de combustibles a partir de biomasa: 1.5 millones de litros por día”. Además, cuenta con una vasta red de ingenios azucareros y 230.000 hectáreas con siembras de caña. Esta actividad, revela Invest Pacific, lidera la lista de tipos de generación de energía en el departamento con 16.5% en su capacidad y 25.6% respecto a la generación entre 2010 y 2014. De las 2.891 empresas que integran este Cluster Regional de Bioenergía 11 son generadoras de energía (cinco también son destiladoras) y cuatro son distribuidoras. El Cluster busca priorizar las siguientes líneas estratégicas de la cadena productiva de Bioenergía en la región: sustituir fuentes de energía no renovables por renovables, generar y vender excedentes de energía a partir de biomasa e incrementar la producción de bioetanol. El Valle le apuesta a la producción de energía a base de residuos forestales, urbanos y animales. “En el valle geográfico del Río Cauca se produce el total de alcohol carburante que es utilizado como combustible en Colombia (bioetanol)”, según una presentación realizada por Carlos Andrés Pérez, gerente de Desarrollo Regional y Competitividad de la CCC. La cogeneración representó el 0.73% de la matriz de energía eléctrica en Colombia. El 93.5% de ella se generó a partir de biomasa. Mayagüez e Ingenio Providencia, empresas con sello vallecaucano, fueron las principales generadoras de bioelectricidad a nivel nacional con 147.8 Mwh y 112.6 Mwh, respectivamente. Para Luis Fernando Londoño, presidente de Asocaña, aunque esta región no es líder en el sector hidroeléctrico sí cuenta con el potencial para alcanzar una posición importante. Muchas industrias le apuestan a ampliar sus plantas de cogeneración y contribuir así al medioambiente, pues la biomasa reduce en un 74% las emisiones de gases. Si sus pronósticos se cumplen, este año llegarán a los 260Mw de capacidad instalada.
Sistema Interconectado Nacional

Capacidad efectiva neta a finales de 2014: 15.489 Mw
Hidráulicos: 64%
Térmicos: 31%
Menores: 4.27%
Cogeneradores: 0.73%

Demanda de energía por tipos de mercados
Mercado de usuarios regulados: 67%
Mercado de usuarios no regulados: 33%

Demanda de energía por actividad económica
Industrias manufactureras: 45.5%
Explotación de minas y canteras: 21%
Servicios sociales, comunales y personales: 11.6%
Comercio, reparación, restaurantes y hoteles: 8.3%
Electricidad, gas de ciudad y agua: 4.9%
Transporte, almacenamiento y comunicación: 3.1%
Agropecuario, silvicultura, caza y pesca: 2.6%
Establecimientos financieros, seguros, inmuebles y servicios a las empresas: 2.6%
Construcción: 0.3%