Fanáticos de la investigación

Este dúo de ingenieros ya logró patentar una tecnología para medir caudales y otras variables climatológicas, ahora le apuestan a optimizar la cadena de frío en el sector de la salud y la industria de alimentos. “ Yo nunca fui muy rural, mi conexión con el campo empezó después. Pero lo que siempre he sido es emprendedor”, asegura convencido Alejandro Pustowka (33 años) un caleño de padre alemán y madre colombiana, que junto a su socio, Jonathan Hernández (30 años) se podrían catalogar como los reyes de los programas de emprendimiento en el país. Los fundadores de Lynks Ingeniería ganaron en el año 2012 la convocatoria ValleE, el concurso Ventures y el Premio Innova, y en 2013 recibieron el galardón de Destapa Futuro. Así han validado la solidez de su iniciativa, creada en el año 2010, en la que integran desarrollo de software y hardware para monitorear diversas variables climáticas y caudales, data esencial para las actividades agrícolas. Estos ingenieros electrónicos con especialización en automatización de la Universidad del Valle empezaron su vida empresarial en el aula, fabricando tarjetas de desarrollo para sus compañeros. Luego hicieron su tesis de pregrado juntos sobre robótica cooperativa y ganaron el concurso Otto de Greiff, que evalúa los mejores trabajos de grado de las universidades más reconocidas del país. Con esta idea entre manos crearon Naxus Sistemas Inteligentes, para proveer tarjetas a un investigador asociado de Colciencias que hacía dispositivos electrónicos para máquinas de laboratorios químicos. Su primer cliente les hizo un pedido de 20 tarjetas, el cual los jóvenes universitarios cobraron al costo con la perspectiva de obtener utilidades a partir del segundo pedido. Pero una tragedia acabó con su emprendimiento. El investigador falleció en un accidente y truncó sus planes recién iniciados. “Esa tragedia nos golpeó muy duro porque además de ser el primero que creyó en nosotros era una gran persona. Allí nos tocó tomar decisiones duras y no continuamos con el proyecto”, señala Alejandro sobre el primer gran revés empresarial que sufrieron. Gracias al concurso, los dos fueron becados por Colciencias en el programa de jóvenes investigadores en 2008-2009 así que decidieron entrar a la maestría. Allí un estudiante de electrónica que trabajaba en Cenicaña les contó que la entidad buscaba proveedores para una tecnología de medición de caudales en el agro. La tecnología ya existía en otros países, pero la entidad quería un desarrollo propio que garantizara el soporte técnico, la respuesta rápida y profesional. Sin dudarlo se lanzaron a negociar el proyecto con Cenicaña logrando un acuerdo para que el Centro financiara el desarrollo si pasaban la fase de validación. Tras cuatro meses de diseño lograron el aval y se lanzaron a la producción con el compromiso de compartir los derechos de la patente, que les fue otorgada en el 2012. Sin embargo, Lynks Ingeniería cuenta con los derechos comerciales de la invención.
La tecnología desarrollada por Lynks Ingeniería es aplicable a diversos sectores agrícolas, pero también tiene potencial en la gestión de la cadena de frío.
A partir de este equipo montaron un sistema de monitoreo completo. “Nuestro sector principal es agro, instalamos tecnología en campo para medir caudales, condiciones metereológicas y evaluar eficiencia de motobombas en consumo de combustible, vibración del motor y temperatura”, explica el emprendedor. Los clientes pueden consultar las variables en una plataforma web y tomar decisiones que les permitan gestionar los riesgos y reducir los costos de los insumos. Con esta tecnología han comprobado ahorros de hasta 30% en el consumo de agua y energía, y aumento del 20% en eficiencia. El buen desempeño de Lynks Ingeniería también les abrió puertas en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) y Fedearroz para participar en una investigación que permitiera medir la huella hídrica del cultivo. “Necesitaban una empresa que les ayudara a evaluar esta variable y tuvieron excelentes resultados en términos de uso. Presentaron los equipos como parte de las herramientas y empezamos un proceso comercial con Fedearroz, actualmente estamos adecuando los equipos que empleábamos en el cultivo de caña porque son actividades muy diferentes”, precisa Alejandro. Ahora comenzaron a incursionar en el cultivo de palma de aceite, en una plantación en los Llanos Orientales y están llegando a distritos de riego y Corporaciones Autónomas Regionales con su oferta. La tecnología que ofrecen permite garantizar la disponibilidad del recurso hídrico para los usuarios y detectar si hay pérdidas o robos del precioso líquido. El ingeniero explica que la gran ventaja de los equipos es que son funcionales para cada cliente. “En el agro se requiere disminuir el consumo y aplicar el agua que efectivamente requiere el cultivo, los distritos de riego deben garantizar que cuentan con la disponibilidad hídrica suficiente y tener a la mano herramientas para agilizar su gestión, y las Corporaciones buscan fortalecer su gestión ambiental, mediante el uso óptimo y racional del recurso”. En paralelo con la consolidación de su estrategia comercial en el Valle, el Cauca, Risaralda, el Tolima y los Llanos también se preparan para diversificar los sectores que atienden, gracias a una consultoría que recibieron como beneficio por ganar una convocatoria de Colciencias el año pasado. Ahora buscan aplicar el mismo principio de su tecnología a la cadena de frío en el sector de la salud y la industria alimenticia. Ya hicieron un primer piloto en el hospital Carlos Holmes para validar la tecnología, en el cual instalaron los dispositivos para evaluar la temperatura, la apertura y cierre de las neveras, el consumo energético y la temperatura ambiente. “Con esas variables podemos evaluar qué tan bien se usa el equipo, cómo está funcionando la nevera, cómo opera el compresor y si requiere mantenimiento preventivo porque consume más energía. Si la nevera sale de rango envía mensaje vía e mail y celular para que la empresa tome una medida y la firma que hace mantenimiento acuda rápidamente para atender la contingencia”, sostiene Alejandro. De acuerdo con los estudios que han realizado, una nevera puede contener medicamentos cuyo valor estimado puede estar en los cien millones de pesos, con lo cual prevenir eventuales fallas evitaría grandes perjuicios económicos para las IPS. Jonathan, como director de I+D de la firma, y Alejandro son unos fanáticos de la investigación, y entre el 60% y el 65% de sus costos anuales están representados por este rubro. De ahí su interés en conseguir un inversionista que apueste por sus proyectos. “Nosotros seguimos las tendencias actuales del internet de las cosas, lo cual nos permite generar información para alimentar lo que se denomina el Big Data y ayudarnos a tomar decisiones con respecto a cómo ser más eficientes en los procesos, cómo agregar valor a los negocios y dónde capturar ese valor”, puntualiza.