La economía naranja tiene una alta incidencia en el desempeño económico mundial, nacional y regional. Es fuente de empleo y en las empresas asociadas a la cadena se forja talento de exportación. Nada más vital, alegre y estimulante que el color naranja. Por eso no es de extrañar que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lo usara para acuñar el término economía naranja, que hace referencia a las actividades asociadas a la cultura, la creatividad y la identidad. El mayor aporte académico en términos de la economía creativa ha sido suministrado por el experto John Howkins, empresario de la industria audiovisual, que también se desempeña como un reconocido consultor que apoya a los países y las ciudades para que trabajen en su potencial creativo. Él mismo se describe como un profesional sui generis, pues empezó su vida como periodista especializado en temas de telecomunicaciones y tecnología y luego ejerció la consultoría política. En 2001 publicó el libro La Economía Creativa: cómo transformar una idea en beneficios, que ha sido referente para los desarrollos posteriores sobre el tema. Según el británico, en el circuito naranja se incluyen sectores en los que el valor de los bienes y servicios está determinado por la propiedad intelectual, es decir arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, industria editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, televisión, radio y videojuegos. De acuerdo con cifras recopiladas por la Comisión Regional de Competitividad del Valle del Cauca, en 2013 la televisión fue el subsector que más aportó a la cadena a nivel mundial con US$477 billones de ingresos, seguida por las artes visuales con US$391 billones y por los periódicos y revistas con US$354 billones. La cultura digital también hizo su aporte. En 2013, las ventas totales de este sector ascendieron a US$65,6 billones de los cuales 33,8% provino de juegos en línea y para móviles, 13,0% de películas y videos digitales, 10,3% de música digital y 8,5% de libros digitales. Las exportaciones de la economía naranja sumaron US$913,2 billones en todo el globo en 2014. En ese año se solicitaron 2,7 millones de patentes, de las cuales 43,6% fueron concedidas. La solicitud de patente registró un crecimiento promedio anual de 6,1%, superior al crecimiento del PIB mundial (5,2%). El arte de crear En Colombia, en el último año, esta industria generó el 19,9% del empleo nacional, exportó US$881,8 millones e importó US$1.202 millones. El PIB de este sector creció en promedio 3,4% entre 2001 y 2014 y se calcula que, si fuera un departamento, sería la novena economía nacional. Sin embargo, el Ministerio de Cultura, institución abanderada de esta causa, prefiere llamarla industrias culturales. Según Adriana González, coordinadora del Grupo de Emprendimiento Cultural de esa cartera, esta se adhiere a la definición de la Unesco según la cual las industrias culturales combinan creación, producción y comercialización de contenidos creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural. “Observamos la dimensión social de esas prácticas y cómo pueden ser fuente de empleo y oportunidades”, afirma González. Hoy el Grupo trabaja en cinco líneas de acción. A través de la Circulación, busca que la oferta colombiana sea vista en escenarios nacionales e internacionales. Con la Formación integra al sector público, privado y académico para formar personas en los departamentos. Con la Investigación potencia el Observatorio de Economía y Cultura. Por medio de la Articulación logra mejores resultados de la mano de entidades amigas y con la Financiación ayuda a canalizar fondos de entidades como iNNpulsa para darle vida a proyectos originados en todas las regiones. Gracias a Emprende Cultura se ha capacitado en productividad a 2.000 personas en el país, de las cuales 300 emprendimientos reciben capital semilla. Con los Laboratorios Sociales de Cultura y Emprendimiento (Laso) se ha formado a 18.000 personas en producción musical y sonora y con Mujeres Tejedoras se ha apoyado a mujeres cabezas de familia y población vulnerable. Para González, “la cadena de las industrias culturales seguirá actualizándose. Tenemos retos en danza y circo, que no han logrado consolidar su circulación, y en fortalecer una plataforma para artes escénicas”. Otro desafío es seguir construyendo puentes con ministerios e instituciones asociadas a la economía naranja, como las de orden tecnológico. La ola llegó al Valle Hace un año, cuando la Comisión Regional de Competitividad del Valle del Cauca inició la construcción de la narrativa estratégica de competitividad del departamento, la economía naranja se perfiló como fortaleza. En los últimos 15 años el Valle ha solicitado 203 patentes, en los últimos 10 años fue el tercer departamento en registros de derecho de autor, con una participación de 16,1% fue el tercer mayor exportador de estos bienes en 2015 y cuenta con 7.271 empresas del sector. Así nació Un Valle de Gente Creativa, uno de los cinco ejes de la estrategia departamental correspondiente al potencial del departamento en la consolidación de la economía naranja. “Queríamos identificar las fortalezas del Valle que lo diferencian para convertirnos en líderes nacionales. Ahora la idea es visibilizar a los vallecaucanos y a las empresas que exponen de manera evidente esta fortaleza”, afirma Lina Saavedra, gerente de la Comisión. Para esto, entidades como la Cámara de Comercio de Cali están comprometidas con prestarles ayuda a las empresas del segmento en diferentes áreas. Lo más importante ahora, dice Saavedra, es hacer un diagnóstico profundo de la economía naranja vallecaucana para que las iniciativas que se adelanten realmente se identifiquen con las necesidades particulares de sus actores.