Exportar e innovar, matrimonio feliz

Llegar a nuevos mercados requiere de esfuerzos sostenidos y concretos para generar diferenciación en los productos o servicios que se ofrecen. ¿Qué se da primero, la innovación o la exportación? Los expertos no sabrían decirlo a ciencia cierta, pero todos están seguros de que la innovación es un ingrediente fundamental para conquistar mercados. Y ese es el camino que emprenden compañías como Rimax, que tras reinventarse pasó de ser una fabricante de juguetes a manufacturadora de muebles plásticos. Luz Marina Ferro, PhD en emprendimiento y profesora asociada de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, define muy bien esta relación simbiótica entre exportar e innovar. Para ella “la internacionalización, en sí misma, es un proceso de innovación de mercados que demanda el desarrollo de productos y servicios, ajustes en procesos productivos y de comercialización e, incluso, la utilización de nuevos materiales en productos y empaques para responder mejor a las exigencias de los nuevos mercados”. La experta señala que según el informe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe LAC (2014), las empresas que incursionan en mercados internacionales presentan mejores indicadores de innovación. Sin embargo, existen brechas entre las estadísticas de creación de empresas y las que miden el grado de innovación de las compañías, situación que pone sobre la mesa una realidad: actuar bajo la premisa de la diferenciación sigue siendo un reto que muy pocos abordan. Para apoyar a las empresas en esa tarea, en el Valle se creó Reddi, Centro de Innovación, una entidad especializada en gestión de la propiedad intelectual, negociación y comercialización de tecnologías, facilitación del proceso de creación de empresas y aceleración de negocios con base tecnológica o científica. De acuerdo con su director, Andrés Felipe Otero, para determinar qué tan innovador es un país o una ciudad se debe partir del análisis de los sectores económicos y sus necesidades. El sector de la tecnología, por ejemplo, requiere de patentes que les garanticen a las empresas el dominio del conocimiento sobre un desarrollo particular, para que puedan protegerlo y generar un lucro de él. Por otro lado, en el sector agrodindustrial se apela más al fortalecimiento de factores diferenciales a nivel de empaques o logística, pues estas características aumentan la capacidad para abrir mercados. Las patentes, en este caso, son relevantes en etapas puntuales de los procesos productivos del sector. “Las regulaciones de cada mercado determinan si es más conveniente llegar con un producto, tecnología o innovación protegida. Además, como parte de su estrategia algunas compañías deciden proteger sus productos únicamente en los mercados comercialmente activos y más significativos. Y puede ser que este tipo de credenciales no marquen la diferencia en otras latitudes”, explica Otero. ¿Cómo vamos en patentes? Colciencias afirma que Colombia está rezagada en solicitud de patentes con respecto a otros países. Cifras de la Organización Mundial de Propiedad Industrial (Ompi) lo comprueban: en 2014 hubo en el país 461 aplicaciones para patentes de invención (79 más que en 2013) frente a 998 recibidas en Chile. En 2015, según la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), se presentaron 321 solicitudes locales frente a 886 recibidas en Estados Unidos. En cuanto a modelos de utilidad, se contabilizaron 193 solicitudes. En este segmento Colombia sí lleva la delantera frente a países como España y México donde solo se registraron 8 y 4, respectivamente. El Valle del Cauca, por su parte, solo ha solicitado 203 patentes en los últimos 15 años. En 2015, ocupó el tercer lugar en la solicitud de patentes de invención (28) y modelos de utilidad (19). Lo antecedieron Bogotá, con 141 y 101, respectivamente, y Antioquia con 78 y 23, en su orden. Según datos de Reddi, dice que el año pasado los sectores con mayor participación en la solicitud de patentes a nivel nacional fueron ingeniería civil (42 patentes de invención y 27 de utilidad), tecnología médica (32 patentes de invención), química de materiales (25 patentes de invención), mobiliario y juegos (20 patentes de modelo de utilidad) y manipulación de materiales (20 patentes de modelo de utilidad). Andrés Felipe Otero señala que la mayoría de las solicitudes se proponen para ampliar mercados a las empresas solicitantes a partir de la generación de elementos diferenciadores muy claros. “En años anteriores, en el Valle del Cauca se protegían los activos intangibles sin un claro propósito comercial pero este año hemos observado una dinámica más orientada a hacerlo para generar ingresos a partir de la monetización del conocimiento”, explica. Así mismo, se observa un interés de las compañías por abrir espacio en sus estructuras para las áreas de investigación y desarrollo. En estas instancias, según Otero, se emplean metodologías de vigilancia tecnológica para conocer tendencias, analizar la dinámica de desarrollo de los competidores, identificar oportunidades de mercado, generar productos o servicios de calidad, proteger sus bienes intangibles y asegurar su cuota del mercado internacional. Estos avances han sido facilitados por diversas estrategias que se ejecutan en el país como la alianza sellada recientemente entre Colciencias, iNNpulsa y la SIC con el fin de brindar apoyo financiero y técnico a los interesados en solicitar patentes en el territorio nacional. En el Valle, específicamente, están activos los programas Pactos por la Innovación, Sistemas de Innovación, Alianzas por la Innovación, la Otri de la Universidad del Valle que trabaja en alianza con las iniciativas cluster de la región y Maratón 3i. Esta última es organizada por Reddi y busca incrementar la participación de los empresarios en el Fondo de Patentes, que lideran la Cámara de Comercio de Cali y Colciencias, para fomentar la protección de sus activos intangibles. Hasta el momento se han identificado 172 activos intangibles de los cuales 88 pueden ser protegidos. También hay 30 invenciones en proceso para aplicar al otorgamiento de una patente. “Buscamos aliados que puedan convertirse en multiplicadores de esta estrategia para ampliar su alcance”, sostiene Otero. De esta manera, se consolida una alianza entre el sector público, el privado y la academia para lograr que la innovación se consolide como la herramienta más efectiva de los empresarios vallecaucanos en la conquista de nuevos mercados.